Fedegán y los productores consideran que la nueva planta puede transformar el modelo ganadero del departamento, abrir oportunidades comerciales en Asia y el Golfo Pérsico, generar mayor valor agregado y convertir la región en un corredor cárnico para el oriente colombiano.
La construcción del frigorífico regional en Nunchía no solo busca dotar a Casanare de una moderna planta de beneficio animal.
La verdadera apuesta consiste en transformar el modelo productivo del departamento para que deje de comercializar principalmente ganado en pie y pueda exportar carne y subproductos con valor agregado hacia mercados de alto potencial como China y los países del Golfo Pérsico.
La iniciativa tomó fuerza después de que el proyecto previsto inicialmente para Paz de Ariporo quedara frenado por restricciones relacionadas con el Plan de Ordenamiento Territorial (POT).
Ante ese escenario, la Gobernación de Casanare y la Mesa de Racionalización evaluaron nuevas alternativas y, tras el análisis técnico, jurídico y logístico, eligieron a Nunchía como sede definitiva.
En esta decisión tuvo una participación destacada Fedegán, a través de Villamil Torres Corse, coordinador del gremio y del Fondo Nacional del Ganado para Arauca y Casanare, quien integra la Mesa de Racionalización con derecho a voto.
Según explicó, la discusión no giró únicamente alrededor del lugar donde debía construirse la planta, sino del impacto que esta puede generar sobre toda la cadena cárnica regional.
“No se trata solo de construir un frigorífico. El verdadero objetivo es que Casanare deje de vender ganado en pie y empiece a exportar carne y subproductos con valor agregado”, afirmó Villamil Torres.
¿Por qué Nunchía?
Para Fedegán, Nunchía reúne condiciones estratégicas difíciles de encontrar en otro municipio del departamento.
Además de su ubicación central dentro de Casanare, cuenta con la única zona franca del departamento y se encuentra a pocos kilómetros del aeropuerto internacional El Alcaraván, una combinación que podría convertirlo en una plataforma logística para el comercio exterior.
La cercanía entre estas infraestructuras permitiría facilitar el envío de carne y subproductos hacia mercados internacionales, reducir costos logísticos y mejorar la competitividad de la cadena cárnica regional.
China y el Golfo Pérsico, en la mira
Los dirigentes del sector consideran que Casanare tiene la posibilidad de posicionarse en mercados con una creciente demanda de proteína animal.
Entre ellos sobresale China, uno de los mayores consumidores de carne del mundo, así como los países del Golfo Pérsico, donde existe un interés creciente por la carne bovina colombiana que cumpla altos estándares sanitarios y de calidad.
Para responder a esas exigencias, el proyecto contempla una planta de beneficio con especificaciones internacionales y una inversión cercana a $8.800 millones.
El frigorífico prestaría servicios de sacrificio, faenado y desposte de bovinos y bufalinos, producción de cortes con valor agregado y empaque especializado, con capacidad para procesar hasta 80 animales por hora.
El reto no termina con la planta
Sin embargo, tanto Fedegán como los productores coinciden en que la infraestructura, por sí sola, no garantizará el éxito del proyecto.
Será indispensable aumentar la productividad de los hatos, mejorar la eficiencia reproductiva, fortalecer los programas de nutrición animal y acelerar los procesos de levante y ceba para responder a la demanda internacional.
“Abrir mercados exige producir más. Si no aumentamos la productividad, el riesgo es que disminuya el inventario bovino regional y no podamos responder a la demanda internacional”, advirtió Villamil Torres.
Más valor, menos intermediación
Para Daniel Augusto Salamanca Barrera, director ejecutivo del Comité Regional de Ganaderos de Yopal, contar con una planta de beneficio con vocación exportadora representa un objetivo que el sector ha perseguido durante décadas.
“Necesitamos la infraestructura que le permita a Casanare llegar directamente a los mercados de China y del Medio Oriente, sin depender de otras regiones para exportar nuestra carne y reducir, además, los costos de comercialización”, afirmó.
El dirigente agregó que disponer de una planta propia permitiría capturar mayor valor agregado, generar empleo y fortalecer todos los eslabones de la cadena ganadera.
Corredor cárnico para el oriente colombiano
Salamanca también considera que el frigorífico de Nunchía podría convertirse en el eje de un corredor cárnico regional.
La ubicación estratégica permitiría atender no solo la producción de Casanare, sino también la de departamentos vecinos como Arauca, Vichada, Meta, Boyacá y Cundinamarca, consolidando una plataforma de procesamiento con capacidad para abastecer tanto el mercado nacional como el internacional.
Para los líderes gremiales, el proyecto representa una oportunidad histórica para cambiar el modelo de negocio de la ganadería regional.
La meta ya no es únicamente producir más ganado, sino transformar esa materia prima dentro del departamento, generar mayor valor agregado y posicionar a Casanare como uno de los principales exportadores de carne bovina de Colombia hacia los mercados más exigentes del mundo.



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