Renovación del hato

Por: 
Oscar Cubillos Pedraza
18 de Septiembre 2019
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En el primer ciclo de 2019 Colombia vacunó contra la fiebre aftosa 27,5 millones de bovinos, lo que sin duda lo consolida como el cuarto hato más grande de Latinoamérica siguiendo a Brasil, México y Argentina.

Ahora el país podría evaluar el genotipo de animales que debe mantener y definir su ubicación espacial con el fin aumentar la eficiencia en materia productiva y reproductiva y aprovechar de mejor manera el comercio interno e internacional.

 

Es claro que tener un número robusto de bovinos no es suficiente para ser competitivo en el orden mundial. De hecho, países con hatos más pequeños que el nuestro como Uruguay (11,7 millones) o Paraguay (13,8 millones) tienen un mejor posicionamiento internacional.

 

Al respecto, el mensaje del mercado es claro. Para competir con las principales potencias ganaderas es necesario renovar nuestro hato y tener razas más productivas tanto en carne como en leche, incluso pensando en la misma calidad de los cueros.

 

Así las cosas, es preciso pasar de vacas con promedio productivo diario de 4 litros a por lo menos de 10 litros en el trópico bajo, evolucionando de nuestras propias invenciones de doble propósito, a ganaderías especializadas de leche en “tierra caliente”.

 

Si bien el mensaje no necesariamente es incrementar la producción para que los precios vayan a la baja, sí es el de producir lo mismo con menos recursos (tierra, animales) que al fin y al cabo representan costos y esfuerzos.

 

Con un número más reducido de animales produciendo leche, muy seguramente la diferencia sea la suficiente para producir carne. Esto requiere también que las razas sean las adecuadas pensando en menor tiempo de destete y engorde, mayor peso al sacrificio y mejores índices de rendimiento en canal, entre otras variables de interés.

 

Ahora bien, se hará necesario ordenar. Pensando en el comercio internacional la ubicación de los animales debería estar cerca de la infraestructura de puertos: costa Caribe; o con una salida rápida hacia ellos: Magdalena Medio. Viendo el consumo interno, el foco sería Llanos Orientales y región Andina.

 

¿Cuál deberá ser entonces el futuro de las ganaderías de trópico alto del centro del país? Muy seguramente enfocadas en el comercio interno y en los mercados externos de alta cercanía con un mediano costo logístico: Venezuela (en algún momento), Perú, Ecuador y el Caribe.

 

Pero se debe evaluar que la renovación del hato, necesaria por no decir obligatoria, requiere una apuesta de inversión pública y privada. Por supuesto, en un país agropecuario con considerables retrasos, en donde el 92% de los productores del sector ganadero tiene menos de 100 bovinos, pensar en renovar la mitad del hato implica hablar de sumas que superan los 13 billones de pesos.

 

Muy seguramente el mercado se encargará de una buena parte del ordenamiento, pero cualquier impulso que la política pública pueda dar, siempre será bienvenido.