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A un mes del accidente del Hercules C-130 informe preliminar no resuelve causas ni señala responsables

Neife Castro 25 de Abril 2026
Ya se conoció el informe técnico sobre las razones que habrían causado este accidenteFoto: Ejército NacionalEl informe conocido recientemente presenta 13 hallazgos que orientan la investigación hacia factores operacionales, especialmente en la fase de despegue.

El reporte técnico de la Fuerza Aeroespacial Colombiana apunta a posibles fallas humanas en el despegue del avión siniestrado en Putumayo. Aunque descarta problemas mecánicos, aún no hay conclusiones definitivas sobre el hecho que dejó 69 uniformados muertos.


A pesar de la publicación del informe preliminar, el accidente del avión Hércules C-130, ocurrido el pasado 23 de marzo en Puerto Leguízamo, Putumayo, sigue sin esclarecerse completamente. Un mes después de la tragedia, no hay una explicación concluyente ni responsables definidos en lo que, preliminarmente, ha sido catalogado como el hecho más grave en la historia de la Fuerza Aeroespacial Colombiana (FAC).

El propio comandante de la FAC advirtió en su momento: “No podríamos determinar todavía que la causa es una u otra”, reflejando la incertidumbre inicial que aún persiste, pese a los avances técnicos. El informe conocido recientemente presenta 13 hallazgos que orientan la investigación hacia factores operacionales, especialmente en la fase de despegue. Sin embargo, las autoridades insisten en que se trata de un documento preliminar y que será un segundo informe el que permita establecer con precisión las causas del siniestro.


Maniobra en el centro de investigación


De acuerdo con el reporte técnico, la aeronave no presentaba sobrepeso: despegó con cerca de 133 mil libras, por debajo del límite de 139 mil. No obstante, no alcanzó la velocidad necesaria para elevarse con seguridad. Según el documento, la aeronave impactó contra varios árboles tras el despegue, lo que derivó en una pérdida de potencia en los motores.

Este choque habría desencadenado fallas en los motores y la imposibilidad de mantener el vuelo. Cabe destacar, que en la zona del accidente se registran árboles de hasta 16 metros de altura, lo que reduce el margen de error en una operación que exige precisión en variables como peso, velocidad y longitud de pista. Bajo ese contexto, la investigación se concentra en posibles errores en el cálculo de estas condiciones y en las decisiones tomadas en cabina durante los segundos críticos. El informe también precisa que el análisis actual se enfoca en “la maniobra de despegue, el choque con árboles y las decisiones tomadas durante la emergencia”, lo que abre la puerta a una posible falla humana como factor determinante.


Sin fallas técnicas, pero con dudas abiertas


Uno de los elementos más relevantes del informe es que descarta problemas mecánicos previos. La FAC confirmó que la aeronave estaba en condiciones aptas para operar y que cumplía con todos los mantenimientos requeridos. En esa misma línea, el general (r) Guillermo León León, presidente de la Asociación Colombiana de Oficiales en Retiro de las Fuerzas Militares (Acore), respaldó la rigurosidad de los procesos técnicos en la institución. En entrevista con CONtexto, aseguró: “La fuerza aérea no improvisa. Es una institución con muchos años de experiencia… no hay ninguna aeronave que salga a vuelo con medio avión listo y la otra mitad fallando, eso no pasa”.

El oficial retirado explicó que los protocolos de mantenimiento y operación están estandarizados y certificados, lo que garantiza la aeronavegabilidad antes de cada misión: “Un avión se coloca en la línea de vuelo cuando está listo para volar y está asegurada y garantizada su aeronavegabilidad… ha cumplido con todos sus mantenimientos tanto programados como correctivos”.
Estas declaraciones coinciden con lo expuesto en el informe, que señala que no se encontraron fallas técnicas ni restricciones operacionales antes del despegue, contradiciendo tajantemente lo aseverado falsamente por el presidente Gustavo Petro cuando afirmó que las aeronaves recibidas por Colombia mediante el programa de asistencia militar de EE. UU., conocido como Excess Defense Articles (EDA), fueron: “una “chatarra” proveniente de administraciones anteriores”.

A un mes del accidente, el país sigue sin una explicación completa de lo ocurrido ni de las decisiones que llevaron al impacto. La publicación del informe, aunque aporta elementos clave, también abre cuestionamientos sobre los tiempos de la investigación y la falta de respuestas claras para las familias de las víctimas. Ahora, la atención se centra en el segundo informe técnico, que deberá confirmar las hipótesis planteadas y establecer con precisión qué falló en esta operación que terminó en una tragedia de tal magnitud.


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