En el Consejo de Ministros del 21 de abril, el presidente Gustavo Petro lanzó una nueva amenaza al Banco de la República: si sigue subiendo las tasas de interés, el Gobierno responderá con otro aumento del salario mínimo. La advertencia encendió las alarmas entre economistas, quienes advierten, con datos en mano, que es precisamente el alza desproporcionada del salario mínimo la principal causa del rebrote inflacionario que hoy enfrenta el país.
El presidente Gustavo Petro ha generado un nuevo debate en el panorama económico al advertir que, si el Banco de la República continúa elevando las tasas de interés, su gobierno responderá con un aumento adicional del salario mínimo.
El anuncio, hecho en el Consejo de Ministros del martes 21 de abril, reaviva una de las tensiones más profundas entre el Ejecutivo y el Banco central en lo que va del año electoral.
En su intervención, Petro cuestionó la composición de la Junta Directiva del Emisor y trazó una línea roja: "Apenas pierda la mayoría el uribismo en la Junta Directiva del Banco de la República, se acabó. Si ellos suben más la tasa de interés, más protegemos. Es más, Germán (Ávila, ministro de Hacienda), alístese, porque la Constitución habla de salario vital y móvil. Si la junta sigue en esa tontería en que va, pues subimos otra vez el salario".
La declaración se produce en medio de un entorno económico complejo. La inflación en Colombia pasó de 5,10 % en diciembre de 2025 a 5,56 % en marzo de 2026, lo que ha reavivado el debate sobre sus causas. Mientras el Gobierno atribuye el repunte a factores externos y choques de oferta, varios analistas sostienen que el alza del salario mínimo del 23 % ha tenido un efecto directo sobre los precios.
Este pronunciamiento también coincide con la presentación que hizo el ministro de Hacienda, Germán Ávila, durante el foro ‘La Política Monetaria en un Contexto Progresista’. En su intervención, aseguró que el endurecimiento monetario podría reducir el crecimiento del PIB de 2,9 % a 2,6 % e incrementar la tasa de desocupación en 0,18 puntos porcentuales.
Los datos contradicen al gobierno
Sin embargo, los economistas tienen una lectura muy diferente. El experto Julio Romero ha insistido en que los datos no respaldan la narrativa oficial. Según su análisis, y contrario a lo que afirma el Minhacienda, el rubro de energía fue en realidad desinflacionario (restando 32 puntos básicos al IPC), mientras que los servicios (altamente indexados al salario mínimo) fueron los que más aportaron al incremento de los precios.
Romero señaló que esta tendencia ya había sido anticipada por Corficolombiana: si el aumento del salario mínimo hubiera sido del 12 %, la inflación en marzo habría sido de 4,9 %. En contraste, con un incremento del 23 %, la proyección apunta a que seguirá al alza y alcanzaría el 6,5 % en diciembre de este año.
“El aumento populista del SM ha generado, solo en el primer trimestre, 70 puntos básicos más de inflación vs el escenario contrafactual. El mayor enemigo del populismo no son los economistas, es la realidad”, anotó.
"Es un insulto calumnioso"
La exviceministra de Hacienda y excodirectora del Banco de la República, Carolina Soto, calificó los ataques de Petro como un "insulto calumnioso". Para Soto, la autonomía del Emisor es, precisamente, la mayor protección para los colombianos más vulnerables.
"No solo es falso lo que ha venido diciendo el Gobierno para desprestigiar la labor del Banco de la República en una coyuntura electoral, sino que es un insulto calumnioso, un irrespeto contra el gerente, los codirectores y los funcionarios de una entidad que ha jugado un papel fundamental desde la Constitución del 91 en la protección de los más vulnerables", sostuvo.
Soto desmontó la narrativa del presidente: "Es casi caricaturesco decir que él defiende al pueblo mientras el Banco defiende los intereses de los más ricos. El Banco de la República busca que el dinero de los colombianos mantenga su valor, que los más pobres no se vean afectados por una subida de precios".
Con una tasa de política monetaria más alta, se espera que los créditos hipotecarios, los préstamos para vehículos y las tarjetas de crédito se encarezcan, con proyecciones que apuntan a que la inflación podría cerrar el año entre 7 % y 8 %, muy por encima de la meta oficial. Un escenario que, según los analistas, se agravará si el Gobierno cumple su amenaza de volver a subir el salario mínimo antes de terminar su mandato.



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