Por qué no creo en el precio competitivo pagado al productor de leche

Por: 
Oscar Cubillos Pedraza
01 de Febrero 2018
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Esta fórmula busca reducir el precio pagado al productor de una parte de su producto para que la industria pueda exportar, pero en el otro lado de la balanza, la leche no le llega a las poblaciones de los estratos 1 y 2, que es en donde se concentra la desnutrición.

El país terminó 2017 con una producción de leche ligeramente superior a los 6.900 millones de litros. Es un volumen importante que en un escenario de economía cerrada equivaldría a que cada colombiano tomase 138 litros al año, que es un consumo que está muy por debajo del óptimo nutricional, establecido en unos 180 litros anuales, pero que esconde la realidad del consumo en los estratos de población 1 y 2, que no supera los 40 litros/año.

 

Sin embargo para muchos, especialmente para la industria transformadora, Colombia produce mucha leche. Es un mito que ronda en sus cabezas que, sin duda, ha favorecido los discursos de quienes pretenden constantemente bajarle el precio al productor.

 

No es por tanto un asunto de exceso de producción sino de falta de procesamiento formal por parte de la industria, que apenas absorbe el 51 por ciento de la producción total.

 

La lógica indica que al aumentar el volumen de producción transformado, el costo por unidad producida se reduce, pero eso lo dirán los industriales. Además porque al hablar de las marcas que todos reconocemos, pareciera que sus productos solo se dirigiesen a los estratos altos y medios, por lo que sus productos no llegan a los estratos 1 y 2, que es en donde se concentra la desnutrición infantil.

 

Lo que sí no es mito es que tomar leche en Colombia es caro. Evidentemente el bajo consumo de leche es un problema de precios altos al consumidor y de estrecho poder adquisitivo de la población.

 

Pero no es cara porque el ganadero la venda cara, al contrario es de las más baratas en finca de Latinoamérica. Es cara porque los procesos de transformación, empaque y transporte de la industria, junto con los de intermediación de los supermercados, no son eficientes.

 

Por eso resulta ser un contrasentido cuando escucho de varios industriales decir que para que la gente consuma más leche en Colombia y ellos logren exportar, a los productores debería pagársele un precio más bajo, argumentando que el precio internacional ha caído.

 

La verdad es que con toda la leche barata que se ha importado, en uso de los TLC, no he visto la primera marca tradicional de leche que le haya bajado los precios al consumidor.

 

La solución, sin duda, no es pagarle menos al productor, pues desde 2006 los precios reales de un litro de leche en finca no van al alza.

 

Además, cuando la tasa de cambio estuvo favorable, la industria no logro dinamizar las exportaciones.

 

Por eso no creo en el Precio Competitivo de Exportación que tanto se promueve a costa de las muy deterioradas finanzas del productor.