El reconocimiento en una de las vitrinas ganaderas más importantes del país puso bajo la lupa a un ejemplar criado en condiciones reales de campo. Detrás del premio hay cifras de productividad, decisiones estratégicas y una apuesta genética que puede redefinir la rentabilidad de los hatos colombianos.
En Expo Malocas 2026, el ejemplar Tango 001/21, de la raza Senepol y propiedad de la Finca San Pedro en Manta, Cundinamarca, fue elegido Campeón Supremo Cárnico entre animales de alto nivel provenientes de distintas regiones del país. (Lea en CONtexto ganadero: Expomalocas 2026 hace historia: tendrá récord de participación de 1.500 bovinos)
El veredicto no solo destacó su conformación y expresión muscular, sino que confirmó que la selección genética adaptada al trópico puede traducirse en resultados medibles en rendimiento y calidad de carne bajo sistemas de pastoreo.
El certamen, impulsado por la Alianza Razas Especializadas en Carne, reunió ejemplares brangus, beefmaster, charolaise, BON y romosinuano, en una muestra que evidenció el momento competitivo de la ganadería nacional. El triunfo de esta raza es la continuidad de una tendencia que se ha repetido en Montería 2024, Expo Malocas 2025 y Agroexpo 2025.
Samanda Vargas, Directora Ejecutiva de la Asociación Colombiana de Criadores de Ganado Senepol y sus Cruces, explicó que la Alianza realiza el Campeonato Supremo Cárnico como un ejercicio pedagógico donde los jueces seleccionan el mejor macho y la mejor hembra que expresan mayor potencial cárnico.
En sus palabras, se trata de una vitrina para que los ganaderos observen las características fenotípicas de las 12 razas que componen la Alianza, 11 vacunas y 1 bufalina.
“La visibilización del potencial genético de estas razas le permite a los ganaderos analizar cuál sería el resultado del cruzamiento con ellas, ese vigor híbrido que se busca para maximizar la producción de carne y mejorar parámetros reproductivos, de acuerdo a las condiciones medioambientales de sus predios y sus objetivos productivos”, sostuvo Vargas.
Desde la Asociación destacan que los ejemplares senepol han sido campeones o reservados en diversos escenarios nacionales. “Esto es genética a pasto, ya que no tenemos animales estabulados”, expuso la dirigente gremial, marcando distancia frente a sistemas intensivos que no siempre reflejan la realidad productiva del país.
Adaptación con número
El senepol, un Bos taurus adaptado al trópico bajo, se ha consolidado como herramienta estratégica para carne y doble propósito. Es el único Bos taurus que compite en resistencia con el Cebú (Bos indicus), gracias a su gen de pelo corto y glándulas sudoríparas más eficientes, que le permiten mantener menor temperatura corporal bajo radiación intensa y mostrar alta resistencia a ectoparásitos.
En términos económicos, los datos son contundentes con reportes de rendimiento en canal de hasta 61% en sistemas de pastoreo, con marmoreo y terneza comparables a otros Bos taurus.
En cruzamientos, los animales alcanzan pesos promedio de sacrificio de 500 kilos entre los 23 y 27 meses, suplementados con sales proteinizadas. Esa combinación abre puertas a nichos de carne premium, donde la calidad paga mejor que el volumen.
Para un productor, ignorar estas variables implica resignar eficiencia: menor rendimiento en canal y mayor edad al sacrificio impactan directamente el flujo de caja.
La historia detrás del campeón
Tango nació en julio de 2021 y hoy, con 54 meses, alcanza los 1.100 kilos. Hasta los 36 meses permaneció a potrero con suplementación mineral al 6% de proteína, cubriendo hembras solo en celo. A partir de los 38 meses pasó a un manejo de media pensión por seguridad: durante el día pastorea y en la noche recibe forraje picado o ensilado, heno, vitaminas y minerales. Actualmente consume dos kilos de concentrado diarios y sal mineralizada para compensar el estrés propio de las ferias.
La Finca San Pedro, ubicada a 1.640 msnm en el nororiente de Cundinamarca, trabaja sobre terrenos quebrados con estrella africana y Brachiaria decumbens en pastoreo, además de imperial y elefante como pastos de corte. Según el médico veterinario zootecnista Alberto Guerrero, responsable del manejo, el proceso ha sido consistente y enfocado en funcionalidad, no en sobrealimentación.
Desde hace un año, el toro participa en programas de colecta con el laboratorio R&G de la Dra. Paola Rodríguez, con resultados sobresalientes en calidad seminal, lo que amplía su impacto más allá de la pista.
El caso de Tango demuestra que la genética adaptada, cuando se gestiona con criterio técnico y visión empresarial, no solo gana trofeos, mejora indicadores productivos y redefine la competitividad de la ganadería colombiana en escenarios cada vez más exigentes. (Lea en CONtexto ganadero: Ganado senepol: eficiencia y adaptabilidad al trópico bajo)



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