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Dos decisiones que hacen más rentable una lechería: producir el alimento y llevar las cuentas

Angie Barbosa 03 de Julio 2026
Recomendaciones: Como reducir los costos en la lecheríaFoto: shutterstockToda producción lechera comienza en el suelo.

El médico veterinario y asesor ganadero Diego Cuéllar Anjel sostiene que mejorar la rentabilidad no siempre exige grandes inversiones. Producir los propios forrajes y llevar un control riguroso de los costos son, según su experiencia de más de tres décadas, las dos herramientas que más impacto generan en una finca lechera.



Reducir costos sin sacrificar producción ni calidad de la leche sí es posible. Para el médico veterinario y asesor ganadero Diego Cuéllar Anjel, la clave está en concentrarse en dos aspectos que dependen directamente del productor: producir la mayor parte del alimento para el hato y administrar la finca con información financiera clara.

Después de más de 30 años asesorando ganaderías de distintos tamaños, Cuéllar asegura que estas dos decisiones explican buena parte de las diferencias entre una explotación rentable y otra que apenas logra sostenerse.


La base de la rentabilidad


Hijo de agrónomo y conocedor de los sistemas lecheros colombianos, Cuéllar resume su principal recomendación en una frase sencilla.

“Mi experiencia me ha indicado siempre, además soy hijo de agrónomo, que la clave es producir comida”, comentó.

Para el asesor, toda producción lechera comienza en el suelo.

Y es que, un suelo bien manejado permite producir forrajes de calidad con los cuales se alimenta mejor al ganado; las vacas producen más leche y de mejor calidad; y solo al final de esa cadena aparece la rentabilidad.

Por eso recomienda fortalecer la producción de alimento dentro de la misma finca, utilizando mezclas de gramíneas y leguminosas adaptadas a cada región, además de aprovechar las épocas de lluvia para realizar programas de fertilización que mejoren la productividad de las praderas.

También cuestiona la idea de que el uso de fertilizantes químicos sea, por sí mismo, perjudicial para el suelo.

“Creo que son los excesos de lo que usted use los que dañan la tierra”, sostuvo.


Mejor genética sin elevar costos


En materia de mejoramiento genético, Cuéllar invita especialmente a los pequeños productores a buscar alternativas acordes con la realidad colombiana.

En lugar de invertir en pajillas de alto costo provenientes del exterior, propone adquirir reproductores provenientes de fincas nacionales que ya desarrollan programas de inseminación artificial, transferencia de embriones y selección genómica.

Esta estrategia, asegura, permite mejorar gradualmente la calidad genética del hato mediante monta natural, con inversiones mucho más accesibles para la mayoría de los productores.


Llevar cuentas, tarea pendiente


El segundo gran reto, según Cuéllar, no está en el potrero sino en la administración.

Calcula que cerca del 80 % de las ganaderías colombianas no lleva un control adecuado de sus ingresos y gastos.

En muchos casos, explica, los recursos provenientes de la venta de leche o animales se utilizan a medida que ingresan, sin registrar con precisión cuánto cuesta realmente producir cada litro.


El cuaderno marcar diferencia


Para comenzar a ordenar las finanzas, Cuéllar no propone sistemas complejos ni programas especializados.

Su recomendación es utilizar el tradicional cuaderno de contabilidad de cinco columnas para llevar el registro mensual de todos los ingresos y egresos de la finca.

Al finalizar cada mes, el productor puede conocer si obtuvo utilidades o pérdidas y, al cerrar el año, calcular con precisión el costo de producción por litro de leche.

Disponer de esa información facilita la toma de decisiones relacionadas con alimentación, inversiones, compras y manejo del negocio.


En manos del productor


Para Cuéllar, tanto la producción de alimento como el control financiero tienen una ventaja fundamental: son decisiones que el ganadero puede adoptar sin depender del comportamiento del clima, de los precios del mercado o de las políticas públicas.

Su conclusión resume la filosofía que ha construido durante décadas de trabajo en el campo:

“Concéntrese en lo principal. Produzca alimento”, dijo.

Porque, al final, una lechería rentable no solo depende de producir más leche, sino de producirla con menores costos y con un conocimiento claro de cuánto cuesta obtener cada litro.


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