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Tres acciones con las que ganaderos pueden garantizar agua para el hato durante El Niño

Angie Barbosa 20 de Junio 2026
ACCIONES FRENTE AL AGUAFoto: Banco de Imagen MagnificLa cartilla Alternativas para enfrentar una sequía prolongada en la ganadería colombiana, elaborada por el Ministerio de Agricultura, la Federación Colombiana de Fedegán-FNG, Corpoica y CIPAV, señala que la respuesta no debe ser reactiva, sino preventiva

Proteger las fuentes hídricas, cosechar y almacenar agua lluvia, y desarrollar fuentes adicionales de abastecimiento son las principales recomendaciones para reducir el impacto de las sequías en las fincas ganaderas.



La llegada del fenómeno de El Niño representa uno de los mayores desafíos para la ganadería colombiana. La disminución de las lluvias reduce la disponibilidad de agua y forraje, incrementa el estrés calórico de los animales y compromete tanto la productividad como la rentabilidad de las producciones pecuarias.

Por ello, la preparación anticipada resulta determinante para disminuir los efectos de una sequía prolongada.

La cartilla Alternativas para enfrentar una sequía prolongada en la ganadería colombiana, elaborada por el Ministerio de Agricultura, la Federación Colombiana de Fedegán-FNG, Corpoica y CIPAV, señala que la respuesta no debe ser reactiva, sino preventiva, mediante acciones que permitan asegurar el recurso hídrico antes de que comiencen los meses más secos.

En ese sentido, la disponibilidad de agua se convierte en el primer aspecto que debe atender cualquier productor.


Proteger primero el agua


La primera recomendación consiste en conservar las fuentes naturales presentes dentro de los predios. Manantiales, nacimientos, quebradas, ríos, lagunas, esteros, pozos y embalses representan el patrimonio hídrico de cada finca y requieren un manejo adecuado para evitar su deterioro.

El documento explica que el acceso directo del ganado a estos sitios favorece la contaminación del agua, acelera la degradación de las rondas hídricas y disminuye la calidad del recurso disponible para los animales.

Por esta razón, una de las medidas más efectivas consiste en cercar estas áreas, preferiblemente con cercas vivas, e instalar bebederos fuera de los cauces naturales.

La protección hídrica también contribuye a conservar la vegetación que regula el ciclo del agua y protege los suelos frente a la erosión.

La cartilla enfatiza que "las fuentes y los depósitos de agua están presentes en las fincas ganaderas en diferentes formas... Su protección es un deber fundamental de todo ganadero responsable, y más en épocas de sequía".

Además del beneficio ambiental, estas prácticas ayudan a disminuir problemas sanitarios asociados al consumo de agua contaminada y al deterioro de los reservorios por el tránsito permanente de los animales.


Almacenar agua cuando aún llueve


La segunda acción recomendada consiste en aprovechar las precipitaciones disponibles mediante sistemas de cosecha y almacenamiento de agua.

Aunque durante un evento de El Niño las lluvias disminuyen, todavía pueden presentarse precipitaciones que, si son aprovechadas, constituyen una reserva estratégica para los meses críticos.

Los expertos proponen construir jagüeyes, lagos, microrepresas y reservorios que almacenen el agua proveniente de la escorrentía.

Estas obras deben ejecutarse antes de finalizar la temporada de lluvias para garantizar que puedan llenarse oportunamente.

El almacenamiento preventivo permite disponer de agua tanto para el ganado como para algunas labores agrícolas dentro del predio.

La cartilla explica que "la cosecha de agua lluvia consiste en el almacenamiento de agua en jagüeyes, lagos, represas y tanques, entre otros; y representa una opción importante para la provisión de agua en las ganaderías".

Otra alternativa consiste en recolectar el agua lluvia proveniente de los techos de viviendas, establos y demás construcciones rurales mediante canaletas que conduzcan el líquido hacia tanques o recipientes de almacenamiento.

Según el documento, con un metro cuadrado de techo es posible captar hasta 1.000 litros de agua al año en zonas con precipitaciones de 1.000 milímetros, un volumen que puede marcar la diferencia durante una temporada seca.


Nuevas fuentes de abastecimiento


La tercera estrategia plantea complementar las reservas existentes con fuentes adicionales de agua. Dependiendo de las condiciones de cada región, los productores pueden construir nuevos reservorios, aprovechar cuerpos de agua cercanos o recurrir al bombeo desde pozos profundos.

En departamentos donde predominan los vientos, como Cesar, La Guajira y parte de la región Caribe, la cartilla recomienda el uso de molinos de viento para extraer agua desde pozos artesianos y conducirla hasta tanques que abastecen los bebederos del ganado.

Diversificar el suministro reduce el riesgo de desabastecimiento cuando las fuentes tradicionales disminuyen su caudal.

El documento también resalta la importancia de conservar especies arbóreas como el totumo, capaces de almacenar agua y producir frutos durante los periodos secos, lo que representa un apoyo adicional para la alimentación y la hidratación de los animales.

Finalmente, la cartilla recuerda que enfrentar el fenómeno de El Niño exige cambiar la forma de planificar la producción ganadera.

La prevención climática debe convertirse en una práctica permanente y no únicamente en una respuesta cuando la sequía ya está instalada.

Como concluye el documento, "la provisión de agua en empresas ganaderas debe garantizarse mediante estrategias naturales y de almacenamiento", una recomendación que resume la necesidad de proteger las fuentes existentes, almacenar el agua disponible y desarrollar alternativas que permitan mantener la productividad del hato incluso durante los veranos más severos.


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