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Tregua entre EE. UU. e Irán no logra destrabar Ormuz y mantiene en vilo al mercado petrolero

Olga Viviana Guerrero 10 de Abril 2026
Estrecho de OrmuzFoto: National GeographicUbicado entre Irán y Omán, el Estrecho de Ormuz conecta el Golfo Pérsico con el océano Índico y es clave para el tránsito de petróleo a nivel mundial.

Cese de hostilidades de 14 días pactada entre Donald Trump y Teherán tiene su epicentro en el Estrecho de Ormuz, donde la reapertura del tráfico marítimo avanza con una lentitud que desespera a los mercados. Con cerca de 2.000 buques varados en el Golfo Pérsico, el éxito del acuerdo no depende solo del silencio de los misiles, sino de que Irán permita el tránsito del petróleo que el mundo necesita para bajar de los 112 dólares por barril.


La tregua de catorce días pactada entre Estados Unidos e Irán se enfrenta hoy a su prueba de fuego con la apertura parcial y condicionada del Estrecho de Ormuz. Aunque el cese de hostilidades ha logrado silenciar los bombardeos masivos, el tránsito por la arteria energética más importante del planeta sigue operando bajo un esquema de "corredor inteligente" controlado por la armada iraní, lo que mantiene en vilo a los mercados internacionales y a las flotas comerciales.

Lo que el lunes se anunció como el "Acuerdo de Islamabad" para detener 41 días de hostilidades entre Estados Unidos e Irán, se ha topado hoy con una cruda realidad que no fluye.


Un ‘corredor inteligente’


A pesar de que el gobierno iraní, bajo el mando del Ayatolá Mojtaba Khamenei, aceptó la tregua de dos semanas mediada por Pakistán, la ‘reapertura’ ha sido más simbólica que operativa. Irán ha impuesto un ‘corredor inteligente’: un sistema donde cada buque debe ser coordinado y autorizado por sus fuerzas armadas.

Para los aliados de Washington y las potencias del Golfo, esto no es más que un peaje de guerra. Sultán al Jaber, director de ADNOC (Emiratos Árabes Unidos), fue tajante esta mañana: "Ningún país tiene derecho legítimo a determinar quién pasa". Mientras tanto, más de 230 petroleros cargados siguen anclados, temiendo que el cese al fuego se rompa antes de que logren llegar a aguas abiertas.

Mientras los barcos esperan, la presión interna en Bagdad se ha vuelto asfixiante. La tregua ha forzado la apertura de un debate que Washington intentaba evitar: el calendario de retirada de las fuerzas de combate estadounidenses. Este punto, exigido por Irán como condición innegociable para normalizar el tránsito por Ormuz, sigue siendo una incógnita que la Casa Blanca no termina de definir.


¿Por qué la tregua está en cuidados intensivos?


Hoy, el optimismo de los mercados, que vieron al petróleo bajar de los 100 dólares, se ha enfriado por tres factores críticos:

  1. El desafío de Israel: Benjamin Netanyahu ha dejado claro que la tregua con Irán no vincula sus operaciones contra Hezbolá en Líbano. Los ataques de las últimas horas en Beirut han provocado que Irán amenace con cerrar de nuevo el Estrecho de forma inmediata.
  2. El veto en la ONU: Rusia y China bloquearon la resolución que permitiría escoltas internacionales armadas en Ormuz, dejando la seguridad de los barcos a merced de la voluntad de Teherán.
  3. El plazo de 14 días: Estamos ante una tregua con fecha de caducidad. Si las negociaciones que comienzan este viernes en Islamabad no muestran avances reales sobre las sanciones y el programa nuclear, el 21 de abril podríamos volver al escenario de ‘destrucción total’ que Trump prometió hace apenas una semana.


Pausa para rearmarse


El sentimiento en las cancillerías es que no estamos ante el fin de la guerra, sino ante una pausa operativa. Irán la necesita para reconstruir su capacidad defensiva y aliviar el apagón de internet que ya suma 40 días; Estados Unidos la usa para recalibrar su estrategia y dar un respiro a la economía global.

En medio de todo esto, el Estrecho de Ormuz sigue siendo el termómetro: si mañana los petroleros no empiezan a moverse de forma masiva y segura, la tregua de Islamabad no habrá sido más que un espejismo.


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