La reciente visita de Gustavo Petro a esa alma mater, reactivó el debate sobre gobernanza, meritocracia y límites de participación política dentro del campus. Para Torres, se trató de un acto político que pretendía utilizar la universidad como plataforma una mesa constituyente universitaria.
Lo que oficialmente estaba previsto como la inauguración del nuevo bloque A de la Facultad de Artes terminó convirtiéndose en un episodio de alta tensión alrededor de la autonomía universitaria, la relación entre Gobierno y academia, y el ambiente interno que hoy atraviesa esa alma mater.
Tras su presencia en el campus, el mandatario aseguró que el rector José Ismael Peña Reyes, habría intentado sabotear el acto y afirmó que quisieron impedir su intervención “con insultos”. Durante la jornada del pasado martes, circularon panfletos y carteles de rechazo.
Algunos cuestionaban actuaciones de Juliana Guerrero; otros llevaban mensajes como “Fuera Petro” y “Quieren robar a la Universidad Nacional así como robaron la UNGRD”. En entrevista con CONtexto, el profesor Diego Alejandro Torres Galindo, físico, doctor en física nuclear y docente de la institución desde 2012, sostuvo que el ambiente estuvo marcado por la tensión desde primeras horas del día. “Había permiso académico y una gran cantidad de personas decidió hacer clases a distancia. El campus estaba relativamente vacío. Durante la presencia presidencial vimos muchas personas externas a la universidad y no hubo un lleno total”, explicó.
Política en debate por autonomía
Aunque Petro destacó durante su intervención el aumento de cobertura en educación superior, al pasar de 54,9% en 2022 a 59,7% en 2026, para Torres la jornada tuvo una naturaleza esencialmente política. “Fue un acto eminentemente político, siempre lo supimos. Había información de que vendrían personas externas y de que se pretendía utilizar la universidad como plataforma política para incentivar una mesa constituyente universitaria. En la historia de la universidad solo dos presidentes se han atrevido a intervenirla: Rojas Pinilla y Gustavo Petro”, afirmó.
El docente cuestionó que esa propuesta pretenda que rectores y decanos sean elegidos por votación popular, un modelo que, a su juicio, rompe con la tradición meritocrática de la institución. “La academia es meritocrática, no populismo”, señaló. Torres insistió en que el debate de fondo no es menor. La Universidad Nacional maneja, según explicó, un presupuesto cercano a 900 millones de dólares al año y reúne a más de 60.000 personas. “Imagínense elegir un profesor de física nuclear por votación popular y no por capacidad técnica. Eso sería absolutamente inadmisible”, advirtió.
Hoy llego a mi oficina a la @UNALOficial y encuentro de nuevo amenazas en mi contra, todo por pedir un debate académico verdadero alrededor de lo que sucede en la Universidad Nacional, la de todos los colombianos. Quieren convertir a la UNAL en todo menos en un centro de… pic.twitter.com/eNkY0WrpGn
— Diego A. Torres G. (@DiegoTorres_Fis) May 6, 2026
Llamado a respetar soberanía estudiantil
El profesor también lanzó una alerta sobre el ambiente posterior a la visita presidencial, y es que al llegar al claustro universitario, encontró grafitis y mensajes amenazantes dirigidos contra él y otros docentes críticos del proceso constituyente. “Eran mensajes intimidantes, incluso amenazas de muerte. Voy a poner estos hechos en conocimiento de la Fiscalía. La academia no es espacio para la violencia; es espacio para el debate”, afirmó.
Durante la conversación con CONtexto, Torres entregó otro dato que considera revelador: “Menos del 2% de los profesores ha participado en ese proceso”. A su juicio, ese nivel de participación resulta insuficiente para impulsar cambios estructurales en la gobernanza universitaria. El llamado que reiteró fue claro: respetar la soberanía estudiantil y evitar que los intereses partidistas conviertan a la universidad en un bastión político. “(Que los políticos) No nos vean como un instrumento electoral. Permítannos trabajar, investigar y formar a los mejores jóvenes de Colombia”, expresó.
A modo de cierre, el docente pidió que cualquier reforma se tramite por los canales institucionales y con deliberación amplia. La advertencia, en medio de un clima de polarización, deja planteada una discusión que trasciende al campus: hasta dónde puede llegar la política sin alterar la esencia académica de la principal universidad pública del país.



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