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En una noche perdió el trabajo de toda su vida: 43 reses murieron tras bombardeo en Amalfi

Melanny Orozco 17 de Julio 2026
Ganadero resultó víctimaFoto: cortesíaCon las primeras luces del día quiso revisar el potrero para verificar el estado del ganado, pero los militares restringieron el ingreso hasta la tarde por razones de seguridad.

Mientras una operación militar contra presuntos integrantes del Clan del Golfo sacudía el Nordeste antioqueño, Freddy Pineda vio desaparecer el patrimonio con el que sostenía a su familia. Hoy espera apoyo oficial y pide que el conflicto deje de cobrarse víctimas entre los productores rurales.


La noche del pasado 10 de julio no podrá ser olvidada por Freddy Pineda. Mientras dormía en su finca Puerto Rico, ubicada en la vereda La Lejía, en Amalfi (Antioquia), un operativo de la Fuerza Pública contra presuntos integrantes del Clan del Golfo sacudió la zona con varias explosiones.

Horas después, el ganadero descubrió que 43 de sus reses habían muerto y que el patrimonio construido durante años de trabajo había quedado reducido a escombros y potreros destruidos. (Lea en CONtexto ganadero: ELN libera a los cinco ganaderos secuestrados tras 10 días de cautiverio)

Lo ocurrido no solo representa la pérdida de animales. Para Pineda, ganadero de 48 años que ha dedicado buena parte de su vida a la producción lechera en Amalfi, significa quedarse sin el patrimonio construido con años de trabajo, tener que enfrentar secuelas emocionales y esperar una respuesta institucional que, asegura, aún no ha llegado

"Nunca había llegado a presenciar algo tan horrible. Uno como campesino vive en sus labores, no en cosas de guerra para que le suceda algo así", relató Freddy Pineda, todavía afectado por lo ocurrido.


La noche que cambió todo


Eran cerca de las 10 de la noche cuando las explosiones interrumpieron el descanso de la familia.

Pineda recordó en entrevista con CONtexto que las esquirlas alcanzaron el techo de su vivienda incluso una de ellas le golpeó el ojo y la cintura.

"Quedé como hipnotizado. Nunca había sentido una cosa tan impresionante", contó el productor, quien aseguró que el miedo fue tan grande que tardó varios minutos en reaccionar.

Con las primeras luces del día quiso revisar el potrero para verificar el estado del ganado, pero los militares restringieron el ingreso hasta la tarde por razones de seguridad.


Lo que cuesta la explosión


Los alambrados estaban destruidos, varias zonas del potrero presentaban cráteres y los animales aparecían dispersos entre árboles y montículos de tierra.

Pineda aseguró que encontró sus reses desmembradas y que entre las pérdidas habían más de diez vacas preñadas, además de varios terneros.

"Había pedazos de animales por todos lados; unos enterrados, otros encima de los árboles. Eso fue muy duro de ver", recordó.

Aunque aún mantiene la esperanza de encontrar algún bovino con vida, afirmó que hasta ahora no ha logrado recuperar ninguno de los 43 animales que permanecían en ese lote.

En la finca Puerto Rico, Pineda producía entre 120 y 150 litros de leche diarios con un hato de razas simental y brahman rojo que había mejorado durante años mediante selección genética.

"No era un ganado ordinario; era seleccionado, el patrimonio que había construido con mucho esfuerzo", explicó, al señalar que la pérdida no solo representa el valor de los animales, sino el resultado de años de trabajo e inversión.

La desaparición de ese hato también frenó el ingreso diario con el que sostenía a su familia y atendía las necesidades básicas del hogar. (Lea en CONtexto ganadero: Lafaurie estalló contra el ELN por secuestro de ganaderos y tierreros que invaden fincas)

Pineda expuso que desde aquella noche presenta problemas para concentrarse, siente que perdió parte de la memoria y considera que necesita atención sicológica para superar lo vivido.

"Me dicen una cosa y quedo como sonámbulo. Necesito ayuda para volver a la normalidad", expresó, al describir las secuelas emocionales que, asegura, le dejó la experiencia.

A esa afectación emocional se suma la incertidumbre económica de no saber cómo reemplazar los ingresos que obtenía de la producción lechera.


Respuesta que no llega


El productor afirmó que, hasta el momento de la entrevista, ninguna autoridad se había acercado a evaluar directamente las pérdidas ocasionadas en su predio.

Según relató, únicamente recibió acompañamiento de la Personería Municipal para presentar su caso ante las entidades competentes.

"No me han dado ni con qué tomar un tinto. Estoy sobreviviendo gracias a amigos porque ese era mi patrimonio y mi sustento de trabajo", sostuvo, al explicar que hoy depende de la solidaridad de personas cercanas para afrontar los gastos básicos.

Su petición no se limita a una compensación económica. También espera que las instituciones revisen lo ocurrido y adopten medidas para evitar que hechos similares vuelvan a afectar a la población civil.

Pineda insistió en que comprende la necesidad de combatir a los grupos armados ilegales, pero pide que las operaciones tengan en cuenta la presencia de campesinos y productores que habitan esas zonas.

"Si ellos tienen una guerra con esa gente, que pongan cuidado dónde tiran los bombardeos. No pueden salir afectando a quienes no tenemos nada que ver con el conflicto", concluyó.


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