El incremento en las tasas de interés empieza a presionar la estructura financiera del sector agropecuario en medio de un entorno económico inestable. Sin embargo, desde la banca aseguran que la dinámica productiva aún muestra señales de resiliencia y capacidad de ajuste frente a este entorno adverso.
La reciente decisión del Banco de la República de elevar las tasas de interés vuelve a encender las alertas en el sector agropecuario, especialmente por su impacto en el acceso al crédito y la rentabilidad de los productores.
En su reunión del pasado 31 de marzo de 2026, la Junta Directiva del Banco de la República elevó la tasa de intervención en 100 puntos básicos y la dejó en 11,25 % para el mes de abril.
Juan Carlos Botero, gerente nacional comercial de Agroindustria de BBVA, advirtió que el efecto es generalizado. “Afecta a pequeños, mediano y grandes productores. Nos va a afectar a todos”, señaló en entrevista con Contexto.
Según explicó, el encarecimiento del crédito no es un fenómeno aislado, sino parte de un entorno macroeconómico complejo. Factores como el aumento del salario mínimo, la volatilidad del dólar y el encarecimiento de insumos —agravado por tensiones internacionales como la guerra en Medio Oriente— están obligando a los productores a replantear sus esquemas financieros.
“Las personas tienen que reacomodar su negocio para saber con cuánto van a producir café, caña, carne o leche. Es un ajuste integral de la estructura productiva”, indicó Botero.
Incertidumbre en la rentabilidad
Uno de los principales efectos del alza de tasas es la dificultad para proyectar márgenes de rentabilidad en el corto y mediano plazo.
El ejecutivo explicó que actualmente las áreas de estudios económicos están evaluando el impacto conjunto de variables como la reforma tributaria, los costos laborales y el comportamiento del crédito.
Sin embargo, reconoció que la falta de estabilidad dificulta anticipar resultados.
“Aquí ha habido varios factores este año que no nos dejan ver del todo cómo puede ser la ecuación matemática al final del año”, afirmó.
Además, el incremento en las tasas lleva a que productores y empresarios reconsideren nuevas inversiones. “Lo que hace es que las personas replanteen proyectos a corto, mediano o largo plazo”, añadió.
Estrategias para mitigar el impacto
Frente a este panorama, el sector financiero ha intentado generar mecanismos para aliviar la carga sobre los productores.
Botero destacó la línea de crédito Agro integrador, estructurada por Finagro, que permitió ofrecer condiciones crediticias más favorables a quienes participaban en esquemas de integración productiva.
“Se lograban tasas muy interesantes, incluso con IBR (Indicador Bancario de Referencia) o por debajo del IBR, dependiendo de la operación”, explicó.
Este modelo, que vinculaba productores con grandes compradores como molinos o pasteurizadoras, facilitaba acceso a asistencia técnica y comercialización, mejorando las condiciones de financiamiento.
Aunque el programa finalizó el 31 de marzo, el ejecutivo anunció que será reemplazado por un nuevo enfoque basado en “cadenas de valor”, que buscará mantener beneficios similares.
“Es un ejercicio que tenemos que empezar a estructurar y ver cómo se va a operativizar en toda la banca”, indicó.
El campo colombiano no se detiene
A pesar del entorno desafiante, Botero considera que no habrá una desaceleración significativa en proyectos productivos en marcha.
“Cuando un proyecto ya está andando, es más costoso frenarlo que seguir adelante”, sostuvo.
De hecho, destacó el crecimiento de la cartera agropecuaria del banco, que pasó de 5,7 billones de pesos, en 2024, a 8,8 billones en 2025.
En el caso de la ganadería, el panorama es, a su juicio, optimista. Los precios del ganado gordo han alcanzado niveles históricos, superando los $12.000/kg en la Feria de Ganados de Medellín, y de 11.000 en Bogotá, mientras que los terneros también registran valores elevados.
“Yo creo que este año va a ser un año extraordinario para la ganadería”, aseguró.
Otros sectores, como la palma, también muestran buen comportamiento, mientras que actividades como el café mantienen márgenes favorables tras la recuperación de precios.
En este contexto, el mensaje desde la banca es contundente: aunque el costo del dinero aumenta, el agro colombiano sigue mostrando capacidad de adaptación.
Y a pesar del impacto que tengan estos ajustes de la tasa de interés, el gerente de agroindustria del BBVA mostró su respaldo a las decisiones del banco emisor.
“Yo creo que es responsable por parte de quienes están tomando las decisiones en el Banco de la República de hacer los ajustes que requieran”, remató.



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