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Pasaportes en Colombia: incertidumbre ante fin del contrato y nuevo modelo deja más preguntas que respuestas

Neife Castro 28 de Abril 2026
Asunto de los pasaportes, Sigue la polémica por la producciónFoto: ColprensaDe acabarse el contrato, el próximo 30 de abril, ¿Qué va a pasar con los colombianos que tengan pendiente la diligencia de solicitud o renovación del pasaporte?

La transición hacia un nuevo modelo en la expedición de documentos de viaje internacional enfrenta cuestionamientos por su ejecución, alertas de organismos de control y falta de información clara para los usuarios. A días del relevo definitivo, persisten vacíos sobre la operación, tiempos y responsables.


De acabarse el contrato, el próximo 30 de abril, ¿qué va a pasar con los colombianos que tengan pendiente la diligencia de solicitud o renovación del pasaporte? ¿Quién responderá a solicitudes, quejas y reclamos?

El país se acerca a una de las transiciones más sensibles en materia de servicios públicos: el cambio total en el modelo de expedición de pasaportes. Aunque el Gobierno ha insistido en que el proceso está bajo control, lo cierto es que las respuestas concretas sobre su funcionamiento siguen sin aparecer.

Para dejar claro el panorama, es fundamental tener presente el calendario del cambio en el modelo de pasaportes en Colombia, el cual tiene tres fechas clave que explican por qué crece la incertidumbre. El 30 de abril de 2026, es decir, el próximo jueves, finaliza oficialmente el contrato entre el Estado colombiano y la empresa Thomas Greg & Sons, que durante casi 20 años manejó la expedición de pasaportes. Con esto, se cierra el esquema tradicional basado en un operador privado.

Para el 1 de mayo de 2026, debe entrar en operación el nuevo modelo estatal, liderado por la Imprenta Nacional, con apoyo técnico de la Casa de la Moneda de Portugal. En teoría, desde ese día el Estado colombiano asume directamente la personalización, control de datos y parte del proceso de expedición. Finalmente, el 4 de mayo, el lunes próximo, es decisivo porque, aunque el contrato termina el 30 de abril, en la práctica se estima que hasta esos días funcionen las sedes y la operación conocida por los ciudadanos.

A partir de ahí, es posible que pueda haber cambios en la atención, entrega y logística, lo que genera dudas sobre: pagos, agendamiento de citas, requisitos, dónde reclamar y tiempos de entrega, entre otras.

Por ahora, el mayor problema es que, pese a las fechas definidas no hay total claridad operativa, lo que mantiene la incertidumbre tanto para usuarios como para trabajadores del sistema. En este contexto, dos preocupaciones dominan el panorama: la de los ciudadanos que requieren el documento y desconocen cómo será el trámite en adelante, y la de los trabajadores vinculados al modelo actual, cuya continuidad laboral es incierta. Además, surgen dudas sobre la capacidad del gobierno para asumir la demanda.

Reportes recientes advierten posibles riesgos de desabastecimiento, limitaciones en la producción y fallas técnicas en plataformas de agendamiento, ya evidenciadas en semanas recientes. Es importante precisar que, para tranquilidad de los ciudadanos, el pasaporte actual seguirá vigente hasta su fecha de vencimiento, por lo que no es necesario renovarlo de manera anticipada.


Hallazgos, polémicas y dudas sobre la producción


La transición no solo ha estado marcada por retos operativos, sino también por cuestionamientos de fondo.

Una inspección de la Procuraduría a la Imprenta Nacional reveló que parte de las libretas no fueron producidas en Colombia, lo que abrió interrogantes sobre la promesa de soberanía en la fabricación. La entidad respondió señalando que estos procesos hacen parte de una etapa normal de transición.

Sin embargo, revelaciones como la investigación “Las mentiras del gobierno en el nuevo modelo de pasaportes”, de la revista Cambio, aumentaron la controversia. “A cuatro días de que venza el contrato del Estado colombiano con Thomas Greg & Sons para la producción de pasaportes, esta inspección de la Procuraduría en la Imprenta Nacional expone un panorama desolador. La mayoría de los documentos están siendo fabricados por una empresa investigada por corrupción”.

La Revista Cambio reveló importante investigación sobre el “tejemaneje” de los pasaportes en Colombia.

El informe detalla que el 89 % de las libretas almacenadas provienen de Francia, mientras que una menor proporción llega desde Portugal. También, advierte que las máquinas disponibles en Colombia no fabrican los pasaportes, sino que únicamente los personalizan. A esto se suma la falta de claridad sobre la supervisión del convenio, la cadena de custodia y la validación internacional del documento, elementos clave en un sistema de identificación.


Ciudadanos en medio del cambio


Mientras se intensifica el debate, los ciudadanos enfrentan directamente la incertidumbre. CONtexto habló con Carlos Pérez, barranquillero quien logró agendar su cita de renovación para el 29 de abril, pocos días antes del vencimiento del contrato el 4 de mayo. Aunque pudo avanzar en su trámite, su caso evidencia la falta de claridad sobre lo que ocurrirá después, en medio de decisiones del Gobierno que han generado cuestionamientos, especialmente por el rumbo del proceso y la participación de actores extranjeros.

Su caso refleja una realidad más amplia: aunque el cambio de modelo ya tiene fechas definidas, la operación concreta sigue sin despejar las dudas esenciales, que es básicamente una: Después del 30 de abril, ¿qué entidad será la responsable del manejo en el proceso de expedición e impresión de los pasaportes en Colombia?


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