La Cámara de Representantes otorgará dicha distinción en el grado de Gran Cruz Caballero a este productor que transformó la ganadería en el sur del país y convirtió su región en un referente nacional de alta genética.
El Salón de la Presidencia de la Cámara de Representantes en Bogotá se abrirá el próximo jueves 18 de junio para imponer la Orden de la Democracia Simón Bolívar, en el grado Gran Cruz Caballero, al ganadero Liderman Salazar Cárdenas.
La condecoración, impulsada por el representante Carlos Ardila Espinosa, exaltará el legado de un hombre que transformó la productividad del Putumayo.
Sin embargo, a las 9:30 de la mañana, cuando la medalla se pose sobre su pecho, el homenajeado difícilmente pensará en los protocolos del Congreso o en los récords nacionales de su empresa.
En ese instante, su mente viajará tres décadas atrás, directo a una finca pequeña que levantó a pulso junto a su esposa en los potreros del sur del país.
Ese día, antes de los aplausos en el Congreso, recordará que existió un joven que en 1985 llegó a ese departamento del suroeste de Colombia, en la región de la Amazonía, con las manos vacías y sus pensamientos cundidos de sueños.
Pero, su pasión no empezó entre campeones de exposición, sino en los cafetales de su padre, donde aprendió a mirar la tierra con profundo respeto y a entender el valor de las madrugadas.
“Desde siempre mi papá fue cafetero y yo todo el tiempo tenía en mi mente que lo que me gustaba era la ganadería”, recordó.
Aquella idea fija lo acompañó hasta que, junto a Yasmín Liliana Chávez, su compañera de vida, compró una primera propiedad para iniciar un proyecto familiar donde comenzó a funcionar Ganadería La Cruz, esa empresa ganadera que hoy es referente nacional.
Quienes visitan su casa descubren un cuarto lleno de trofeos, cintas y galardones acumulados en las ferias más importantes del país como testimonio de su excelencia.
No obstante, para Liderman es claro que esta alta distinción que le otorgará la patria tendrá uno de los lugares más especiales para él y su familia, al simbolizar el triunfo de toda una región sobre la adversidad.
Cuando habla de sus logros, Salazar rara vez utiliza la primera persona y prefiere hablar de un "nosotros" que incluye a su esposa y a sus hijos Laura Melissa y David Alejandro.
Para él, el éxito es un asunto estrictamente familiar que ahora asegura su continuidad con la llegada de las nuevas generaciones.
Quizás por eso, al mencionar a su nieto Isaac, de tres años, la voz se le quiebra de orgullo y el futuro cobra un sentido diferente: “Nos ha dado mucha alegría y es muy dedicado a la ganadería; está muy vinculado a la finca y a los animales”, refiere para dar fe de que el pequeño ya camina entre los potreros como si quisiera seguir la historia de su abuelo.
El reconocimiento de la Cámara también exalta al líder gremial que inició como secretario del Comité de Ganaderos de Puerto Asís, pasó por la tesorería y asumió la presidencia.
Hoy, como miembro de la junta de Fedegán y presidente de Cogamayo, consolidó su liderazgo técnico al introducir el mejoramiento genético con las razas Gyr lechero y Girolando.
Su empresa, Ganadería La Cruz, demostró que el trópico húmedo podía producir al más alto nivel, alcanzando campeonatos nacionales y la Medalla al Mérito Gyr.
Para Liderman, el verdadero valor de la Gran Cruz Caballero supera cualquier metal, pues confiesa con emoción que “es bonito que la gente diga: ‘ve, esto es del Putumayo’”.
En medio de los señalamientos que a veces sufre el sector, Salazar aprovechará este escenario político en Bogotá para reivindicar el papel de las familias rurales.
“Da tristeza que al ganadero lo estigmatizaran tanto; pues también es gente trabajadora, de bien, personas que todos los días aportan al desarrollo del país”, sostiene.
Entre lo que adelantó, dejó ver que su discurso ante los legisladores en la capital de la República dejará un mensaje directo de optimismo y resistencia para quienes producen en el campo.
El líder gremial proyectará en su intervención una premisa básica de supervivencia que marcará su paso por el Congreso: “Sin comida no hay futuro. El mundo necesita de la agricultura y de la ganadería. Nosotros no podemos desfallecer”.



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