En exclusiva para CONtexto, Javier Díaz Molina, advierte sobre los riesgos de abandonar la Comunidad Andina de Naciones en favor del Mercosur. El dirigente también describe el escenario de comercio exterior incierto que enfrenta Colombia, marcado por la caída del dólar, el alza en precios del petróleo y los fertilizantes por el conflicto en Medio Oriente, y una escalada arancelaria con Ecuador que amenaza a más de 2.700 empresas.
CONtexto: ¿Cómo se han comportado las exportaciones colombianas en este primer bimestre de 2026?
Javier Díaz Molina: La tendencia es muy similar a la del año pasado. Las exportaciones minero-energéticas muestran un mejor comportamiento porque los precios han mejorado por la coyuntura internacional. Pero hemos tenido una ligera caída en las exportaciones de café: los precios hoy son menores que los de hace un año y el volumen también ha disminuido, porque el año pasado tuvimos una gran cosecha y este año el tema climático no está ayudando. Mucha lluvia afecta la floración y muy seguramente vamos a tener una menor producción. En banano también hemos visto afectaciones por inundaciones. En general, la expectativa es mantenerse o tener un ligero crecimiento en exportaciones, mientras las importaciones sí muestran un comportamiento mucho más positivo.
El dólar ha bajado considerablemente, pasando de cerca de $3.900 o $4.000. a inicios del año, a menos de $3.600. ¿Cómo impacta eso a los exportadores?
JDM: Eso termina afectando directamente la rentabilidad de las exportaciones. Hay operaciones que están en pérdida y otras que apenas llegan al punto de equilibrio. Ahora bien, hay que entender que este ha sido un fenómeno mundial: el dólar se ha debilitado y todas las demás monedas se han apreciado frente a él. No es un fenómeno exclusivo de Colombia, así que la competitividad relativa se mantiene porque todos los exportadores, con excepción de los Estados Unidos, están en la misma situación.
¿Cómo analiza el impacto del conflicto en Medio Oriente y el cierre del Estrecho de Ormuz sobre el comercio exterior colombiano?
JDM: Sí, efectivamente la coyuntura está caracterizada por la incertidumbre. El cierre del estrecho ha generado un estrés logístico significativo: los buques se demoran, tienen que dar vueltas por otros lados, no pueden pasar por determinados puntos. La semana pasada, cuando se anunció que se abría el estrecho de Ormuz, fruto de un acuerdo entre Estados Unidos e Irán, inmediatamente los precios reaccionaron a la baja. Pero 24 horas después, Irán estaba diciendo: el acuerdo no se está cumpliendo. Entonces estamos en una volatilidad muy grande, de los fletes, de la disponibilidad de de barcos.
Para Colombia hay un doble efecto con el alza del petróleo. Uno, nosotros somos exportadores de petróleo y entonces el país va a recibir más dólares por esas exportaciones con un precio mucho mejor. Pero también nos afecta negativamente, en la medida en que tenemos que importar gasolina. Nuestra capacidad de refinación no es suficiente para atender la demanda nacional y entonces tenemos que traer gasolina importada y esa ahora es mucho más costosa. Y ese elemento impacta los costos de transporte y por esa vía el temor es los precios de los alimentos y el tema de la inflación.
La otra variable son los fertilizantes. Colombia importa el 75 % de los fertilizantes que utiliza en su agricultura. Particularmente vienen de Rusia, de Estados Unidos, de Canadá, pero con el cierre del estrecho, las dificultades para los buques mercantes hace que los precios de estos fertilizantes suban. Y no importa el origen, pues el precio empieza a ser igual en todo el mundo: al alza. Y eso nos nos impacta.
¿Qué tan grave es la situación con Ecuador y los aranceles que ha impuesto ese país?
JDM: Es un tema eminentemente político y no surge de una disputa comercial. Es el presidente Noboa enfrentando al presidente Petro. Pero los aranceles que ha establecido Ecuador —que subirán al 100% a partir del primero de mayo— eliminan prácticamente cualquier posibilidad de comercio, porque ningún consumidor ecuatoriano va a pagar el doble por un producto colombiano cuando puede buscar otro origen. Colombia exporta cerca de 2.000 millones de dólares a Ecuador e importa 1.000 millones. Eso afecta a unas 2.700 empresas. Muchas de ellas despedirán trabajadores, otras simplemente no lograrán sobrevivir estos cuatro meses porque conseguir un mercado alternativo no se hace de la noche a la mañana. Y el presidente Noboa ha sido claro: antes de agosto no habrá negociación.
El presidente Petro ha propuesto salir de la CAN e ingresar al Mercosur. ¿Qué implica eso?
JDM: Es una propuesta que no tiene en cuenta las diferencias fundamentales entre los dos bloques. La CAN es una zona de libre comercio donde cada país maneja libremente su arancel frente a terceros, lo que nos ha permitido negociar 18 acuerdos de libre comercio. El Mercosur, en cambio, es una unión aduanera: tendríamos que adoptar un arancel externo común con Brasil, Argentina, Uruguay y Paraguay, lo que pondría en riesgo esos acuerdos. Y hay otro elemento clave: las economías andinas son complementarias a la colombiana, mientras que con Brasil y Argentina somos competidores directos en muchos productos. Brasil puede llegar con volúmenes y precios que podrían arrastrar producciones colombianas enteras.
¿Cómo ve el panorama exportador para lo que resta del año?
JDM: Si Colombia quiere estar vinculada a los mercados internacionales, necesita una política de comercio exterior estable, con seguridad jurídica y tributaria que atraiga inversión. Hoy hay preocupación porque el gobierno ajusta aranceles según la presión de sectores específicos, sin evaluar los efectos sobre las cadenas productivas. Lo que esperaría del próximo gobierno es una política exportadora que diversifique mercados, que no dependa exclusivamente del mercado norteamericano, y que le permita al país una inserción real en la economía global, tanto para exportar como para importar los bienes que no producimos aquí.



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