Junto a técnicos y comercializadores analizaron nuevas variedades, tecnologías y oportunidades de negocio durante un encuentro que evidenció el crecimiento de una cadena productiva que ya supera las 263.000 toneladas anuales en Colombia.
“Hasta yo quedé sorprendido de la producción que logramos. Vecinos que llevaban años trabajando con químicos comenzaron a preguntarnos qué estábamos haciendo diferente”.
La frase es de Eiber Torres, productor de Cabrera, Cundinamarca, y resume uno de los temas que más se discutieron durante el III Seminario de Berries realizado recientemente en Paipa, Boyacá: producir mejor, reducir costos y prepararse para mercados cada vez más exigentes.
Torres asistió al encuentro con la intención de conocer nuevas alternativas productivas.
Sin embargo, terminó encontrando un panorama que lo llevó a replantear el futuro de su finca.
Las conferencias sobre variedades de arándano, agricultura tropical y nuevas tecnologías despertaron su interés por un cultivo que hasta ahora observaba desde la distancia.
“Nos llamó mucho la atención porque hay variedades que se adaptan a nuestras condiciones de clima y altura. Además, existen diferentes formas de producción, desde cultivos al aire libre hasta sistemas protegidos con invernaderos y mallas”, explicó.
Nuevas oportunidades
Historias como la de Torres fueron frecuentes durante la jornada organizada por Asohofrucol y el Fondo Nacional de Fomento Hortifrutícola.
El encuentro reunió en Paipa a 83 productores de mora, fresa y arándano, además de técnicos, investigadores, comercializadores y representantes de diferentes organizaciones del sector.
Uno de los mensajes que más resonó entre los asistentes llegó desde Boyacá.
Vanessa Avendaño, productora de arándanos de Duitama, reconoció una preocupación común entre muchos agricultores cuando llega el momento de vender sus cosechas.
“A muchos productores nos da miedo acercarnos directamente a los almacenes. Tener aquí a una empresa comercializadora nos permite ver que sí existen oportunidades para pequeños, medianos y grandes productores”, afirmó.
Su comentario surgió luego de las conversaciones sostenidas con representantes de grandes superficies y empresas compradoras que participaron en el seminario para explicar los requisitos comerciales, de calidad y certificación que exige actualmente el mercado.
Más allá de la producción
Además de la comercialización, el encuentro se convirtió en un espacio para discutir el rumbo que está tomando la producción de berries en Colombia.
Las charlas abordaron nuevas variedades, agricultura tropical, certificaciones, reducción de costos, manejo técnico y tendencias de consumo, temas que hoy marcan la competitividad del sector.
Para muchos asistentes, el valor del seminario estuvo precisamente en la posibilidad de conocer experiencias exitosas y entender hacia dónde se dirige la demanda nacional e internacional.
Cifras que respaldan
Los números reflejan el avance de esta cadena productiva.
Según Asohofrucol y el Fondo Nacional de Fomento Hortifrutícola, entre 2019 y 2025 el área sembrada de berries en Colombia pasó de 19.665 a 20.627 hectáreas.
Durante ese mismo periodo, la producción nacional aumentó de 234.152 a 263.697 toneladas.
La mora lidera la cadena con cerca de 154.000 toneladas, seguida por la fresa con más de 103.000 y el arándano, que ya supera las 6.000 toneladas.
Son cifras que muestran una actividad en expansión y con creciente protagonismo en mercados cada vez más especializados, donde la calidad, la tecnificación y la diferenciación serán determinantes para seguir creciendo.



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