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ONU alerta por posible récord de calor en 2027: ganaderos deben prepararse desde ya con reservas de forraje y árboles forrajeros

Juan Pablo Sánchez M 29 de Mayo 2026
ONU advierte fenómeno de El Niño 2026Foto: CONtextoLa advertencia tiene especial relevancia para el sector ganadero colombiano, que en anteriores fenómenos de El Niño, ha sufrido fuertes pérdidas por sequías prolongadas, escasez de agua y deterioro de las pasturas.

El campo colombiano vuelve a mirar con preocupación los pronósticos climáticos internacionales. La Organización Meteorológica Mundial (OMM), agencia especializada de la ONU, lanzó una nueva alerta sobre el aumento de las temperaturas globales y advirtió que existe una alta probabilidad de que 2027 se convierta en el año más caluroso jamás registrado debido al regreso del fenómeno de El Niño.


Según el organismo, hay un 75 % de probabilidades de que la temperatura media mundial supere temporalmente en más de 1,5 °C los niveles preindustriales entre 2026 y 2030. Además, la OMM señaló que existe un 86 % de probabilidad de que en alguno de esos años se rompa el récord histórico de calor que actualmente ostenta 2024.

“Para finales de 2026 hay previsto un episodio de El Niño, lo que aumentó las posibilidades de que el año siguiente, 2027, sea el próximo año récord”, explicó Leon Hermanson, autor principal del boletín climático elaborado por el Servicio Meteorológico del Reino Unido y respaldado por 13 institutos internacionales.

La advertencia tiene especial relevancia para el sector ganadero colombiano, que en anteriores fenómenos de El Niño, ha sufrido fuertes pérdidas por sequías prolongadas, escasez de agua y deterioro de las pasturas.


Prepararse desde las lluvias


Ante el panorama climático, expertos del sector insisten en que los productores deben comenzar desde ahora la preparación de reservas alimenticias aprovechando las temporadas de lluvia.

El médico veterinario y zootecnista Diego Sánchez, aseguró en una entrevista pasada con CONtexto que este es el momento clave para actuar antes de que las altas temperaturas afecten la disponibilidad de forraje.

“Estamos con el tiempo de lluvias muy exacto para empezar a tomar este tipo de medidas de conservación”, afirmó en entrevista con Angie Barbosa, periodista de CONtexto.

Sánchez explicó que una de las estrategias más efectivas y económicas para enfrentar las sequías es la conservación artesanal de forrajes mediante ensilaje o henificación.

“Hay dos formas de conservación de forraje: uno es el ensilaje bajo condiciones anaerobias, almacenando pasto, maíz o sorgo; y la otra forma es secando el forraje para conservarlo deshidratado y tenerlo disponible en época de escasez”, señaló.

El experto insistió en que muchos pequeños y medianos productores creen equivocadamente que hacer silo requiere grandes inversiones o maquinaria sofisticada.

“No hay que tener maquinaria agrícola especializada. Solamente con un machete, una máquina de picar pasto y bolsas negras gruesas o canecas se puede almacenar forraje”, explicó.

El procedimiento consiste en cortar el material vegetal, compactarlo para retirar la mayor cantidad posible de aire y sellarlo herméticamente. Tras aproximadamente 30 días de fermentación anaerobia, el alimento puede suministrarse al ganado durante las épocas críticas.

“Es una forma muy práctica en la cual los ganaderos pueden conservar ese alimento para dárselo a los animales”, añadió.


Árboles forrajeros: aliados


Además de las reservas de alimento, los expertos consideran que la arborización estratégica será cada vez más importante para reducir el impacto de las altas temperaturas sobre la producción ganadera.

La OMM advirtió que el calentamiento global continuará intensificándose durante los próximos años y que fenómenos como El Niño aumentarán la frecuencia de olas de calor y sequías severas en distintas regiones del planeta.

En ese contexto, Diego Sánchez señaló que los árboles forrajeros pueden convertirse en una herramienta clave para mantener la disponibilidad de alimento incluso durante veranos prolongados.

“Tenemos que empezar a darles mucha más importancia a los árboles forrajeros”, afirmó.

El especialista mencionó especies como leucaena, matarratón, guásimo y totumo, que gracias a sus raíces profundas logran mantenerse verdes aún en condiciones de sequía.

“Las raíces profundas de estos árboles permiten que, a pesar del verano, las plantas produzcan follaje y podamos llevárselo a los animales”, explicó.

Según indicó, estas especies no solo proporcionan sombra y reducen el estrés térmico del ganado, sino que también aportan proteína y alimento cuando las pasturas tradicionales desaparecen por falta de lluvias.

“Son plantas muy ricas en proteínas y también los frutos de algunos árboles forrajeros pueden emplearse en la alimentación”, agregó.

El especialista insistió en que los productores deben comenzar desde ahora la siembra estratégica de árboles dispersos dentro de los potreros como una medida de adaptación frente a los cambios climáticos.

Mientras la ONU advierte que el planeta se acerca cada vez más a los límites críticos de calentamiento, en el sector ganadero colombiano crece el consenso sobre la necesidad de anticiparse.

Para muchos productores, la diferencia entre resistir una sequía extrema o sufrir pérdidas podría depender de las decisiones que tomen desde ya.


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