El Jurado Nacional de Elecciones ordenó el recuento de 106 actas presidenciales mientras persisten irregularidades, demoras en el conteo y una cerrada disputa por el segundo lugar que definirá el balotaje de junio y quién acompañará a Keiko Fujimori en la segunda vuelta.
El proceso electoral en Perú atraviesa un momento crítico tras el anuncio del Jurado Nacional de Elecciones (JNE) de revisar 106 actas de los comicios presidenciales del pasado 18 de abril. La medida se adopta en medio de crecientes cuestionamientos sobre la transparencia del proceso y cuando aún no se define quién acompañará a Keiko Fujimori en la segunda vuelta.
Según la secretaria general del JNE, Yessica Clavijo, estas 106 actas forman parte de un universo mucho mayor: 15.470 actas observadas, de las cuales 5.752 corresponden a la elección presidencial. Los documentos fueron remitidos a los Jurados Electorales Especiales por errores u omisiones en el registro de votos.
Aunque la Oficina Nacional de Procesos Electorales (ONPE) ya ha contabilizado el 93,42 % de las actas, el resultado sigue abierto. Fujimori lidera con el 17 % de los votos válidos, mientras que la disputa por el segundo lugar es mínima: Roberto Sánchez registra un 12 % y Rafael López Aliaga un 11,9 %, separados por cerca de 13.000 votos.
Definición podría tardar hasta mayo
El JNE prevé iniciar el recuento este lunes 20 de abril en sesiones públicas virtuales, comenzando por las actas de la provincia de Chanchamayo. Sin embargo, el proceso podría extenderse hasta mediados de mayo, fecha límite para definir quién pasará al balotaje del 7 de junio.
La propia autoridad electoral no descarta que el número de actas a revisar aumente en los próximos días, lo que prolongaría aún más la incertidumbre. “Necesitamos claridad sobre qué organizaciones políticas van a segunda vuelta”, señaló Clavijo.
La demora ha generado inquietud tanto en el ámbito político como en la opinión pública, especialmente por tratarse de una diferencia tan estrecha entre los candidatos en disputa.
Irregularidades y fallas logísticas en el proceso
A las dudas por el conteo se suman problemas logísticos registrados el día de la votación. En Lima, numerosos centros electorales abrieron con retrasos de hasta cinco horas, e incluso algunos iniciaron operaciones al día siguiente, en un hecho sin precedentes.
Además, han surgido denuncias sobre fallas en la cadena de custodia y el traslado del material electoral. El presidente del JNE, Roberto Burneo, calificó la situación como “serias irregularidades” en la gestión de la ONPE, lo que llevó, incluso, a interponer denuncias ante la Fiscalía contra la entidad y su jefe, Piero Corvetto.
Estas inconsistencias han alimentado la desconfianza sobre la integridad del proceso electoral y han abierto un debate sobre posibles responsabilidades institucionales.
Señalamientos de fraude y polarización política
En medio de este escenario, han surgido voces que advierten sobre un posible fraude electoral.
El analista político venezolano Alejandro Peña Esclusa aseguró que lo ocurrido en Perú responde a un “fraude descarado” y cuestionó el ascenso del candidato izquierdista Roberto Sánchez.
“El conteo está paralizado en el 93 % desde hace días. No hay forma de que Sánchez esté en segundo lugar sin irregularidades”, afirmó, sugiriendo además la posible influencia de organizaciones internacionales como el Foro de Sao Paulo.
Peña Esclusa también señaló que las demoras en la entrega de resultados podrían responder a intentos de manipulación del proceso. “Para materializar este fraude necesitan tiempo, por eso alargan el anuncio oficial”, sostuvo.
No obstante, estas afirmaciones contrastan con la posición de las autoridades electorales que han insistido en que el proceso de revisión busca precisamente garantizar la transparencia y corregir inconsistencias.
Balotaje en juego y un país en vilo
La incertidumbre sobre el segundo clasificado mantiene en vilo a Perú. Mientras Keiko Fujimori ya tiene asegurado su lugar en la segunda vuelta, el país espera una definición que podría tardar semanas y que estará marcada por el escrutinio público y político.
El resultado no solo definirá el rumbo electoral inmediato, sino que también pondrá a prueba la credibilidad de las instituciones en un contexto de alta polarización. La transparencia del recuento y la confianza en el sistema serán claves para evitar una crisis mayor en el proceso democrático peruano.



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