El presidente de la JD de Fedegán respalda la visión de país que propone el candidato presidencial porque defiende la libertad, promueve el emprendimiento y busca generar oportunidades para todos los colombianos.
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Una alta expectativa tiene la Junta Directiva de Fedegán frente al posible gobierno de Abelardo De La Espriella en lo relacionado con el fortalecimiento e impulso del campo colombiano. Todas las encuestas reveladas en los últimos días lo dan como ganador frente a Iván Cepeda.
Recientemente, los directivos y altos ejecutivos del gremio cúpula de la ganadería se reunieron en Montería y expresaron su respaldo unánime al abogado penalista que no solo lidera encuestas y sondeos sino que ganó en la primera vuelta por más de 500.000 votos y tiene el respaldo de artistas, empresarios, deportistas y gran parte de la ruralidad.
Carlos Alfonso Luque Barriga, presidente de la Junta Directiva de la Federación Colombiana de Ganaderos (Fedegán), expresó a nombre propio y como directivo gremial su “respaldo total a la candidatura de presidencial de Abelardo De La Espriella”.
Colombia necesita recuperar la seguridad
“Lo apoyamos porque creemos que Colombia necesita recuperar la seguridad, la confianza para invertir, el respeto por la propiedad privada, el fortalecimiento empresarial y el respaldo decidido al campo colombiano”, dijo.
El directivo y productor del campo afirmó que “los ganaderos sabemos que no hay desarrollo sin producción ni bienestar sin empleo. Por eso respaldamos una visión de país que defienda la libertad, promueva el emprendimiento y genere oportunidades para todos los colombianos”.
Y le envió un contundente mensaje al candidato presidencial. “Abelardo: le deseamos éxitos en este gran reto. Colombia necesita liderazgo, carácter y decisiones firmes para construir un mejor futuro para las próximas generaciones”.
¿Cuáles son las expectativas de los ganaderos?
Luque Barrica indicó que las expectativas frente a un gobierno liderado por Abelardo De La Espriella son las mismas de siempre. “A pesar de avances en algunos gobiernos, el abandono del campo sigue siendo la gran omisión histórica de los gobiernos y del Estado en general”.
“Siempre hemos pedido seguridad y lo seguiremos haciendo, pero debemos insistir ante quien será el próximo presidente, que la causa de la inseguridad, de la violencia y también de la pobreza rural, no es la redistribución de la tierra, como pretende la izquierda, ni es el narcotráfico y las demás economías ilícitas, sino el abandono, que no se soluciona con la sola presencia de la Fuerza Pública”, explicó.
Estas son las “revoluciones” que le plantearon los integrantes de la JD de Fedegán a Abelardo De La Espriella:
- La revolución de las vías terciarias es fundamental. El campo está literalmente desconectando del país y la situación empeora al vaivén de los fenómenos climáticos extremos. Las vías terciarias son trochas del siglo XIX con retazos de “placa – huella” …, la carretera de los pobres.
Es urgente un mecanismo de “confluencia de recursos”, nacionales, departamentales y locales para construir una red vial terciaria digna del potencial agropecuario del país; blindado con mecanismos eficientes de control contra la corrupción local, pues, literalmente, a los alcaldes municipales “nadie los ronda”.
- La revolución de la asociatividad campesina. En el sector ganadero esta carencia es crucial para el subsector lechero, sobre todo de altiplano, caracterizado por la pequeña producción minifundista. Colombia produce más de 8.000 millones de litros de leche, de los cuales la industria formal no alcanza a acopiar el 50%, lo que deja a miles de pequeños productores minifundistas a merced de la informalidad y los bajos precios que no retribuyen el esfuerzo productivo y a veces ni siquiera los costos.
- La revolución de la productividad rural. Más allá de las promesas de siempre, la política pública debe apuntar, de unja vez por todas, a la coherencia con el potencial agropecuario del país, no solo para garantizar la seguridad alimentaria del país, sino para convertirse en potencia exportadora de alimentos. La biodiversidad y el potencial agropecuario del país no son apenas un discurso, sino una realidad incontrovertible, una locomotora del desarrollo que podría convertirse en eje central de un Plan de Desarrollo. Los resultados del gobierno Petro frente a sus promesas en este aspecto son uno de sus grandes fracasos…, un verdadero fiasco.
- La revolución tecnológica de la productividad rural. Esa coherencia con el potencial agropecuario pasa por el apoyo a la formación de capital fijo. Los tractores, las cosechadoras, los equipos de ordeño y un largo etcétera no son un lujo sino una necesidad que debe ser promovida por el Estado a través de la facilidad de importaciones, y el subsidio a la compra vía crédito de verdadero fomento.
- La revolución del conocimiento. Colombia parece estar obstinada en ir en contravía del verdadero desarrollo. En un país que cree en el cambio de nombre de las instituciones como fórmula salvadora, y no en programas de Ciencia, Tecnología e Innovación con vocación de permanencia, CORPOICA pasó a ser AGROSAVIA y esta última entidad está al borde del cierre al final del gobierno Petro.
- La revolución del crédito de fomento agropecuario. Con tasas y condiciones de verdadero fomento, pero, sobre todo, sin desviaciones hacia otros eslabones de las cadenas agropecuarias y con asesoría técnica y control de inversión.
- La revolución de la Ganadería Sostenible. Hasta hoy, un esfuerzo en solitario de Fedegán, arañando la cooperación internacional, pero sin ningún apoyo efectivo del Estado. Mientras se acusa a la ganadería de todas las culpabilidades ambientales, no se invierte en las soluciones, las cuales, una vez más, no son apenas un discurso, sino una realidad hacia la que el mundo avanza y los mercados exigen.



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