Especialistas en comunicación política y construcción de marca consideran que ha mantenido una narrativa coherente desde la campaña hasta la transición de gobierno, con una estrategia que combina control de agenda, mensajes permanentes y construcción de identidad institucional.
Mientras la posesión presidencial se acerca, Abelardo De la Espriella mantiene una intensa actividad pública. Reuniones institucionales, pronunciamientos internacionales, anuncios sectoriales y el nombramiento de Rodrigo Lara Restrepo como ministro del Interior hacen parte de una estrategia de comunicación que, según expertos consultados por CONtexto Ganadero, busca prolongar el impulso de la campaña y comenzar a construir la identidad del nuevo gobierno.
Para Simón Doncel, estratega político, no se trata de una sucesión de anuncios aislados, sino de una narrativa que mantiene el control de la conversación pública. “El manejo de la agenda pública ha sido muy efectivo”, afirmó.
Control de agenda
Doncel identifica tres elementos que explican esa estrategia.
El primero corresponde a las decisiones anunciadas desde el triunfo electoral. “Los primeros anuncios, como la investigación forense a las cuentas gubernamentales y el ultimátum a los grupos armados ilegales, han reforzado el control de la agenda pública. Estas acciones mantienen la coherencia con las principales promesas de campaña y transmiten la idea de que el gobierno empezó a actuar desde el primer día”, explicó.
A su juicio, esos mensajes buscan demostrar que la denominada “Patria Milagro” comenzó a materializarse incluso antes de la posesión presidencial. También destaca el giro hacia una imagen más institucional. Las visitas a las altas cortes, los mensajes dirigidos a quienes no respaldaron su candidatura y el reconocimiento del papel de la oposición proyectan estabilidad y disposición al diálogo, sin abandonar temas como la seguridad, la institucionalidad y la reconstrucción del país.
En esa misma lógica ubica la forma en que se han presentado los nombramientos. Hasta ahora, Rodrigo Lara Restrepo es el único ministro confirmado oficialmente, una decisión que mantiene vigente el interés informativo sobre cada nuevo anuncio.
El anuncio estuvo acompañado por una pieza audiovisual con estética cinematográfica, música épica y una narrativa centrada en el liderazgo y el servicio público. Más que informar un nombramiento, el contenido buscó proyectar una imagen de autoridad y comenzar a construir el relato simbólico del nuevo gobierno desde sus primeros actos de comunicación.
De candidato a presidente
Para el abogado Antonio Batista, especialista en construcción de marca, la comunicación actual representa la continuidad de un trabajo desarrollado mucho antes de la campaña presidencial. “El presidente electo ha construido por muchos años su marca personal de una manera muy juiciosa y lo que estamos viendo ahora mismo es la continuidad de esa construcción, ahora potenciada por la campaña presidencial que ganó, en gran medida por esa muy buena manera de comunicar y proyectar su marca personal”, señaló.
Batista considera que esa estrategia se apoyó en elementos visuales y simbólicos como los colores de la bandera nacional, la figura del tigre, una línea gráfica consistente, la música utilizada en los eventos y la participación pública de la primera dama durante la campaña. Según el especialista, el punto de quiebre llegó el 25 de junio, cuando el Consejo Nacional Electoral entregó las credenciales al presidente electo. “A partir de ahí ya la comunicación que se haga representa a un gobierno. Muy seguramente será una comunicación muy disciplinada y acorde con la dignidad del presidente”, explicó.
Detrás de esa construcción narrativa también aparece el trabajo del estratega de campaña Carlos Suárez, quien ha explicado que el posicionamiento del hoy presidente electo no comenzó con la contienda presidencial, sino varios años antes. “Desde el 2020 el pueblo nos pedía que Abelardo fuera presidente. Aunque no lo veían venir, en el mundo digital ya se estaba hablando de él”, afirmó.
Para Suárez, la estrategia consistió en convertir una marca personal consolidada en una propuesta política reconocible, apoyada en símbolos, narrativa y presencia permanente en el ecosistema digital.
El reto ahora
Los analistas coinciden en que la comunicación entra ahora en una etapa diferente. “Una campaña tiene un horizonte de corto plazo; un gobierno debe sostener su narrativa durante cuatro años”, afirmó Doncel.
En su concepto, la nueva administración deberá mostrar resultados tempranos en seguridad, mantener su independencia política y cumplir la promesa de romper con las prácticas tradicionales.
Batista comparte esa visión. Considera que una marca política puede evolucionar, pero solo conserva credibilidad cuando mantiene coherencia entre el discurso y las decisiones. En esa coincidencia se resume el principal desafío del nuevo gobierno: la estrategia de comunicación permitió construir una expectativa; ahora será la gestión la que determine si esa narrativa logra consolidarse como el sello de la administración de Abelardo De la Espriella.



/?w=256&q=100)
/?w=256&q=100)
/?w=256&q=100)
/?w=256&q=100)
/?w=256&q=100)