¿Qué está pasando en la ESAP?

Por: 
Luis Alonso Colmenares Rodríguez
25 de Noviembre 2021
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El panorama de esta entidad no es promisorio si continúa por el camino de las contraprestaciones politiqueras. Hay que rediseñarla, empezando por alejarla de la repartija burocrática

El panorama de esta entidad no es promisorio si continúa por el camino de las contraprestaciones politiqueras. Hay que rediseñarla, empezando por alejarla de la repartija burocrática

 

El decreto 219 de 2004 estableció que el objeto de la Escuela Superior de Administración Pública (ESAP) es la capacitación, formación y desarrollo, desde el contexto de la investigación, docencia y extensión universitaria, de los valores, capacidades y conocimientos de la administración y gestión de lo público que propendan a la transformación del Estado y el ciudadano.

 

Pero, a partir de mi doble condición de docente y egresado, observo que el panorama de la ESAP no es promisorio si continúa por el camino de las contraprestaciones politiqueras; porque no hay duda que viene siendo capturada por los congresistas voraces que solo miran sus intereses politiqueros, y no les interesa acabar con cualquier entidad pública hasta dejarla en vía de extinción. Son unos parásitos chupasangre que acaban con todo lo que se les atraviese.

 

Sin embargo, a pesar de las circunstancias, todavía puede ser oportuno para reflexionar acerca de la misión institucional de la ESAP, y de la necesidad de su rediseño, para que responda a las demandas del aparato gubernamental en general, de la sociedad, y de la administración pública, tanto a nivel de las entidades nacionales como de las entidades territoriales.

 

Que la escuela asuma de manera efectiva, y con resultados inmediatos, el desarrollo del talento humano en todos los órdenes y niveles del Estado, así como el fortalecimiento y desarrollo institucional, a partir de políticas, planes, programas y proyectos de formación y cualificación de la alta dirigencia gubernamental y la gerencia pública, conforme se lo han ordenado las leyes 489 y 617; la ley 909 sobre carrera administrativa y la ley 1551 en lo relacionado con la asistencia técnica sobre diseño y desarrollo institucional a los municipios.

 

¿Qué pasó con la capacidad de la ESAP para desarrollar el acompañamiento a las entidades y organismos de la administración estatal en los asuntos relacionados con la transformación organizacional, mejoramiento continuo, seguimiento y evaluación de políticas públicas, y la innovación tecnológica de la estructura del Estado?

 

Se encerraron en el Centro Administrativo Nacional y desde ahí pretenden materializar los criterios de descentralización que en otros tiempos promovieron con tanto esfuerzo y dedicación.

 

El fortalecimiento institucional de todas las entidades públicas, en especial en el nivel territorial, se constituye en una premisa fundamental para su desarrollo, pero la ESAP frente a esta necesidad ha sido una invitada de piedra, que lo poco que hace son unos manualitos elaborados por pasantes o profesionales recién egresados que no tienen el mayor conocimiento que exige tan importante reto, como lo han destacado la OCDE y los organismos multilaterales como el Banco Mundial y la Agencia Internacional de Desarrollo, entre otras.

 

Estoy convencido que debe haber una ley que obligue a toda persona aspirante a ocupar un cargo público de cualquier nivel o naturaleza para que, antes de posesionarse, cumpla un número mínimo de horas de capacitación en la ESAP.

 

No se acepta que alguna persona vinculada de cualquier forma a las entidades públicas ni siquiera comprenda la estructura del Estado. ¡No puede ser! Pero hay mas de un congresista que no lo sabe. Y ni qué decir de los diputados, concejales y ediles: juran que son legisladores.

 

Hay que rediseñar a la ESAP, empezando por alejarla de la repartija burocrática, con personas de suficiente capacidad para dirigirla y que la lleve de nuevo a su origen, es decir, la formación, investigación, capacitación, acompañamiento institucional, y el alto gobierno.

 

Es necesario que la escuela sea dotada de manera urgente de un diseño vigoroso en su direccionamiento estratégico, relaciones interinstitucionales y alianzas estratégicas, en sus procesos, estructura administrativa, y capacidad operativa para ejecutar las políticas.

 

Pero nada se podrá lograr con la actual forma de vincular a los directivos nacionales y regionales salidos de las clientelas politiqueras. Una institución académica requiere estar por fuera de la milimetría burocrática, donde el mérito y la formación filosófica, científica y técnica sean una condición.

 

@LcolmenaresR

#LaOpinionDeColmenares