Conductores y pequeños propietarios denuncian que los ataques armados, bloqueos y saqueos son la constante en varios corredores estratégicos del país. El temor a nuevos hechos violentos afecta los viajes, los costos operativos y la estabilidad económica de cientos de familias que viven del negocio.
La quema de un bus en la vía entre Málaga y Pamplona, cerca del páramo de Almorzadero, entre Santander y Norte de Santander, volvió a dejar en evidencia la creciente fragilidad de la seguridad en las carreteras colombianas.
El ataque, atribuido a presuntos integrantes del ELN, no solo incrementó el temor entre conductores y pasajeros. También confirmó una preocupación: las vías del país están quedando cada vez más expuestas a la violencia, los bloqueos y la presión de grupos armados ilegales.
Con este ya son tres los ataques contra automotores registrados en el último mes, una cifra que para los transportadores deja de ser una coincidencia y empieza a convertirse en una señal alarmante del deterioro del orden público en corredores estratégicos para la economía nacional.
Mientras las autoridades investigan lo ocurrido, entre conductores y pequeños propietarios crece una sensación de abandono.
Para el Sindicato Nacional de Conductores y Pequeños Propietarios, la situación refleja una problemática estructural que viene agravándose desde hace varios años.
José Luis Prada Soto, miembro de la junta directiva del gremio, aseguró a CONtexto que los ataques, bloqueos y amenazas golpean la seguridad de los transportadores, la economía y la confianza en el sistema vial colombiano. (Lea en CONtexto ganadero: “La Paz Total terminó fortaleciendo a los grupos criminales”: Diego Molano, exministro de defensa)
“El camionero y el transporte intermunicipal son quienes terminan pagando estas circunstancias. Estamos sometidos a un miedo constante porque se ha vuelto muy complejo transitar por varias regiones del país”, afirmó.
Rutinas marcadas por temor
La principal medida que hoy adoptan muchos conductores es evitar viajar de noche. Según Prada Soto, el gremio recomienda transitar únicamente entre las 6 de la mañana y las 6 de la tarde para reducir el riesgo de ataques o retenes ilegales.
Sin embargo, ni siquiera esa estrategia garantiza tranquilidad. Los hechos recientes demuestran que la violencia puede ocurrir también en pleno día, especialmente en zonas donde la presencia armada ilegal y los bloqueos comunitarios se volvieron frecuentes.
“Queremos buscar la viabilidad de lo posible y evitar transitar de noche, pero aun así se siguen presentando estas situaciones”, explicó el dirigente sindical.
La preocupación también se extiende hacia regiones como la Costa Caribe, donde los bloqueos en corregimientos y municipios afectan constantemente el transporte de carga. Prada Soto señaló que solo en una jornada reciente se registraron hasta cuatro cierres en distintos puntos de la región.
En lugares como Becerril, en Cesar o Malagana, en Bolívar, los conductores pueden permanecer detenidos durante horas, afectando tiempos de entrega, consumo de combustible y operación logística. (Lea en CONtexto ganadero: ELN vuelve a golpear corredor clave entre Antioquia y la Costa Caribe)
Impacto y respuesta
Aunque los ataques generan temor, el golpe económico es igual de fuerte. Cada retraso en carretera representa pérdidas para conductores, propietarios y empresas transportadoras.
“Si antes un conductor hacía cinco viajes al mes, ahora apenas puede hacer tres. Ahí se nota inmediatamente el déficit económico y la disminución en la rentabilidad”, aseguró Prada Soto.
El aumento de gastos en carretera, la reducción de recorridos y la incertidumbre frente a nuevos ataques afectan, especialmente, a pequeños propietarios, quienes dependen de cada viaje para sostener sus ingresos y cubrir costos operativos.
Además, las demoras en la movilización de carga terminan impactando la cadena logística nacional y sectores productivos como el agro y el comercio, que dependen del flujo constante de mercancías por carretera.
En ese sentido, desde el sindicato aseguran que han participado en reuniones con el Ministerio de Defensa, el Ejército, la Policía y autoridades regionales para alertar sobre la situación en las vías.
Sin embargo, consideran que las medidas implementadas hasta ahora no muestran resultados suficientes.
“Nosotros somos los ojos de las autoridades en la carretera. Participamos en grupos con el ministerio de defensa y el Ejército para informar cualquier anomalía, pero la situación sigue empeorando”, sostuvo Prada Soto.
El dirigente también cuestionó los resultados de la política de Paz Total impulsada por el Gobierno Nacional. Desde su experiencia en carretera, considera que la percepción de seguridad no mejoró entre los conductores.
“Sería incoherente decir que sí hay garantías cuando seguimos viendo quema de buses, robo de mercancías y saqueos”, concluyó.



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