El desempeño económico mostró señales positivas en el segundo mes del año, impulsado principalmente por los servicios. Sin embargo, la pérdida de dinamismo y la caída de las actividades primarias evidencian una recuperación frágil.
La economía colombiana registró un crecimiento de 1,65 % en febrero de 2026 frente al mismo mes del año anterior, de acuerdo con el más reciente reporte del Departamento Administrativo Nacional de Estadística (DANE). Aunque el dato es positivo, el resultado deja más dudas que certezas sobre la solidez de la recuperación económica.
El indicador que mide este comportamiento, el Índice de Seguimiento a la Economía (ISE), se ubicó en 120,17 puntos. Este índice funciona como un termómetro mensual de la actividad productiva y suele anticipar la tendencia del Producto Interno Bruto (PIB).
De acuerdo con El Colombiano, el dato superó las estimaciones de algunos analistas, de alrededor de 1,3 %. Sin embargo, se mantuvo por segunda vez consecutiva por debajo del umbral de 2%, algo que no ocurría desde febrero de 2025.
En consecuencia, más allá del crecimiento, el análisis detallado revela una desaceleración progresiva.
#ISE 📊 Para el mes de febrero de 2026pr. el Indicador de Seguimiento a la Economía, en su serie original, tuvo un crecimiento de 1,65% respecto al mes de febrero de 2025pr.
— DANE Colombia (@DANE_Colombia) April 20, 2026
Por su parte, en el mismo periodo, el ISE en su serie ajustada por efecto estacional y calendario,… pic.twitter.com/C1fxm0uvGu
Agricultura y ganadería, a la baja
Desde septiembre de 2025, cuando el ISE creció 4,03 %, los incrementos han venido perdiendo fuerza mes a mes. Esto sugiere que la economía, aunque avanza, lo hace a un ritmo cada vez más moderado, lo que limita las expectativas de una recuperación robusta en el corto plazo.
Uno de los factores más preocupantes es el comportamiento de las actividades primarias, donde se agrupan sectores estratégicos como la agricultura, ganadería, caza, silvicultura y pesca, además de la explotación de minas y canteras.
En febrero, este segmento registró una caída de 2,08 %, con un índice de 96,77 puntos. La tendencia negativa no es nueva: desde septiembre estas actividades han venido descendiendo de forma sostenida.
Este retroceso tiene implicaciones profundas, especialmente para el sector agropecuario, que no solo es clave para la seguridad alimentaria, sino también para la generación de empleo rural.
Además, la caída en la explotación de minas y canteras refleja la debilidad de un sector que históricamente ha sido motor de exportaciones. Este desempeño no solo responde a factores externos, como la volatilidad de los precios internacionales, sino también a decisiones de política interna que han generado incertidumbre regulatoria y frenado nuevas inversiones durante el actual Gobierno.
Actividades terciarias sostienen crecimiento
En contraste, las actividades secundarias (que incluyen la industria manufacturera y la construcción) mostraron un crecimiento leve de 0,52 %. Aunque el dato es positivo, evidencia una pérdida de impulso frente a enero, cuando la variación anual fue de 0,62 %.
Por su parte, las actividades terciarias fueron las que sostuvieron el crecimiento general. Este grupo, que abarca servicios como comercio, energía y actividades profesionales, creció 2,55 % en febrero. No obstante, también presenta señales de enfriamiento, ya que desde septiembre no logra repuntar con la misma fuerza que en meses anteriores.
Al desagregar las cifras, se observa que el mayor impulso provino de la administración pública, la defensa y los servicios sociales, que aportaron 0,91 puntos porcentuales al crecimiento total. En contraste, las actividades primarias restaron 0,28 puntos porcentuales, evidenciando su peso negativo en el resultado global.
También crecieron los planes de seguridad social de afiliación obligatoria, la educación, las actividades de atención de la salud humana y de servicios sociales, las actividades artísticas, de entretenimiento y recreación y otras actividades de servicios, entre otras.
Para María Claudia Lacouture, presidenta de la Cámara Colombo Americana (AmCham Colombia), este informe se refiere a la mejoría coyuntural, que no debe confundirse con fortaleza estructural. A su juicio, “la economía puede verse mejor por fuera, mientras por dentro sigue teniendo debilidades”.
“Cuando uno abre el dato, la historia cambia: los servicios empujan, la industria apenas aguanta y las actividades primarias siguen en rojo. (…) El problema de fondo sigue latiendo y Colombia necesita una economía que no solo se mueva, sino que vuelva a tener bases firmes para crecer de verdad. Y esas bases tienen nombre propio: más inversión, más “productividad y más sectores jalando al tiempo”, declaró.
Importante que la #economía se mueva, pero ojo con confundir mejoría coyuntural con fortaleza estructural.
— Maria Claudia Lacouture (@mclacouture) April 20, 2026
El Indicador de Seguimiento a la Economía (ISE) de febrero muestra una mejora, sí. Pero también vuelve a dejar una advertencia: la economía puede verse mejor por fuera,… https://t.co/ZgOZV9LQPy pic.twitter.com/DF2A7zIPU4



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