El Gobierno Nacional declaró la situación de desastre nacional luego del terremoto de magnitud 7,4, cuyo epicentro fue San José del Palmar, Chocó. El presidente Abelardo De la Espriella canceló su agenda en La Guajira para liderar desde la UNGRD la respuesta institucional.
La dimensión de los daños provocados por el terremoto de magnitud 7,4 llevó al Gobierno Nacional a declarar la situación de desastre nacional, una decisión que busca concentrar capacidades, recursos y organismos de socorro en las zonas donde la emergencia ha dejado mayores consecuencias.
En medio de este escenario, el presidente Abelardo De la Espriella se trasladó a la sede de la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres (UNGRD), acompañado por su mano derecha, Joaquín Gutiérrez, para encabezar la respuesta del Gobierno frente al terremoto.
En la entidad se reunió con el ministro del Interior, Rodrigo Lara, quien entregó un primer balance sobre la coordinación con las autoridades territoriales. El funcionario explicó que la respuesta se está manejando directamente desde la UNGRD y que ya existe comunicación con gobernadores y alcaldes de las zonas afectadas.
“El Gobierno Nacional, en cabeza de los ministros de Vivienda, de Interior y del director encargado de la UNGRD, está atendiendo directamente aquí en las oficinas, en la sede de la UNGRD, la situación producida por el terremoto que tuvo lugar en San José del Palmar”, afirmó Lara.
Los reportes preliminares indican que la emergencia afecta a nueve municipios de Chocó, ocho de Caldas, dos del Valle del Cauca y dos de Risaralda, además de otros municipios del Quindío. Esta dispersión geográfica aumenta la complejidad de las operaciones, pues obliga a movilizar equipos de rescate y atención de desastres hacia distintos puntos.
La coordinación entre las autoridades locales y el Gobierno Nacional también comenzó a traducirse en la oferta de recursos. Bogotá puso a disposición grúas y rescatistas, mientras Antioquia ofreció aeronaves para apoyar las labores de atención.
“El alcalde de Bogotá, Carlos Fernando Galán, ofreció el aporte de grúas y rescatistas para atender la situación y el gobernador de Antioquia puso a disposición las aeronaves del departamento”, señaló el ministro.
Rescate y atención inmediata
La prioridad en las primeras horas de una emergencia de esta magnitud es localizar a las personas que puedan permanecer atrapadas y garantizar atención a quienes resultaron heridas. Por eso, una de las principales decisiones anunciadas por el Gobierno es la movilización de grupos especializados.
“Estamos activando los grupos de rescatistas y atención de desastres para iniciar básicamente las operaciones de ayuda y atención de esta situación tan crítica”, manifestó Lara.
La declaración de desastre nacional adquiere especial relevancia en este contexto porque la magnitud de las afectaciones supera la capacidad de respuesta que pueden asumir de manera individual los departamentos y municipios. El reto ahora consiste en que la coordinación anunciada se traduzca rápidamente en presencia efectiva de equipos.
Cambio de agenda presidencial
La magnitud de la emergencia también modificó la agenda del presidente. De acuerdo con Defensores de la Patria, De la Espriella canceló las actividades que tenía previstas en La Guajira para los días 12 y 13 de agosto.
“El presidente de la República, Abelardo De La Espriella, canceló la agenda prevista en La Guajira para los días 12 y 13 de agosto con el propósito de concentrar los esfuerzos del Gobierno Nacional en la atención de las comunidades afectadas por la emergencia”, informó Defensores de la Patria.
La decisión supone que la gestión de las próximas horas estará marcada por dos objetivos simultáneos: responder a la emergencia inmediata y establecer las condiciones para la recuperación de las zonas afectadas. Con decenas de personas fallecidas en el balance preliminar y reportes de atrapados, heridos y estructuras colapsadas, la capacidad de reacción de las autoridades será determinante.
Mientras los equipos de rescate se desplazan hacia los puntos críticos, el Gobierno deberá actualizar permanentemente el balance de víctimas y daños. En una emergencia de esta magnitud, las primeras cifras pueden cambiar a medida que los organismos de socorro ingresen a las zonas más afectadas y concluyan las labores de búsqueda y evaluación.



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