Los más recientes sondeos de Invamer, Guarumo y AtlasIntel muestran movimientos importantes en la carrera presidencial. Mientras Iván Cepeda mantiene el liderazgo, De la Espriella aparece como el único candidato en Aascenso mientras Valencia enfrenta una pérdida de impulso que abre preguntas sobre estrategia, narrativa y voto de derecha.
Las encuestas volvieron a sacudir el tablero político colombiano a pocos días de las elecciones presidenciales. Y aunque el país insiste en decir que está cansado de la polarización, los números parecen demostrar exactamente lo contrario: Colombia nunca había llegado a unas presidenciales con un electorado tan movilizado, emocional y dividido.
La más reciente medición de Invamer, realizada entre el 13 y el 20 de mayo con 3.800 encuestas presenciales en 152 municipios urbanos y rurales, revela que el 61,4 % de los colombianos asegura que sí saldrá a votar. Traducido en cifras, serían cerca de 25 millones de personas dispuestas a participar en las urnas lo que es, a todas luces, un nivel considerablemente superior al de hace cuatro años.
Continuando con los resultados de la Invamer, el 88,8 % afirma tener ya decidido su voto y apenas un 10 % reconoce que aún podría cambiar de candidato, y es precisamente ese pequeño bloque, equivalente a dos o tres millones de electores, el que podría terminar definiendo la elección.
Abelardo crece y Cepeda se mantiene
La fotografía electoral hoy muestra a Iván Cepeda liderando con 44,6 % en Invamer, prácticamente estable frente al 43,3 % que registraba en abril. Sin embargo, el gran movimiento lo protagoniza Abelardo de la Espriella, quien pasó de 21,5 % a 31,6 %, convirtiéndose en el único candidato que realmente crece en intención de voto.
Mientras tanto, Paloma Valencia cae de 19,8 % a 14 %. Una reducción que abrió todo tipo de lecturas políticas y estratégicas. El estratega en comunicaciones Simón Doncel explicó que no necesariamente se trata de un desplome definitivo. “No considero que haya un ‘desplome’ estructural de Paloma. Hay que mirar tendencias y no solo una foto aislada”, afirmó.
Para Doncel, lo que sí ocurrió fue una pérdida de protagonismo en la conversación pública. “Abelardo sí logró monopolizar conversación pública, incluso desde la polémica con las periodistas. Y en campañas tan mediatizadas, muchas veces el candidato que más ocupa agenda termina absorbiendo atención y parte del voto emocional”, señaló.
El analista también sugiere que Valencia estaría intentando ampliar su electorado hacia sectores moderados sin romper completamente con el uribismo duro. Una apuesta compleja en medio de un ambiente altamente confrontacional.
#Ampliación | Abelardo de la Espriella sería el presidente. Supera por 8 puntos porcentuales a Iván Cepeda en segunda vuelta, según la encuesta de AtlasIntel. https://t.co/LYIehk8wwa
— Revista Semana (@RevistaSemana) May 23, 2026
La encuesta que desató el debate
Otro de los focos estuvo en AtlasIntel, la firma que recientemente enfrentó cuestionamientos y controversias alrededor de sus mediciones. Precisamente, esa encuesta es la única que muestra un escenario casi empatado entre Cepeda y Abelardo: 38,7 % frente a 37,3 %. Según Doncel, la gran incógnita es si AtlasIntel está detectando un voto oculto que otras firmas no logran medir, pues afirma que: “La gran pregunta es si realmente está capturando un voto muy digitalizado que otras encuestadoras no contabilizan o si está sobre representando precisamente ese sentimiento de redes”, explicó.
En contraste, otra reconocida encuestadora es Guarumo que presenta un escenario más amplio para Cepeda, con 37,1 %, seguido por Abelardo con 27,5 % y Paloma con 21,7 %. Lo cierto es que, más allá de las diferencias metodológicas, las tres encuestas coinciden en algo: Cepeda sigue siendo el candidato con el voto más estable del tablero político, mientras Abelardo aparece como el fenómeno de crecimiento más acelerado de la campaña.
Y quizás el dato más revelador de todos sea otro: cuando se pregunta si votarían por un candidato a favor u oposición del presidente Petro, el país prácticamente queda dividido por mitades: 48.8% votaría por una oposición al gobierno actual y un 47,9% votaría a favor de un candidato de gobierno. Lo anterior, es una evidencia de que, lejos de disminuir, la polarización sigue siendo hoy el principal motor electoral de Colombia.



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