Explosivos, hostigamientos y amenazas marcaron varios territorios entre el 7 y el 9 de agosto, mientras la Fuerza Pública comenzó a responder con capturas, operaciones militares, incautaciones y traslados de internos de alto perfil.
Colombia vivió un primer fin de semana de Gobierno atravesado por hechos de violencia en varias regiones.
Entre el 7 y el 9 de agosto de 2026 se reportaron ataques contra la Fuerza Pública e infraestructura, alertas por posibles explosivos y operaciones estatales contra distintas estructuras armadas. (Lea en CONtexto ganadero: De la Espriella asume hoy como el presidente 43 de Colombia en una posesión que rompe la tradición)
Al menos 13 ataques fueron reportados entre el 7 y el 8 de agosto, con hechos en Cesar, Cauca, Antioquia, Tolima, Huila y otras zonas. El uso de drones cargados con explosivos apareció como una de las modalidades recurrentes.
Los hechos coincidieron con las primeras horas de la administración de Abelardo de la Espriella, quien ha situado la seguridad entre las prioridades de su Gobierno.
“La autoridad del Estado se ejerce, la ley se cumple y a quienes amenazan la seguridad de los colombianos se les enfrenta con determinación”, afirmó.
7 de agosto
Durante la posesión presidencial, en Cali no se reportaron hechos violentos relacionados con la ceremonia, pero en otras regiones las autoridades atendieron amenazas.
En Popayán fue encontrado un cilindro cerca de un colegio que finalmente no contenía explosivos.
Otra alerta obligó a cerrar temporalmente la vía entre Ituango y Medellín. En Villa Rica, Cauca, también fue reportado un cilindro sospechoso sobre la Panamericana, lo que llevó a varios conductores a devolverse mientras se verificaba el elemento.
Los ataques con drones tuvieron presencia en diferentes departamentos. En Ataco y Planadas, Tolima, fueron lanzados explosivos contra instalaciones militares; en Suárez, Cauca, dos artefactos impactaron la zona de la base Los Pinos.
En Teruel, Huila, fue atacado el complejo donde funcionan la Alcaldía y la estación de Policía, mientras Guadalupe, Antioquia, registró otro hostigamiento con explosivos transportados por drones. Pasto también reportó detonaciones cerca de instalaciones policiales.
Ese mismo día, el Ejército capturó en Miranda, Cauca, a alias ‘Menor’, señalado como presunto integrante de la estructura Dagoberto Ramos. En Meta, las autoridades atendieron una alerta por un posible explosivo en la vía Granada-San Juan de Arama.
8 de agosto
La violencia continuó el 8 de agosto. En San Roque, corregimiento de Curumaní, Cesar, un ataque con explosivos contra una subestación de Policía dejó muerto al subintendente Argemiro Rodelo Canchila y a otro uniformado herido.
Tras el ataque, el presidente expresó condolencias por la muerte del uniformado y se refirió a la respuesta que espera de las autoridades frente a los responsables.
“Este crimen no quedará impune. Los responsables serán encontrados y enfrentarán todo el peso de la ley”, afirmó.
Durante esa jornada también fue atacado con explosivos un peaje en construcción en Cauca. Para el mandatario, el hecho trascendió el daño físico porque afectó infraestructura vinculada con movilidad y desarrollo.
“Atacar la infraestructura del país es atacar el progreso, la movilidad y la tranquilidad de millones de colombianos”, sostuvo.
Capturas
Las autoridades reportaron, además, la captura en Guamal, Meta, de alias ‘Boni’, identificado como segundo cabecilla de los Comandos de Frontera de la Segunda Marquetalia. En Miraflores, Guaviare, fue detenido alias ‘Armando’, señalado como presunto coordinador logístico y financiero de redes de apoyo de la estructura Primera Armando Ríos. (Lea en CONtexto ganadero: De la Espriella juró en la Arena y comenzó a gobernar desde el batallón Pichincha)
El Gobierno también ordenó trasladar 117 internos de alto perfil a establecimientos de mayor seguridad. De la Espriella informó posteriormente que 43 movimientos ya se habían realizado y defendió la medida como parte de una estrategia para impedir que estructuras criminales mantengan capacidad de operación desde las cárceles.
“Un país que no tiene seguridad no tiene nada y la vamos a recuperar con mano de hierro”, aseguró.
9 de agosto
El domingo se reportaron combates entre el Ejército y disidencias de alias ‘Mordisco’ en zona rural de Cajibío, Cauca, con apoyo de artillería desde El Tambo.
En Mapiripán, Meta, murió durante una operación alias ‘Ruso’ o ‘Alemán’, señalado por el Gobierno como cabecilla principal de la Estructura 28. En el mismo procedimiento murieron otros tres integrantes de esa organización.
En Anorí, Antioquia, operaciones contra el Clan del Golfo dejaron dos integrantes muertos, uno de ellos señalado como cabecilla, además de seis fusiles y material de guerra incautado. En Necoclí fueron capturados cuatro presuntos miembros del componente financiero y de narcotráfico de otra subestructura del grupo.
En Necoclí, la respuesta se concentró en las finanzas de esa organización: fueron capturados cuatro presuntos integrantes del componente financiero y de narcotráfico de la subestructura Gabriel Poveda Ramos.
Tras esos resultados, De la Espriella confirmó que la orden impartida a las Fuerzas Militares y de Policía es mantener las acciones operativas contra las estructuras armadas.
“He dado instrucción precisa a la Fuerza Pública de adelantar todas las operaciones que sean necesarias”, señaló el presidente.
El balance de los tres días dejó al nuevo Gobierno frente a una prueba inmediata de seguridad, con ataques en distintos territorios y operaciones estatales que produjeron capturas, muertes en combate e incautaciones.
De la Espriella condensó su posición frente a ese escenario en una frase que marca el tono de su estrategia de seguridad: “No habrá tregua contra quienes atenten contra Colombia”.



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