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El sombrero vueltiao puede convertirse en la marca del ganadero colombiano

Melanny Orozco 04 de Agosto 2026
Sombrero vueltiaoFoto: cortesíaEl sombrero vueltiao puede pasar de ser una prenda emblemática a convertirse en una marca territorial y sectorial.

Artesanos zenúes y productores pecuarios comparten una relación construida durante generaciones en Córdoba y Sucre. Convertir ese vínculo en una estrategia de turismo, comercio e identidad rural podría abrir nuevas oportunidades para el Caribe.


En Tuchín, Córdoba, las manos de los artesanos zenúes siguen transformando la caña flecha en una pieza que recorre fincas, ferias y escenarios internacionales. El sombrero vueltiao une patrimonio indígena, vida ganadera y desarrollo regional. (Lea en CONtexto ganadero: El sombrero vueltiao “Made in China” una amenaza latente)

Su presencia en cabalgatas, subastas y encuentros pecuarios demuestra que la identidad de la ganadería colombiana no depende únicamente de genética, productividad o exportaciones. También se construye con símbolos capaces de representar un territorio y contar su historia.

El sombrero vueltiao puede pasar de ser una prenda emblemática a convertirse en una marca territorial y sectorial, siempre que ganaderos, artesanos e instituciones coordinen estrategias de comercialización, educación y promoción internacional.


Alianza desde el territorio


La relación entre ganaderos y artesanos no surgió de convenios empresariales. Se formó en la vida cotidiana de Córdoba y Sucre, donde ambos grupos compartieron caminos, mercados, celebraciones y actividades vinculadas al desarrollo rural.

Javier Muñoz López, nutricionista con raíces ganaderas y autor de una reflexión sobre esta hermandad, considera que ese vínculo ha permanecido durante generaciones. “A donde está un ganadero casi siempre está el sombrero vueltiao”, afirmó en CONtexto ganadero.

Para el productor, la pieza protege del sol, pero también comunica pertenencia. Para el artesano, cada comprador se convierte en un embajador de un conocimiento ancestral transmitido dentro de las familias Zenúes.

Ese legado cuenta además con respaldo institucional. En 2004 el sombrero fue declarado símbolo cultural de la nación y, en 2024, el trenzado en caña flecha ingresó a la lista de patrimonio cultural inmaterial del ámbito nacional.

Detrás de cada sombrero existe una cadena productiva que incluye cultivo, procesamiento de fibras, tejido, diseño, venta y distribución. Su fortalecimiento puede generar ingresos, proteger conocimientos tradicionales y ampliar la oferta turística del Caribe.

Las ferias ganaderas, los fandangos, las rutas rurales y los mercados artesanales ofrecen escenarios para integrar ambos sectores. Un visitante podría conocer la producción bovina de Córdoba y, al mismo tiempo, acercarse al origen y elaboración de la artesanía zenú.

“Córdoba es un diamante en bruto en cuanto a la cultura ganadera y la artesanía”, sostuvo Muñoz al señalar que la región todavía puede atraer más visitantes nacionales y extranjeros.


Marca para el sector


Una identidad visual asociada al ganadero colombiano podría acompañar productos cárnicos y lácteos, ferias, ruedas de negocios y campañas internacionales mediante elementos culturales fácilmente reconocibles.

Muñoz propuso crear un personaje simbólico que represente a la ganadería nacional. La figura incluiría elementos tradicionales como el caballo, el sombrero vueltiao, la camisa de campo y las abarcas tres puntadas.

La iniciativa requeriría un consenso entre gremios, autoridades y comunidades artesanas para evitar que una sola expresión regional represente de manera incompleta la diversidad rural del país.

“Que cuando se vea esa figura en cualquier parte del mundo, la gente sepa de qué le estamos hablando”, explicó Muñoz. En su planteamiento, el personaje ayudaría a promocionar carne, leche, derivados y destinos vinculados con la ganadería.


No perder el vínculo


La modernización del campo también plantea desafíos, pues las nuevas modas, el consumo masivo y el alejamiento de los jóvenes pueden debilitar tradiciones que durante décadas se conservaron dentro de las familias y de las comunidades rurales.

Las instituciones educativas, las ferias y los gremios pueden contrarrestar ese riesgo enseñando el origen del sombrero, promoviendo visitas a Tuchín e incluyendo a los artesanos en los eventos ganaderos.

“Se necesita promocionar más y estrechar este vínculo entre ganadero y artesano”, afirmó Muñoz al defender espacios que conecten a los jóvenes con las tradiciones del territorio.

Integrar cultura y economía rural permitiría que el sombrero vueltiao siguiera siendo una fuente de orgullo, pero también de empleo, turismo y reconocimiento comercial. En esa alianza, el artesano preserva el legado Zenú y el ganadero proyecta una identidad propia ante Colombia y el mundo.


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