Inscribir una finca como Reserva Natural de la Sociedad Civil no implica abandonar la producción agropecuaria, sino potenciarla con criterios de sostenibilidad. Esta figura ofrece beneficios ambientales y productivos, al tiempo que convierte a los ganaderos en protagonistas de la conservación.
Las Reservas Naturales de la Sociedad Civil (RNSC) son áreas de un predio o todo el predio que los propietarios deciden voluntariamente registrar como zona protegida bajo gobernanza privada.
Carolina Mateus Gutiérrez, bióloga profesional de Parques Nacionales Naturales de Colombia y encargada del registro de estas reservas, explicó a CONtexto ganadero que existen tres requisitos fundamentales.
“(…) Que el propietario tenga la propiedad real y efectiva sobre el bien inmueble, que exista una muestra de ecosistema natural en el predio y que sea una decisión libre, voluntaria y autónoma”. (Lea en CONtexto ganadero: 32.000 hectáreas ganaderas ahora son reservas naturales en Caquetá)
Estos criterios garantizan que la figura se base en la voluntad del dueño, sin que pierda su derecho sobre la tierra. Además, permiten que la finca gane un reconocimiento legal y ambiental frente al manejo de la biodiversidad.
El mito más común
Una de las principales dudas que tienen los productores es si al registrar su finca como reserva natural pierden la propiedad sobre ella. Ante esto, Mateus es clara: “Hay un mito muy frecuente y es que se puede perder la propiedad sobre ese predio. Eso es falso. Ustedes siguen siendo los propietarios, siguen administrando su predio y adelantando todas las actividades que vienen realizando en su reserva”.
La figura no implica expropiación ni restricción total de las labores productivas. Por el contrario, permite que el ganadero continúe su actividad, siempre y cuando lo haga bajo parámetros de sustentabilidad. Se trata de un modelo que une conservación con producción, un punto clave para quienes temen que registrar su finca pueda frenar su negocio.
Ganadería y conservación, alianza posible
La percepción de que la ganadería y la conservación son incompatibles ha sido un obstáculo. “La ganadería ha sido muy estigmatizada, pues sabemos que ha influido en el aumento de la frontera agropecuaria. Sin embargo, hay ganaderos y comités que están impulsando estos procesos porque lo que se busca es tener una ganadería sostenible y amigable con la naturaleza”, afirmó la funcionaria.
El número de predios que ya han dado este paso lo confirma. Actualmente en Colombia existen 1.344 reservas naturales registradas y un porcentaje importante corresponde a fincas ganaderas. Esto demuestra que es viable mantener la productividad y al mismo tiempo proteger ecosistemas estratégicos.
De acuerdo con Mateus, la filosofía que impulsa el programa es: “Produzco y conservo, conservo y produzco, pero siempre dentro de los parámetros de la sustentabilidad”. Este enfoque permite que los ganaderos se conviertan en actores centrales de la protección ambiental sin renunciar a su vocación productiva.
Compromiso con el territorio
Más allá de los beneficios individuales, la creación de reservas naturales representa un aporte fundamental a las comunidades rurales. (Lea en CONtexto ganadero: Fincas ganaderas pueden ser Reservas Naturales de la Sociedad Civil)
“Es muy importante que se sumen a conservar la naturaleza y los ecosistemas que proveen beneficios fundamentales para mantener la actividad productiva. Convertirse en un área protegida de gobernanza privada tiene una fuerte relevancia en el territorio, ya que es un insumo esencial para seguir conservando la vida”, destacó Mateus.
En un contexto donde los desafíos climáticos y ambientales afectan directamente la producción agropecuaria, esta figura ofrece a los ganaderos una herramienta de adaptación y resiliencia. Se trata de reconocer que la salud de los ecosistemas garantiza agua, suelos fértiles y estabilidad climática, factores esenciales para la rentabilidad del campo.