La región que durante años padeció el exceso de agua enfrenta hoy el extremo opuesto: potreros secos, ciénagas sin caudal y más de 250.000 reses bajo presión por la falta de forraje. Productores piden ayuda urgente con silo mientras denuncian que el apoyo oficial sigue sin llegar.
En pleno corazón de La Mojana, donde durante años el agua marcó la agenda productiva y social, hoy la preocupación es otra: el pasto se secó, las ciénagas bajaron y el ganado comenzó a sentir el peso de un verano que amenaza con convertirse en una nueva emergencia ganadera.
En municipios como Majagual, Guaranda, Sucre, Achí y San Jacinto del Cauca, los pequeños productores dicen que enfrentan una hambruna bovina sin apoyo oportuno del Estado. (Lea en CONtexto ganadero: No venga a echarle cuentos al cuentero, ¡respeto por La Mojana y la Depresión Momposina señor Harman!)
La alerta la lanzó Enrique Martínez, presidente del Comité de Ganaderos de La Mojana, Cogamojana, al describir una región que volvió a quedar al límite, pero esta vez no por exceso de agua, sino por su ausencia.
Según el dirigente, el fenómeno de El Niño secó las pasturas y dejó a cientos de fincas sin reservas para sostener los animales.
La paradoja es fuerte: La Mojana, símbolo nacional de inundaciones tras el rompimiento del dique de Caregato, hoy aparece como una zona agrietada por el verano.
Lo que revela esta nueva crisis es que el problema ya no puede leerse solo como una coyuntura climática, sino como el reflejo de una región estructuralmente frágil, sin capacidad suficiente para resistir ni el invierno ni la sequía.
El problema no es menor si se mira el tamaño del inventario bovino que se mueve en esta subregión.
De acuerdo con Cogamojana, en los municipios más golpeados hay más de 250.000 cabezas vacunadas, un dato que muestra la dimensión de una actividad que no solo sostiene a las fincas, sino también buena parte de la economía rural local.
La preocupación central hoy es la comida. Sin pasto y con fuentes de agua reducidas, los ganaderos piden apoyo urgente con silo para sostener a los animales mientras pasa el pico del verano.
“Necesitamos alimentación bovina para mitigar esta hambruna ganadera”, advirtió Martínez
Paradoja de Caregato
A primera vista, podría parecer contradictorio que una región golpeada por el rompimiento de Caregato esté hoy padeciendo sed.
Pero esa es justamente una de las claves de la crisis actual. Según el dirigente gremial, el agua que entra por ese punto no irriga las zonas ganaderas más afectadas.
Martínez explicó que el chorro de Caregato ya tomó su propio cauce y que esa corriente va por otra ruta, sin tocar de manera efectiva el corazón de La Mojana ganadera.
“Lo que es el sector de Guaranda, Majagual y Sucre no está recibiendo esa agua”, señaló, al insistir en que ciénagas y bajos permanecen secos.
Lo anterior significa que La Mojana sigue atrapada entre dos extremos. Cuando el invierno arrecia, el agua invade fincas y arrasa infraestructura; cuando el verano aprieta, deja al descubierto la falta de reservas forrajeras, de manejo hídrico y de obras que permitan amortiguar el golpe climático.
La región no ha salido de la crisis: simplemente cambió de emergencia.
Ayuda que no llega
Ante ese panorama, Cogamojana asegura haber enviado varios oficios a la Gobernación de Sucre para pedir apoyo con alimentación bovina.
La solicitud concreta, según Martínez, es el envío de mulas de silo para distribuirlas entre pequeños productores de Sucre, Guaranda y Majagual.
El dirigente afirmó que la gobernadora y la Secretaría de Desarrollo Económico ya conocen la situación, pero hasta ahora no ha habido una respuesta efectiva.
“Hace un mes enviamos un oficio y luego otro hace ocho días. Estamos esperando”, dijo.
La crítica también apunta al Gobierno nacional, por eso Martínez sostuvo que el gremio nunca recibió respaldo del Ministerio de Agricultura para enfrentar las crisis que han golpeado a los pequeños ganaderos de La Mojana.
Desde su análisis, mientras el clima castiga, los productores siguen tocando puertas en medio de una vulnerabilidad que ya dejó de ser excepcional y se volvió rutina. (Lea en CONtexto ganadero: Ganadería en ruinas: La Mojana ha perdido más de medio millón de reses)



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