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Las cualidades que tienen en común los administradores de fincas exitosas

Melanny Orozco 10 de Marzo 2026
Cómo debe ser el administrador de una fincaFoto: contextoganadero.comManzano consideró que el administrador ganadero debe asumir también el papel de formador.

En un sector marcado por la informalidad laboral, la baja escolaridad y el desinterés de los jóvenes, el papel de quien dirige un predio pecuario se vuelve decisivo. Para Leonardo Manzano, la capacitación del personal, el análisis de información productiva y la incorporación de mujeres y nuevas generaciones pueden marcar la diferencia entre una explotación que apenas sobrevive y una empresa rural competitiva.


En muchas fincas ganaderas de Colombia, el éxito o el fracaso de la producción no depende únicamente del número de animales o de la extensión de tierra. Cada vez más, el factor determinante está en quién dirige la operación y cómo lo hace.

Para Leonardo Manzano, administrador de la Hacienda La Luisa y con casi dos décadas de experiencia en el campo, el rol del administrador rural debe evolucionar hacia un perfil que combine liderazgo humano, formación técnica y gestión empresarial.

El desafío no es menor, por eso Manzano explicó que el campo colombiano enfrenta realidades estructurales complejas relacionadas con informalidad laboral, bajos niveles de educación en la fuerza de trabajo y una creciente falta de interés de los jóvenes por vincularse a las actividades agropecuarias. “El sector rural del país es un sector informal y, en muchos casos, el personal es analfabeta o carece de condiciones de aprendizaje para llevar registros o tomar apuntes”, señaló.

A ese panorama se suma un cambio cultural en las nuevas generaciones, que ven en las redes sociales modelos de vida alejados del trabajo rural. El resultado es un campo que necesita transformarse si quiere atraer talento y mantenerse competitivo.

Ante este contexto, Manzano consideró que el gestor ganadero debe asumir también el papel de formador. Desde que inició su carrera en el sector, asegura que comprendió la necesidad de impulsar procesos permanentes de capacitación dentro de las fincas.

El concepto clave, expuso, es el extensionismo, que es la capacidad que tiene un técnico o profesional de transmitir conocimientos a los trabajadores para que estos puedan aplicarlos de forma efectiva en su labor diaria. (Lea en CONtexto ganadero: Mejore la administración de su finca con estas acciones)

En las fincas ganaderas es común encontrar equipos donde algunos trabajadores saben leer y escribir mientras otros no. Sin embargo, según Manzano, esto no debe convertirse en una barrera para mejorar los procesos productivos. Con capacitación constante, afirmó, los colaboradores pueden adquirir habilidades que les permitan desempeñar su trabajo con mayor eficiencia.

En su opinión, si Colombia aspira a consolidarse como un proveedor relevante de proteína bovina en el mundo, será indispensable fortalecer el nivel educativo del personal rural y fomentar el uso de registros productivos.

“Lo que no se debe permitir es que si no está el administrador, el asistente técnico o el veterinario, las cosas no fluyan”, sostuvo. Para él, el mejor gerente es aquel que logra que los procesos funcionen incluso cuando no está presente.


Datos como base


Otro de los factores que separa a una finca promedio de una empresa ganadera exitosa es el uso de información productiva y financiera para tomar decisiones.

Según Manzano, muchos administradores se limitan a llevar inventarios básicos de animales: cuántos nacieron, cuántos murieron o cuántos se vendieron durante el año. Sin embargo, esa información, sin análisis, tiene poco valor para la gestión empresarial.

“La toma de datos y la evaluación de esos datos puede marcar un antes y un después en una explotación ganadera”, aseguró.

En Hacienda La Luisa, por ejemplo, se realizan análisis mensuales de indicadores productivos y administrativos. Estos cortes permiten evaluar si la ganadería avanza de acuerdo con las metas proyectadas o si es necesario ajustar el rumbo.

Este enfoque convierte a la ganadería en una actividad más cercana a la gestión empresarial moderna, donde las decisiones no se toman por intuición sino a partir de información concreta.


Líder rural


El liderazgo también está cambiando dentro de las fincas, ya que para Manzano, el modelo tradicional del dirigente autoritario ya no responde a las necesidades actuales del sector. En sus palabras, “antes se pensaba que el administrador debía ser el jefe que mandaba a todo el mundo y que entre más duro fuera el trato, mejor funcionaban las cosas”.

Hoy, en cambio, considera que el gerente debe actuar como un líder que acompaña, enseña y capacita a su equipo. Cuando cada trabajador comprende la importancia de su tarea y asume un compromiso con la empresa, los resultados productivos tienden a mejorar.

Ese liderazgo también implica diseñar sistemas de trabajo simples y claros. Para Manzano, los modelos ganaderos excesivamente complejos suelen aumentar la probabilidad de errores en la operación diaria. “Para los sistemas de ganadería revolucionarios, la clave debe ser la simpleza”, insistió.


Nuevas generaciones


Mirando hacia el futuro, Manzano consideró que el sector debe hacer un esfuerzo para atraer a los jóvenes hacia las actividades rurales. Para ello, es fundamental demostrar que la vida en el campo puede ofrecer estabilidad económica, bienestar familiar y oportunidades de desarrollo.

En términos de formación, cree que el administrador moderno debe contar al menos con educación técnica o tecnológica y rodearse de profesionales especializados, veterinarios, zootecnistas, biólogos o ecólogos, que aporten conocimiento al proyecto productivo.

Además, planteó un elemento que considera cada vez más importante en las empresas ganaderas: la participación de las mujeres. (Lea en CONtexto ganadero: El poder femenino revoluciona la ganadería en Colombia)

“Desde hace unos diez años tengo en la cabeza que muchas veces la única manera de poner orden a los proyectos ganaderos es con el apoyo de la mujer”, indicó.

Según su experiencia, en actividades como el ordeño o los sistemas de cría, la incorporación de mujeres ha generado cambios positivos inmediatos en la organización del trabajo.

Para Manzano, el futuro de la ganadería no dependerá únicamente de la tierra o del ganado, sino de la capacidad de quienes la administran para formar equipos, analizar información y liderar procesos de transformación en el campo colombiano.


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