La rebaja en la calificación de la agencia Standard & Poor’s a Ecopetrol refleja el deterioro fiscal del país y su impacto directo en la empresa. Analistas advierten que la petrolera enfrenta crecientes limitaciones para sostener su equilibrio financiero.
La decisión de Standard & Poor’s, agencia de calificación de la firma S&P Global Ratings, de reducir la calificación crediticia de Colombia a BB- tuvo un efecto inmediato sobre su principal empresa estatal. Ecopetrol también fue rebajada de BB a BB-, en una movida que, más que reflejar un deterioro propio de la compañía, evidencia su estrecha dependencia de la salud fiscal del país.
Para Felipe Campos, gerente de Inversión y Estrategia de Alianza Valores y Fiduciaria, esta decisión confirma un principio clave en la evaluación de la petrolera: su riesgo está atado al del Estado colombiano. “Más que un deterioro idiosincrático de Ecopetrol, la decisión confirma que el principal riesgo para sus fundamentales sigue siendo el soberano”, explicó.
El experto indicó que esta rebaja coincide con la del país, porque se aplica el concepto conocido como sovereign cap —bajo el cual la calificación de una empresa no puede superar la del país donde opera—.
“Esta relación refleja el carácter estratégico de Ecopetrol para las finanzas públicas: su rol como principal generador de dividendos y regalías, así como la participación del Estado (88,49 %), implican una alta probabilidad de soporte gubernamental en escenarios de estrés, pero también una fuerte exposición a las decisiones fiscales del Gobierno”, señaló Campos.
A su juicio, esta doble condición —respaldo estatal y dependencia fiscal— se convierte en un arma de doble filo. Por un lado, garantiza apoyo en momentos críticos; por otro, limita su autonomía financiera.
Presión fiscal y menos margen de maniobra
El análisis de S&P y de expertos coincide en un punto: el deterioro fiscal del país está reduciendo el margen de acción de Ecopetrol. Déficits elevados, menor credibilidad del marco fiscal y rigidez en el gasto público están impactando directamente las finanzas de la compañía.
Campos lo resume así: “El deterioro fiscal estructural se traduce directamente en un menor margen de maniobra para Ecopetrol, particularmente en su política de dividendos y en su flexibilidad financiera”.
Uno de los aspectos más sensibles es precisamente el manejo de dividendos. El Gobierno, principal accionista, depende en gran medida de estos recursos para financiar su presupuesto, lo que presiona la caja de la empresa.
Según cifras citadas por S&P, los dividendos representan entre el 40 % y el 60 % de la utilidad neta de Ecopetrol. Esta situación ha llevado a que indicadores clave, como el flujo de caja libre frente a la deuda, caigan a niveles negativos.
“La alta dependencia del Gobierno de los dividendos de Ecopetrol ha presionado su generación de caja, llevando métricas como el flujo de caja libre a deuda a terreno negativo (-5%), muy por debajo de lo esperado por la agencia”, advirtió Campos.
Interdependencia creciente
Otro elemento que refuerza esta relación es el manejo de instrumentos como el Fondo de Estabilización de Precios de los Combustibles (FEPC). Decisiones recientes, como el reconocimiento de pagos mediante emisión de deuda pública (TES), reflejan debilidades en la consolidación fiscal, apuntó el economista.
“Estas decisiones refuerzan la lectura de debilidad fiscal y aumentan la interdependencia entre el balance soberano y el corporativo”, afirmó.
En este contexto, el cambio de perspectiva a estable no implica una mejora sustancial, sino más bien una señal de que la evolución de Ecopetrol seguirá el mismo rumbo que la economía colombiana. Incluso se aventuró a afirmar que para S&P Ecopetrol podría ser menos, pero siempre toma medidas alineadas con el riesgo soberano.
“La decisión confirma que el principal riesgo para sus fundamentales sigue siendo el soberano: en un entorno de presión fiscal persistente, la empresa enfrenta crecientes restricciones para balancear su rol como fuente de ingresos del Estado con la necesidad de preservar su sostenibilidad financiera y operativa”, puntualizó el experto.



/?w=256&q=100)
/?w=256&q=100)