Cruce público entre el presidente Gustavo Petro y el ministro de Minas, Edwin Palma, desató tormenta política dentro del Ejecutivo. La controversia, que comenzó tras publicaciones de Alfredo Saade, terminó con graves insinuaciones sobre posibles intereses económicos alrededor de proyectos energéticos, evidenciando divisiones internas en el petrismo.
El Gobierno sigue peleándose consigo mismo. Esa es la sensación que deja el más reciente episodio de confrontación pública protagonizado el pasado domingo 25 de mayo por el presidente Gustavo Petro y su propio ministro de Minas, Edwin Palma, luego de un cruce de mensajes en X que escaló hasta acusaciones de “traición” y señalamientos sobre supuestos intereses económicos dentro del Ejecutivo.
La controversia comenzó cuando el dirigente político Alfredo Saade compartió publicaciones y capturas relacionadas con debates sobre proyectos termoeléctricos a gas. A partir de allí, Petro reaccionó públicamente cuestionando decisiones alrededor de una eventual planta energética y lanzó una frase que terminó encendiendo el panorama político: “La traición consiste en permitir una termoeléctrica a gas en el corazón del mundo”.
El mandatario, incluso, fue más allá y aseguró en X que “alguien recibió dinero para hacer una monstruosidad de estas”, una declaración que, le “cayó” al Minminas y que inmediatamente abrió interrogantes políticos y jurídicos debido a la gravedad de la insinuación.
Choque de la transición energética
Más allá del rifirrafe digital, el episodio volvió a poner sobre la mesa el debate de fondo sobre la política energética del Gobierno Petro. Mientras el presidente, restándole poco menos de dos meses en el cargo, insiste en acelerar la transición hacia energías limpias y reducir la dependencia de combustibles fósiles, sectores técnicos y empresariales advierten sobre riesgos para la estabilidad energética del país.
La discusión dejó de ser únicamente ambiental y terminó convirtiéndose en una disputa política dentro del mismo gabinete. De hecho, el Ministro Palma, respondió defendiendo la necesidad de garantizar seguridad energética y negó cualquier actuación irregular frente al tema.
“Mi compromiso es con la soberanía energética y con garantizar el abastecimiento del país”, expresó el funcionario en medio de la controversia. Sin embargo, el choque público reflejó, nuevamente, las tensiones internas entre los sectores más ideológicos del petrismo (Alfredo Saade) y funcionarios que defienden posiciones más pragmáticas frente a las necesidades del sistema eléctrico nacional (Edwin Palma).
El ministro de Minas y Energía, Edwin Palma, volvió a referirse al esquema del cargo por confiabilidad y al rol de las hidroeléctricas en el sistema, luego de las advertencias de Acolgen sobre la necesidad de encender desde ya las plantas térmicas https://t.co/i5JJ9GmSRx
— Diario La República (@larepublica_co) May 23, 2026
Crisis a las redes sociales
Con todo lo anterior, cómo pasar por alto una característica constante de esta administración: las diferencias internas se tramitan públicamente y en tiempo real a través de redes sociales. Esta controversia no solo expuso fisuras entre el jefe de Estado y uno de sus ministros más importantes, sino que, además, ocurrió en medio de un ambiente político altamente polarizado y a pocos días de las elecciones presidenciales.
Así las cosas, el debate ya no gira únicamente alrededor de una termoeléctrica. Lo que quedó instalado fue una pregunta mucho más delicada: si el propio presidente pone en duda actuaciones dentro de su administración, ¿qué tan cohesionada está realmente la estructura del Gobierno en uno de los momentos políticos más sensibles del país?



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