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“Iba a ser campeón”: doloroso adiós al boxeador Yeiner Gómez, cuyos restos aparecieron en el río Magdalena

Melanny Orozco 14 de Mayo 2026
defaultYeiner había pasado por la liga de boxeo del Ejército Nacional, donde fue soldado profesional, y posteriormente continuó su proceso deportivo con entrenadores internacionales.

La muerte del joven barranquillero estremeció al deporte del Atlántico. Detrás de la investigación por el hallazgo de partes de su cuerpo en el afluente queda una familia devastada, una hija de dos años sin su padre y nuevas preguntas sobre la violencia que rodea a los jóvenes en la región.


Hasta hace pocos días, Yeiner Andrés Gómez Sandoval, de 28 años, se preparaba para seguir escalando en el boxeo profesional colombiano.

Con apenas seis victorias, cinco de ellas por nocaut, el joven, categoría ‘supergallo’ barranquillero era considerado una de las promesas emergentes del deporte en el Atlántico. Hoy, su nombre aparece ligado a uno de los crímenes más estremecedores registrados recientemente en el área metropolitana de Barranquilla.

Y es que la tarde del pasado lunes 11 de mayo, pescadores y habitantes de la vereda Cabica, en zona rural del municipio de Soledad, alertaron a la Policía Metropolitana sobre restos humanos flotando en el río Magdalena.

Horas después, las autoridades confirmaron que se trataba del cuerpo mutilado del boxeador, cuya desaparición había sido reportada por sus familiares desde el Día de las Madres. (Lea en CONtexto ganadero: Atlántico supera sus peores cifras de violencia y revela crisis criminal que se gestó durante años)

El caso generó conmoción no solo por la brutalidad del crimen, sino por lo que representa: la caída violenta de un joven deportista que soñaba con convertirse en campeón mundial y que, según quienes lo conocieron, dedicaba la mayor parte de su tiempo al entrenamiento y a su familia

Mientras la Fiscalía intenta reconstruir sus últimos movimientos y establecer si el homicidio tendría relación con conflictos personales o con su más reciente combate, en Barranquilla crece la indignación por un asesinato que vuelve a poner sobre la mesa la vulnerabilidad de muchos jóvenes en contextos atravesados por la violencia.

Luis Gómez, padre del deportista conversó con Emisora Atlántico, asegurando que hablar de Yeiner es recordar a un muchacho obsesionado con el boxeo desde niño.

Dijo que vivía entre entrenadores, gimnasios y combates, convencido de que algún día llegaría a pelear por un título mundial.

“La proyección de mi pelao era ser campeón mundial. Desde niño le gustó el boxeo. Él vivía con los profesores y ellos lo querían mucho”, relató.

Yeiner había pasado por la liga de boxeo del Ejército Nacional, donde fue soldado profesional, y posteriormente continuó su proceso deportivo con entrenadores internacionales.

Según su padre, ya había tenido acercamientos con clubes en México y soñaba con viajar próximamente a Puerto Rico para seguir creciendo profesionalmente.

“Mi pelao estaba volando”, repitió Luis Gómez con orgullo y dolor. Fuera del ring, el boxeador también tenía otra motivación, su hija de dos años, Yeidiani, a quien su familia describe como “la adoración” del deportista.


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La última conversación entre padre e hijo ocurrió antes del combate del sábado. Luis recordó que Yeiner estaba golpeado por la intensidad de la pelea, pero seguía confiando en que llegarían nuevas oportunidades.

“Él me decía: ‘Papi, tú sabes que yo voy a dar de todo porque yo voy a ser un campeón’”, contó.

Después de ese combate, el joven desapareció. Los familiares comenzaron a buscarlo en barrios como Carrizal y Villa San Pablo, mientras intentaban comunicarse sin éxito a través del teléfono celular.

La incertidumbre terminó de la peor manera cuando comenzaron a circular reportes sobre el hallazgo de restos humanos en el Magdalena. La identificación se logró gracias a varios tatuajes que Yeiner tenía en el torso y el pecho, entre ellos, una pantera, símbolo que lo acompañaba también en el cuadrilátero.

Hasta ahora, las autoridades no han revelado hipótesis oficiales sobre el crimen ni han confirmado capturas.

La Fiscalía mantiene abiertas varias líneas investigativas mientras continúan las labores forenses y de inspección en la zona donde fueron encontrados los restos.

Sin embargo, la ausencia de respuestas aumenta el dolor de una familia que todavía no logra entender lo ocurrido. “La verdad no sé qué pudo haber pasado. Estamos viviendo unos momentos de mucha violencia”, expresó Luis Gómez.

El golpe emocional se volvió aún más profundo por las condiciones en las que fue hallado el cuerpo.

Según explicó el padre del deportista, la familia enfrenta dificultades para realizar las honras fúnebres mientras avanzan procedimientos de identificación por ADN. (Lea en CONtexto ganadero: Alarma en el Atlántico por asesinato de 26 mujeres en lo que va de 2026)

“No lo voy a poder ni enterrar. No voy a poder cargarlo ni despedirlo como uno quisiera. Esa es una vaina tan dura”, dijo entre lágrimas.


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