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Ganaderos de la Orinoquía aún pueden prepararse para El Niño: conozca las claves

Melanny Orozco 09 de Junio 2026
Fenómeno del niño en la OrinoquiaFoto: Contexto GanaderoAunque El Niño todavía no ha llegado con toda su intensidad, es hora de actuar y los ganaderos aún tienen tiempo de hacerlo.

Otoniel Pérez, investigador máster senior de la corporación colombiana de investigación agropecuaria, advirtió que la región aún tiene margen para prepararse. Hacer cuentas de forraje, ajustar la carga animal y asegurar agua puede marcar la diferencia entre sostener el hato o enfrentar pérdidas económicas.


La posible llegada del fenómeno de El Niño tiene en alerta a la ganadería de la Orinoquía colombiana. En una región donde las altas temperaturas y la reducción de las lluvias golpean directamente las praderas, la disponibilidad de agua y la productividad bovina, expertos insisten en que los productores deben prepararse con anticipación para enfrentar los efectos de la sequía.

Otoniel Pérez, investigador máster senior de Agrosavia sostuvo, en entrevista con CONtexto ganadero, que el riesgo no está únicamente en que disminuyan las precipitaciones, sino en que muchos ganaderos llegan tarde a tomar decisiones.

Esa demora puede traducirse en menos alimento, pérdida de condición corporal, menor desempeño reproductivo, caída productiva e incluso muerte de animales en casos extremos.

Aunque El Niño todavía no ha llegado con toda su intensidad, es hora de actuar y los ganaderos aún tienen tiempo de hacerlo. El verdadero error, según el experto, es dejar para última hora la planificación alimenticia, el ajuste de los inventarios y la protección de las fuentes hídricas.

“Lo que no se planifica y no se mide no se puede gestionar ni controlar”, advirtió Pérez, al explicar que la preparación debe comenzar con una mirada realista sobre lo que tiene cada finca: cuántos animales puede sostener, cuánto forraje ofrece y cuánta agua puede garantizar durante un periodo prolongado de estrés climático. (Lea en CONtexto ganadero: Se aproxima El Niño, ¿qué están haciendo las entidades para enfrentarlo?)

De acuerdo con Pérez, los principales efectos asociados a El Niño están relacionados con la pérdida de oferta y calidad nutricional de las áreas de pastoreo.

Las praderas, que son la base alimenticia más económica para el hato bovino, y la base de nuestros sistemas productivos; pueden reducir su capacidad de recuperación y afectar de manera más severa a los sistemas que dependen de monocultivos forrajeros poco tolerantes a la sequía.

A lo anterior se suma el riesgo de sobrepastoreo, pues cuando el pasto escasea, los animales ejercen mayor presión sobre el suelo, lo que favorece la degradación, reduce la capacidad de carga de la finca y retrasa la recuperación de las praderas cuando regresan las lluvias.

Además, el agua es otro punto crítico. Caños, ríos, esteros y jagüeyes pueden presentar descensos fuertes, secarse o deteriorar su calidad por estancamiento, sedimentos y patógenos. Esa situación impacta la salud animal y también la productividad


¿Qué debe hacer el ganadero?


Para Pérez, una de las primeras acciones consiste en elaborar un presupuesto forrajero. Esto implica hacer aforos por potrero para saber cuánto alimento está disponible y compararlo con el inventario ganadero, es decir, con las necesidades de la finca en materia de alimentación.

El investigador recordó que, en términos generales, un bovino puede consumir entre el 10 y el 12% de su peso vivo en forraje verde. Con ese dato, el productor puede proyectar cuántos animales puede sostener y durante cuánto tiempo.

Ese ejercicio permite tomar decisiones oportunas enfocadas en vender animales que ya cumplieron su ciclo, programar la salida de bovinos de ceba, descartar vacas improductivas y reducir la presión sobre las praderas antes del momento más crítico.

Por eso, Agrosavia ha identificado varias alternativas para enfrentar periodos prolongados de sequía.

Entre ellas están el manejo adecuado de praderas, la rotación de potreros, evitar pastoreos demasiado profundos y realizar fertilización estratégica entre 45 y 60 días antes de la temporada seca.

También se recomienda producir y conservar forrajes mediante ensilaje, heno o henolaje.

Para ello pueden usarse sorgo forrajero, maíces para forraje, caña, pastos de corte, pasto Toledo, Mombasa, Sabanera, Tanzania y la soya Taluma 5, útil para mejorar el balance de proteína en ensilajes.

El experto también destaca los bancos forrajeros, muchas veces subutilizados, y los sistemas silvopastoriles y agrosilvopastoriles, que aportan sombra, reducen el estrés calórico y pueden ofrecer alimento adicional si incluyen especies arbóreas con valor forrajero.

Asegurar agua suficiente y de buena calidad es otro frente inaplazable. Pérez recomendó hacer mantenimiento de jagüeyes y reservorios, proteger nacederos y habilitar acueductos ganaderos que garantizan volumen y calidad del agua para los bovinos; haciendo, además, más eficiente la oferta hídrica.

En ganadería, la improvisación frente a El Niño puede salir muy cara. La pérdida de forraje no solo afecta la alimentación diaria, también compromete la reproducción, la ganancia de peso, la producción de leche, la sanidad y la recuperación futura de las áreas productivas.

Por eso, más que una alerta climática, el llamado de Agrosavia es económico y estratégico debido a que cada decisión tomada antes de la sequía puede evitar una pérdida posterior. La Orinoquía aún tiene tiempo, pero la ventana para prepararse no estará abierta indefinidamente. (Lea en CONtexto ganadero: Estas son 11 recomendaciones para que los arroceros enfrenten el fenómeno de El Niño)


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