Los recortes al presupuesto de Agrosavia, la cancelación de convocatorias científicas y el rezago en la extensión rural dejaron, según Fedegán, un atraso de varios años en la ganadería colombiana. El gremio plantea una hoja de ruta para que el gobierno que asume el 7 de agosto, la incorpore en su plan de desarrollo.
La ciencia aplicada al campo será uno de los pilares que el nuevo Gobierno deberá fortalecer si quiere aumentar la productividad y la sostenibilidad de la ganadería colombiana. Esa es una de las principales conclusiones del análisis *Las deudas del Gobierno Petro*, elaborado por Fedegán, en el que la Subdirección de Ciencia, Tecnología e Innovación evaluó los avances y retrocesos del último cuatrienio en los temas de su resorte y planteó una hoja de ruta para los próximos cuatro años.
Para Olber Ayala, subdirector de Ciencia, Tecnología e Innovación de Fedegán, el país perdió cuatro años en la consolidación del Sistema Nacional de Innovación Agropecuaria, un modelo que desde 2017 busca integrar la investigación, la formación y la extensión agropecuaria para llevar el conocimiento hasta las fincas.
"El país se está moviendo desde el año 2017 en un Subsistema Nacional de Innovación Agropecuaria, y nosotros hacemos parte de ese gran sistema desde el punto de vista gremial, impulsando esas actividades con recursos de la parafiscalidad ganadera", explicó Ayala.
Investigación debilitada
Uno de los aspectos que más preocupa al gremio es el retroceso en investigación, especialmente por la disminución del presupuesto de Agrosavia y la suspensión de convocatorias financiadas con recursos del Sistema General de Regalías para Ciencia, Tecnología e Innovación.
Ayala aseguró que Agrosavia venía mostrando una mayor articulación con el sector productivo, pero esa tendencia se frenó por los recortes presupuestales.
"Tuvo una disminución entre el 40 y el 50 % de su presupuesto. Esto significa menos investigadores y menos recursos para hacer investigación", afirmó.
A juicio del directivo, esta reducción de recursos resulta contradictoria frente a un gobierno que planteó al campo como una prioridad. Además del impacto sobre los proyectos científicos, la situación provocó despidos, dificultades operativas en varios centros de investigación y una menor capacidad para generar nuevas tecnologías para el sector agropecuario.
A ese panorama se sumó la cancelación de cerca de ocho convocatorias nacionales para financiar proyectos científicos, cuyos recursos ascendían a casi tres billones de pesos.
"¿Dónde están esos tres billones de pesos? ¿Qué pasó con el esfuerzo de muchas universidades y miles de investigadores?", cuestionó Ayala.
Según el directivo, esa decisión dejó un retraso estimado de entre cinco y seis años en investigaciones que habrían permitido avanzar en productividad, competitividad y sostenibilidad.
La extensión rezagada
Otro de los puntos críticos identificados por Fedegán fue la asistencia técnica rural, que continúa siendo insuficiente, con muy baja cobertura para pequeños y medianos productores.
Aunque millones de productores requieren acompañamiento permanente, el análisis muestra que apenas una fracción de ellos recibe servicios de extensión, mientras la mayoría sigue tomando decisiones con base en la experiencia de vecinos o familiares y no en información técnica.
"La extensión definitivamente es el puente entre el conocimiento científico y el conocimiento de los productores", sostuvo Ayala.
El dirigente explicó que una encuesta aplicada por Fedegán evidenció que muy pocos ganaderos consultan universidades, centros de investigación o sistemas de información antes de tomar decisiones productivas, lo que en su opinión explica parte de los bajos indicadores de productividad de Colombia frente a otros países.
Durante el gobierno que termina, añadió, el gremio presentó propuestas para desarrollar programas conjuntos de extensión agropecuaria con otras organizaciones productivas, pero no obtuvo respuesta.
"Nunca quiso trabajar con nosotros... nunca pasó absolutamente nada", manifestó Ayala.
La oportunidad pendiente
De cara al inicio del gobierno de Abelardo de la Espriella, que se posesiona el 7 de agosto, Fedegán considera que existe una oportunidad para reactivar la innovación y fortalecer el trabajo conjunto entre el Estado, los gremios, las universidades y los productores.
Entre las prioridades planteadas por la Subdirección de Ciencia, Tecnología e Innovación figuran el fortalecimiento de los servicios de extensión con herramientas digitales e inteligencia artificial, el impulso a la investigación sobre sistemas silvopastoriles, nuevos forrajes, biotecnología y genética bovina, así como modelos de producción que reduzcan emisiones y conserven los ecosistemas.
Para Ayala, la sostenibilidad debe convertirse en el eje de la política pública para el sector.
"Necesitamos trabajar en extensión y en sostenibilidad: suelos, praderas, ecosistemas productivos y negocios verdes", afirmó.
El directivo concluyó que Colombia cuenta con el conocimiento técnico y con experiencias exitosas para acelerar la transformación del sector ganadero, pero insistió en que será indispensable que el nuevo Gobierno convierta la ciencia, la tecnología y la innovación en una prioridad para cerrar las brechas de productividad y responder a los desafíos del cambio climático.
"Estamos listos para escalar todas estas cosas que hemos hablado y esperamos que con este gobierno podamos tener un futuro distinto", concluyó.



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