Universidad pública: caldo peligroso de adoctrinamiento y fábricas de explosivos

Por: 
Álvaro Ramirez Gonzalez
14 de Febrero 2020
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Apoyados en la famosa y cacareada “autonomía universitaria”, los izquierdistas y terroristas convirtieron los laboratorios de física y química en fábricas de explosivos a la vista de toda la sociedad.

Uno de mis más cercanos amigos de la Infancia y compañero de grado en el bachillerato, decidió hacer su carrera profesional en una universidad pública. Aunque nos desplazamos a la misma ciudad a estudiar, nunca logré reunirme con Él, como lo hice con frecuencia con los demás compañeros.

 

Al regresar yo graduado a Pereira a ejercer mi profesión, tampoco lo tenía en el parabrisas. De manera extraña habla desaparecido. Algunos años después me enteré que mi amigo de la infancia se había alistado en un grupo subversivo. Después supe que lo habían capturado y encarcelado por su participación en una operación de robo de armas al ejército. Su vida se la gastó en ese desastre.

 

Adoctrinado contra la libre empresa, pero viviendo como un holgazán de su padre que trabajaba en una empresa cervecera, no tuvo tiempo ni cabeza para acompañar a sus dos hijos que tuvo con dos compañeras de la causa. Se los mandó a los abuelos y ellos los levantaron y educaron con abnegación y amor. Hoy ambos hijos ya adultos lo ignoran con desprecio. Solo tuvo tiempo para la revolución que nunca llegó por mal planteada y para odiar a los empresarios explotadores. Ya anda por los 70 años con sus bolsillos vacíos, su vida vacía, su salud deteriorada y sin horizonte.

 

¿Qué puede esperar una familia que mande a un hijo a la Universidad Distrital (lleva 4 meses en paro), o a la Pedagógica, o a la Nacional o a la UIS?

 

Ya el país vio y entendió que Fecode y la universidad pública son unas fábricas que adoctrinan a los jóvenes para la izquierda. Pero se convirtieron también en las fábricas de explosivos con los que los estudiantes atacan a la fuerza pública.

 

Apoyados en la famosa y cacareada “autonomía universitaria”, los izquierdistas y terroristas convirtieron los laboratorios de física y química en fábricas de explosivos a la vista de toda la sociedad.

 

En buena hora el presidente Duque le va a meter la mano al asunto. Las universidades están siendo cuidadosamente monitoreadas para identificar a los terroristas. Y una vez identificado el foco, la fuerza pública ingresará a los campus a desbaratar las fábricas de explosivos y a capturar a los fabricantes.

 

¿Quién dijo qué hay territorio vedado en Colombia para las fuerzas del Estado? ¿De dónde acá la “autonomía universitaria” autoriza convertir los laboratorios en fábricas de bombas para incendiar y matar policías? ¿Hasta dónde hemos llegado? ¿Qué puede encontrar su hijo en la Distrital con 4 meses en paro y en cualquiera otra de las universidades públicas? ¿Sabe Usted que un estudiante de la Nacional le cuesta al Estado más de $18 millones por semestre? –más caro que en la Universidad de los Andes y sus carreras duran casi el doble del tiempo por los paros, las huelgas y las inútiles jornadas izquierdistas–.

 

Hay que meterle mano a esta colección de atropellos y deformaciones que, abusando de la “autonomía universitaria”, han convertido la universidad pública en una fábrica de milicianos y de bombas. !Qué tal!