La Central Lechera de Manizales (Celema) se ha consolidado como un motor de desarrollo rural y económico en las zonas lecheras donde opera. Con una apuesta decidida por la formalización del sector, el apoyo a la innovación genética y la producción de leche A2A2, la empresa busca diferenciarse en un mercado cada vez más competitivo y abrir nuevas oportunidades para productores y consumidores.
Durante más de seis décadas, Celema ha sido una de las empresas que ha acompañado la evolución de la ganadería lechera en Colombia.
Nacida en Manizales hace 67 años como respuesta a la necesidad de los productores de transformar su leche y acceder a nuevos mercados, hoy es un referente de desarrollo regional, generación de empleo e innovación en la industria láctea.
Juan Diego Marín, coordinador de gestión láctea de Celema, destacó que la empresa ha contribuido al crecimiento económico de la región no solo por su operación industrial, sino por el fortalecimiento de los productores que hacen parte de su cadena de abastecimiento.
“Celema actualmente tiene aproximadamente 430 empleados directos, lo cual genera un desarrollo importante en la ciudad con una estabilidad laboral muy significativa. Además, durante todas estas décadas ha permitido que productores que comenzaron siendo pequeños ganaderos encuentren en la formalidad una oportunidad para crecer e innovar en sus sistemas productivos”, aseguró.
El directivo explicó que la formalización del acopio de leche ha sido vital para impulsar el desarrollo rural, especialmente en un país en el que cerca del 50 % de la leche aún se comercializa de manera informal.
Según indicó, vender a una empresa formal da al productor mucha más estabilidad y facilita el acceso a créditos, incentivos y oportunidades de expansión
Innovación desde las fincas
Para Marín, el crecimiento de la industria láctea depende, en gran medida, de la capacidad de innovación de los ganaderos.
“Esta no nace desde la empresa sino desde el productor. Para que la industria pueda llegar a tener productos muy buenos es necesario que el productor se concientice de hacer las cosas bien y entregarnos una leche de excelente calidad”, señaló.
Precisamente, esa visión llevó a Celema a desarrollar uno de sus proyectos más ambiciosos: la producción y comercialización de leche A2A2. La iniciativa surgió gracias a productores que durante años trabajaron en el mejoramiento genético de sus hatos mediante el uso de toros y embriones portadores del gen A2.
Actualmente, la compañía cuenta con 11 fincas proveedoras y 20 mil litros al día de este tipo de leche, una cifra que continúa creciendo a medida que más ganaderos identifican las oportunidades comerciales de este segmento.
“Tenemos productores que llevan cerca de 20 años trabajando con genética A2. Gracias a ese esfuerzo hoy contamos con un grupo selecto de fincas que tienen más del 50 % de su producción en leche A2 y eso nos ha permitido innovar con un producto diferenciado en el mercado”, afirmó.
La apuesta por la leche A2A2
La decisión de lanzar esta línea de productos llegó en un momento complejo para el sector lácteo colombiano marcado por altos niveles de producción y dificultades de comercialización.
Según Marín, el cambio de administración en la empresa impulsó una nueva estrategia enfocada en la recuperación de la marca propia y en la creación de productos con mayor valor agregado.
“Pasamos de estar enfocados, principalmente en la maquila para otras compañías, a recuperar nuestra marca e impulsar procesos de innovación. Encontramos una oportunidad enorme en la leche A2 porque era un producto prácticamente inexistente en el mercado colombiano y con un potencial muy importante para los consumidores”, indicó.
La leche A2A2 se obtiene de vacas que poseen exclusivamente el gen A2 para la producción de beta caseína, una proteína presente de manera natural en la leche. Según explicó el directivo, esta característica puede representar una alternativa para personas que experimentan molestias digestivas asociadas al consumo de leche convencional, pues se atribuye a este tipo de leche una mayor digestibilidad a la hora de consumirse
“Del 100 % de las intolerancias relacionadas con el consumo de leche, solo cerca del 5 % corresponden realmente a la lactosa, mientras que aproximadamente el 40 % están asociadas a la proteína. Muchas personas no tienen un diagnóstico correcto y desconocen que existe una alternativa como la leche A2”, explicó.
Además del beneficio para los consumidores, este modelo representa una oportunidad económica para los productores. Mientras un litro de leche convencional puede encontrarse en el mercado alrededor de los $5.000, la leche A2 alcanza valores cercanos a los $10.000 por litro.
“Somos conscientes de la inversión que realiza el productor para genotipificar su ganado, separar los animales y adecuar la infraestructura de la finca. Por eso existen incentivos económicos diferenciales que reconocen ese esfuerzo y permiten una mejor rentabilidad”, afirmó.
Vale la pena señalar que Fedegán-FNG suscribió un convenio para que estas fincas obtengan la certificación del Sello Ambiental Colombiano NTC 6550. Esta acreditación les otorga un valor agregado a las leches producidas, no solo por sus características de digestibilidad, sino también porque garantiza que provienen de sistemas de producción ambiental, social y económicamente sostenibles. Dicho reconocimiento será certificado por el Ministerio de Ambiente, a través de Fundagán.
Mirando al futuro
La estrategia de Celema apunta a consolidar la leche A2A2 como el eje central de su operación. La empresa proyecta ampliar su portafolio de derivados elaborados exclusivamente con esta materia prima y fortalecer su presencia en mercados internacionales.
“Visualizamos una empresa que en el mediano plazo acopiará únicamente leche A2. No se trata de excluir productores, sino de que cada vez más ganaderos están migrando hacia este modelo de negocio. Queremos elaborar yogures, kéfir, avenas, crema de leche y mantequilla ghee a partir de leche A2 para que los consumidores puedan disfrutar estos productos sin incomodidades”, aseguró.
La compañía ya avanza en un proceso de internacionalización que le ha permitido llegar a mercados de Centroamérica, Venezuela y Estados Unidos, con la expectativa de seguir ampliando su alcance en los próximos años.
En un contexto marcado por el aumento de las importaciones y una creciente competencia en precios, Marín considera que la clave para el futuro de la industria láctea colombiana está en la diferenciación.
“Debemos apostarle a la innovación y al valor agregado. El consumidor actual quiere conocer el origen de los alimentos que consume, busca productos más saludables y valora la trazabilidad. Allí está la gran oportunidad para las empresas regionales y para los ganaderos colombianos”, concluyó.



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