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Más de 60 extranjeros inadmitidos en 2026 por presunta explotación sexual

Juan Pablo Sánchez M 23 de Abril 2026
Aumento de turistas inadmitidos por presuntos delitos sexuales en ColombiaFoto: portal.migracioncolombia.gov.coControles reforzados de Migración Colombia en aeropuertos buscan frenar la explotación sexual de menores, un delito que expertos advierten sigue latente pese a mayor visibilización.

Por posibles vínculos con ese delito Migración Colombia refuerza controles mientras expertos advierten que el fenómeno no es nuevo, sino más visible. En los primeros meses del año ya se ha superado la mitad de los 110 reportados en 2025.


El número de extranjeros inadmitidos en Colombia por presunta explotación sexual en contextos de viajes ha aumentado en 2026. Según datos de Migración Colombia, en los primeros meses del año ya se han registrado más de 60 casos, superando la mitad de los 110 reportados en todo 2025.

Este incremento ha generado preocupación, aunque expertos advierten que no necesariamente implica un crecimiento del delito, sino una mayor visibilización.

Danitza Marentes, directora de la ONG Valientes, es enfática: “El turismo sexual no existe, porque al hablar de turismo se entiende que es una actividad que beneficia a todas las partes, y aquí estamos hablando de explotación”. Según explica, este delito ha estado presente durante años, pero históricamente ha sido invisibilizado y normalizado.


Medellín y otras zonas bajo lupa


El fenómeno se concentra especialmente en Medellín y el departamento de Antioquia, donde en 2025 se registraron 80 inadmisiones y en lo que va de 2026 ya suman 48 casos.

La mayoría han sido detectados en el Aeropuerto Internacional José María Córdova, principal terminal aérea de la región.

Sin embargo, Marentes advierte que el problema no se limita a esta zona. Señala que ciudades como Bogotá presentan dinámicas distintas: “En Bogotá ocurre más a puerta cerrada, en plataformas digitales, lo que hace que no se visibilice tanto como en Medellín”.


Casos recientes prenden alarmas


Solo en la última semana, 15 extranjeros, en su mayoría provenientes de Estados Unidos, fueron rechazados en terminales aéreas colombianas.

Uno de los casos más recientes ocurrió en un vuelo desde Houston, donde cinco ciudadanos estadounidenses fueron reportados por otros pasajeros tras sostener conversaciones explícitas sobre actividades que planeaban realizar en el país. Según el reporte, ya tenían contactos previos para coordinar encuentros, lo que encendió las alertas.

También se registraron inadmisiones de viajeros procedentes de Nueva York y Miami, incluyendo un caso con antecedentes por delitos relacionados con material sexual de menores.


Más controles y un delito estructural


Además de los aeropuertos, Migración Colombia realiza verificaciones en hoteles, zonas turísticas y plataformas digitales. En estas acciones se han identificado extranjeros con antecedentes por trata de personas y perfiles que promueven estas prácticas, como el caso del influenciador ‘Chill Capo’, quien fue deportado y sancionado por cinco años.

Para Marentes, el enfoque debe ir más allá de los controles. Explica que este delito es “el peor que atenta contra la niñez, porque vulnera múltiples derechos” y responde a causas estructurales profundas.

Entre ellas menciona la desigualdad, la falta de acceso a educación, la violencia intrafamiliar y otras formas de abuso que aumentan la vulnerabilidad de niños, niñas y adolescentes. A esto se suma, dice, una percepción internacional de debilidad institucional en el país: “Muchos creen que pueden venir a Colombia y no les va a pasar nada”.


Imaginarios y riesgos globales


La directora de Valientes también alerta sobre el impacto de los imaginarios internacionales y fenómenos como los llamados “Passport Bros”, comunidades de hombres que promueven viajar a países del sur global bajo estereotipos que cosifican a las mujeres y menores.

“Se ha construido una narrativa falsa sobre la mujer colombiana y las adolescentes, lo cual es gravísimo. Nunca se puede hablar de consentimiento en estos casos, siempre es explotación y responsabilidad de los adultos”, enfatiza.

Además, señala que la proyección de ciudades como Medellín como destinos de fiesta, sumada a la narcoestética y al consumo de sustancias, ha contribuido a crear entornos de riesgo.


Prevención, el reto pendiente


Aunque el aumento en inadmisiones refleja un fortalecimiento de los controles, Marentes insiste en que el reto principal está en la prevención, la articulación institucional y la atención a las víctimas.

“Cuando vemos que las cifras aumentan, muchas veces no es que el delito esté creciendo, sino que estamos haciendo un mejor trabajo para visibilizarlo”, concluye.

Las autoridades, por su parte, reiteran que continuarán intensificando los controles y hacen un llamado a la ciudadanía a denunciar comportamientos sospechosos, clave para frenar este delito que sigue afectando a la niñez en el país.


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