En La Mojana sucreña, una subasta agropecuaria ha roto todos los esquemas del negocio bufalero. Bajo el liderazgo de Danilo Cantero, Sugasam ha pasado de dos intentos fallidos a convertirse en la única empresa en Colombia que comercializa búfalos semanalmente, brindando esperanza económica a cientos de productores y transformando tierras inundadas en oportunidades de desarrollo.
Desde San Marcos, Sucre, un tecnólogo agropecuario formado en el SENA ha logrado lo que muchos expertos creían inviable: posicionar al búfalo como la especie ganadera más rentable en una región históricamente golpeada por las inundaciones y el abandono estatal.
Danilo Cantero, gerente y representante legal de la Subasta Ganadera del San Jorge y la Mojana (Sugasam), asumió el reto de darle valor comercial al búfalo en Colombia, y lo logró a punta de persistencia, estrategia y profundo conocimiento del territorio.
Sugasam, nacida hace 21 años, vivió un giro clave en 2016 cuando Cantero impulsó la idea de subastar búfalos. Los primeros intentos no prosperaron, pero lejos de abandonar, la empresa volvió al ruedo en 2023, comercializando casi 3.000 animales ese año.
Lo que siguió fue una expansión exponencial: en 2023 se comercializaron 2.980 búfalos; en 2024, 5.800; en 2025, 17.380; y para 2026 la proyección alcanza los 24.000 animales. La decisión de realizar subastas cada martes consolidó a Sugasam como pionera y líder indiscutible del negocio bufalero en el país.
A comienzos de este 2026, esa confianza del sector se vio reflejada en cifras contundentes. “La primera semana tuvimos cerca de 400, pero para esta segunda semana sí nos sorprendió un volumen, un volumen que ninguna otra empresa ni subasta había obtenido, y lo obtuvimos nosotros: 700 búfalos que se subastaron el 20 de enero del año 2026, con unos excelentes precios”, relató Cantero.
La Mojana, de crisis a capital bufalera
Uno de los mayores impulsores de esta transformación ha sido la propia geografía, pues La Mojana, afectada duramente por la ruptura del boquete de Caregato en el río Cauca, dejó de ser viable para la ganadería bovina tradicional.
Cantero y su equipo identificaron en el búfalo de agua la alternativa ideal para estas tierras anegadas. En sus palabras, “esta región es del búfalo”, señalando que más que una solución técnica, lo suyo ha sido un movimiento social.
“Con todas esas zonas inundadas, con todas esas tierras improductivas, empezamos junto con todos los bufaleros de la región, ganaderos, campesinos, a que tuvieran otra opción y que fuera el búfalo esa otra opción”, aseguró Cantero.
La comercialización bufalera, antes casi inexistente, ahora es próspera. Hoy se logran precios de hasta $11.000 por kilo, superando al bovino comercial, que ronda los $10.500. Esto ha dinamizado la economía rural y devuelto la rentabilidad a muchos pequeños productores.
Transparencia y sostenibilidad
El éxito de Sugasam, según su gerente, está anclado en la confianza construida con productores y compradores. “Nuestra estrategia es la transparencia”, sostuvo Cantero.
La empresa mantiene una comunicación directa con sus aliados, ajustando la oferta a la demanda del mercado, machos para levante, hembras preñadas, paridas, entre otros.
Este modelo ha sido clave para atraer bancos que hoy reconocen a los clientes de Sugasam mediante certificados de compra y venta. Esos documentos abren puertas al financiamiento, facilitando el acceso a créditos rurales y fortaleciendo las unidades productivas.
En lo financiero, el búfalo representa hoy el 60 % de los ingresos de la empresa, permitiéndole sortear la pandemia, el alza del salario mínimo y las cargas tributarias sin despedir empleados.
El futuro bufalero
Aunque Cantero es la cara visible, no se atribuye los méritos en solitario. De acuerdo con el gerente, “este logro no es de Danilo Cantero, este logro es de un equipo de trabajo que lo ha metido en su cabeza y en sus corazones, por lo cual nos atrevemos a decir que esta región es del búfalo”.
La historia de Sugasam es más que cifras, es testimonio de cómo una visión local, liderada por un profesional empírico, puede transformar estructuralmente un sector.
Hoy, cada martes, cientos de búfalos son subastados en Sugasam. Pero detrás de cada animal vendido hay una historia de resiliencia, una tierra recuperada, y una comunidad que encontró en el búfalo un nuevo camino hacia el desarrollo.



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