Que la moda no les pase factura a las nuevas generaciones 

Por: 
Juan Pablo Acosta
06 de Septiembre 2019
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Hoy en día existe una guerra contra todo lo que se desarrolló en el pasado que era sostenible. Los viejos andaban de a caballo sin contaminar, comían frijoles, carne, plátano y otros alimentos no procesados.

Las culturas cambian y tienen un gran impacto en nuestra sociedad, millones de aviones que consumen 1.200 litros de combustible por 100 kilómetros nos transportan; la tendencia de la medicina son los bioenergéticos promoviendo el consumo de alimentos que no suplen los requerimientos básicos de un ser humano; los influencers –con una vida artificial– comentan que la ganadería es el causante de todos los males, pero tienen una vida de zapatos de cuero y consumo excesivo de productos masivos y visitan lugares naturales que no deberían tener contacto con el ser humano.

 

Los datos y las pruebas científicas son muy diferentes a lo que la moda nos habla y aquí están los datos reales de los verdaderos contaminantes de nuestro planeta y que todos consumimos, la energía produce un 28 % de la contaminación mundial, el transporte 28 %, la industria 22 % y la ganadería tan solo produce un 3,9 % del efecto invernadero.

 

Hoy nuestra sociedad está enferma, abandonaron la evolución del ser humano de miles de años de consumo de carne lo cual hizo que evolucionara a una especie inteligente. Hoy los estudios están teniendo los primeros análisis de niños de parejas veganas totalmente enfermos por la deficiencia de minerales, vitaminas y aminoácidos esenciales que produce la carne como la B12, que en su ausencia produce un compromiso neurológico grave por déficit de estos nutrientes como lo muestra el reciente artículo del Hospital Nacional de Pediatría, SAMIC, en Argentina.

 

Mirar la ganadería desde una oficina es fácil, no tener conocimiento de lo que se hace en campo se podría juzgar apresuradamente, pero la realidad es muy distante. La ganadería es una actividad que produce un balance positivo al medio ambiente, porque los rumiantes como lo son los bovinos están llenos de microorganismos en su rumen, que al ser procesados por esta eficiente máquina de transformar pasto, devuelve en sus bostas el balance perfecto del suelo y regenera las pasturas.

 

Si se tiene una ganadería en pastoreo no genera CO2 porque el rumiante está diseñado hace millones de años para digerir el alimento devolverlo al suelo y formar un compost que vuelve al ciclo natural, todo este ciclo lo muestra África donde la naturaleza tiene depredadores y manadas enormes de animales que se mantienen juntos, comen pasturas no las dejan oxidar y naturalmente vuelven a crecer manteniendo este suelo cubierto de vegetación que es la mejor forma de proteger nuestro planeta Tierra.

 

Nosotros como ganaderos somos responsables de mejorar estos sistemas, sembrando árboles, evitando quemas y talas de bosques, pero los consumidores pueden estar tranquilos que la carne es un súper alimento, que con regulaciones y de la forma adecuada de pastoreo, está promoviendo a tener un mejor futuro para las generaciones que vienen, promoviendo a tener suelos cubiertos de pasturas que no dejan escapar gases nocivos, y que están cubriendo los requerimientos nutricionales para una buena salud.

 

¡No coma cuento, coma carne!

 

Juan Pablo Acosta
Inversiones agropecuarias La Corona
División: bosque natural
@inveragrolacorona