Municipios del Pacífico, el sur del país y regiones históricamente afectadas por la violencia registraron algunos de los mayores niveles de participación y los porcentajes más altos de respaldo al candidato del Pacto Histórico. La coincidencia entre esos resultados y territorios con presencia de grupos armados ilegales ha abierto un debate sobre las razones que explican comportamientos electorales tan alejados de los promedios nacionales.
La segunda vuelta presidencial dejó un fenómeno electoral que empieza a ser objeto de análisis político y estadístico.
Mientras a nivel nacional la participación aumentó moderadamente respecto a la primera vuelta, varios municipios de Cauca, Nariño, Chocó, Putumayo y Caquetá registraron incrementos significativamente superiores, acompañados de votaciones extraordinariamente favorables a Iván Cepeda. (Lea en CONtexto ganadero: Polémico comunicado de alias ‘Calarcá’ es visto por MinDefensa como admisión de la masacre)
Los datos muestran que algunos de los porcentajes más altos del país se concentraron en territorios donde durante décadas han operado guerrillas, disidencias, estructuras narcotraficantes y otras organizaciones armadas ilegales.
Esa coincidencia territorial no constituye una prueba de irregularidades, pero sí plantea interrogantes sobre los factores que pudieron influir en la movilización electoral.
La discusión no se centra en determinar si hubo fraude. La pregunta que emerge de los resultados es por qué determinadas regiones registraron niveles de participación y concentraciones de voto tan atípicos frente al comportamiento observado en la mayoría del país.
Las cifras disponibles revelan que en varios municipios Cepeda superó el 90% de los votos válidos y que, en algunos casos, la totalidad de los sufragios contabilizados en determinadas mesas favoreció a ese mismo candidato.
Dicho patrón ha dado origen a cuestionamientos desde distintos sectores políticos, periodísticos y académicos.
Los datos revelan que Nariño pasó de 57,2% a 70,05%; Putumayo de 51,05% a 64,5%; Caquetá de 53,44% a 64,86%; Cauca de 64,76% a 73,25% y Chocó de 40,7% a 52,6%.
El representante Andrés Forero considera que esos registros merecen una revisión detallada. “A nivel nacional, el incremento en la participación fue más o menos de 5,72%, y cuando se revisa en departamentos donde hay alta presencia de grupos armados ilegales como Chocó, Nariño, Cauca y Putumayo, se encuentra que la participación es mayor; en algunos casos es del 11 o 12%. Eso es una cosa que a uno le parece curiosa”.
Forero añade un elemento adicional al análisis al señalar que el fenómeno no solo involucra participación electoral sino también niveles excepcionales de concentración del voto.
“Cuando usted empieza a revisar casos como algunos municipios de Nariño, se da cuenta que los porcentajes de votación a favor de Iván Cepeda son cercanos al 100%, son del 95, 96 y hasta 97%”.
Coincidencias territoriales
Una de las características más llamativas del fenómeno es su concentración geográfica. De acuerdo con los datos conocidos, 44 municipios aportaron más de 490.000 votos para Cepeda y en la mayoría de ellos el respaldo superó el 80% de los sufragios válidos.
La directora de El Colombiano, Luz María Sierra, vinculó esa realidad con situaciones que su medio ha documentado en regiones afectadas por la violencia.
“Ese crecimiento de votación por Iván Cepeda en Angostura, Antioquia, municipio donde hemos reportado en El Colombiano cómo los de las Farc (disidencias que llaman) obligan a votar por Iván Cepeda, pues es una muestra de lo que tal vez pasó en otras partes del país”. (Lea en CONtexto ganadero: Más ataques dejan decenas de muertos: ¿quién protege a Colombia de cara a las elecciones?)
A este panorama se suma otro comportamiento electoral que también llamó la atención de algunos observadores. En 14 mesas instaladas en establecimientos penitenciarios del país, los sindicados habilitados para votar respaldaron mayoritariamente a Cepeda, quien obtuvo cerca del 70% de los votos válidos frente al 30% alcanzado por Abelardo de la Espriella.
La tendencia se repitió en centros de reclusión de Bogotá, Barranquilla, Valledupar, Popayán, Florencia, Riohacha, Leticia y Cómbita.
Las mayores preguntas han surgido alrededor de mesas donde un solo candidato obtuvo la totalidad de los votos válidos. Aunque la ley no impide que esto ocurra, se trata de situaciones estadísticamente poco frecuentes.
La editora política de Noticias RCN, Maritza Aristizábal, llamó la atención sobre varios casos registrados en Cauca.
“No quiero ser concluyente, pero hay mesas en Cauca bajo la influencia de los armados y con votaciones atípicas: 100% por Iván Cepeda, sin tan siquiera votos nulos o en blanco”.
La importancia de cuestionar
Los interrogantes planteados por periodistas y analistas han llevado a que distintos sectores soliciten una revisión más profunda de estos comportamientos electorales.
La senadora María Fernanda Cabal sostuvo en su cuenta de X que “Colombia debe abrir un capítulo especial para investigar a fondo el voto fusil en el país. ¿Cómo se explica que en la mesa 001 de Santa Rosa, en Tumaco, Nariño, ganara Cepeda con el 100% de los votos?”.
Más allá de las solicitudes de investigación, algunas voces consideran que los resultados tienen una explicación directa relacionada con la influencia de actores armados en determinados territorios.
El analista político y director de la Fundación Libremente Ariel Ricardo Armel considera que “Petro y Cepeda tuvieron que sacar a las Farc, el ELN y las bandas delincuenciales que beneficiaron con la Paz Total para ayudarlos a ganar. Esto es puro voto fusil”, afirmó.



/?w=256&q=100)
/?w=256&q=100)

