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Nariño construye una planta de $57.000 millones para 660 ganaderos

Álvaro Quintana 27 de Julio 2026
La futura planta procesadora de leche de GuachucalFoto: cortesía

El proyecto beneficiará directamente a los productores de Coandilácteos, ayudará a absorber los excedentes de producción y fortalecerá la competitividad de la leche colombiana frente a las importaciones.


Nariño produce cerca de un millón de litros de leche al día, pero una buena parte de ese volumen no genera el valor que debería para quienes madrugan todos los días a ordeñar.

Más del 60% de la producción termina en canales informales de transformación o pasa por intermediarios que reducen los ingresos de los productores.

Es una realidad que durante años ha frenado el crecimiento del sector lácteo en el departamento.

Con el propósito de cambiar ese panorama, la Agencia de Desarrollo Rural (ADR) y la Cooperativa Andina de Lácteos (Coandilácteos) pusieron en marcha un proyecto agroindustrial que contempla la construcción de una planta procesadora de leche en el municipio de Guachucal.

La iniciativa demandará una inversión total de $57.000 millones, de los cuales $25.000 millones serán aportados por el Gobierno Nacional a través de la ADR.

La cooperativa asumirá el resto de los recursos como contrapartida.

La obra hace parte de los Proyectos Integrales de Desarrollo Agropecuario y Rural (PIDAR) y busca resolver uno de los principales problemas de los ganaderos: la falta de capacidad para almacenar y transformar la leche en los periodos de mayor producción.


Tecnología útil


La planta será construida sobre un terreno de aproximadamente 5.000 metros cuadrados en Guachucal, uno de los municipios con mayor vocación lechera del departamento, junto con Cumbal y otras localidades del sur de Nariño.

Según explicó Jeset David Caipe Ortiz, ingeniero industrial e integrante del equipo técnico de Coandilácteos, el complejo contará con dos líneas de producción.

Estas permitirán responder a las necesidades del mercado y reducir las pérdidas ocasionadas por la sobreoferta.

La primera estará destinada a la producción de leche UHT o de larga vida, en diferentes presentaciones para el consumo masivo.

La segunda será una planta de pulverización que transformará la leche en polvo, facilitando su almacenamiento sin perder las propiedades nutricionales.

“Esta alternativa que traemos es una forma rápida e inmediata de focalizar esos excedentes a través de dos productos que tienen un periodo de vida mucho más extenso. Eso nos permitirá almacenar la leche y comercializarla posteriormente sin que se pierda”, explicó Caipe Ortiz.

La incorporación de estas tecnologías representa un cambio importante para los productores, quienes hasta ahora han dependido de un mercado altamente vulnerable a las fluctuaciones de la oferta y la demanda.


La competencia externa


Uno de los objetivos del proyecto es fortalecer la capacidad competitiva del sector lácteo regional frente al ingreso de leche en polvo importada.

Para Caipe Ortiz, la respuesta no está en temer a la competencia internacional, sino en desarrollar una industria nacional con capacidad para producir bajo los mismos estándares tecnológicos.

“Tenemos que dejar de tenerle miedo a la leche en polvo que viene del exterior. Si llega leche importada, nosotros debemos prepararnos para competir con las mismas herramientas. Eso es precisamente lo que buscamos con esta planta”, afirmó Caipe Ortiz.

El vocero también hizo un llamado al Estado para priorizar el consumo de leche producida por los ganaderos colombianos cuando exista capacidad instalada para abastecer el mercado.

“Si contamos con la industria para producir leche en polvo en Colombia, esperamos que el Estado nos permita suplir esa demanda con producción nacional. Lo que consuman los colombianos debería provenir, en la mayor medida posible, del trabajo de los productores colombianos”, señaló Caipe Ortiz.


660 ganaderos respaldados


Más allá de la infraestructura, el propósito del proyecto es brindar estabilidad económica a los productores asociados a Coandilácteos.

Actualmente la cooperativa reúne a 660 ganaderos, quienes tendrán una garantía de compra permanente de su producción a precios competitivos.

Eso reduce la dependencia de intermediarios y fortalece la comercialización formal.

Para los impulsores de la iniciativa, esta estrategia permitirá que la actividad lechera deje de ser vista únicamente como un medio de subsistencia y se convierta en una empresa rural sostenible.

“Lo que buscamos es garantizar una compra constante al productor, con un precio justo que le permita crecer y consolidar su actividad como un verdadero proyecto empresarial”, indicó Caipe Ortiz.

El proyecto también contempla un programa de asistencia técnica en las fincas, desarrollado en coordinación con las alcaldías de la región.

Buscará mejorar la calidad higiénica de la leche, fortalecer las prácticas de ordeño y optimizar la alimentación y el manejo del hato.


Relevo generacional


La nueva planta también pretende responder a uno de los desafíos más complejos del campo colombiano: el envejecimiento de la población rural.

La falta de rentabilidad ha llevado durante años a que muchos jóvenes abandonen las actividades agropecuarias para buscar oportunidades en las ciudades.

Frente a este escenario, Coandilácteos considera que una industria moderna puede convertirse en un incentivo para atraer nuevas generaciones al sector.

“El campo está envejecido y muchas veces resulta difícil adaptarse a los cambios tecnológicos. Nuestra idea es que esta industria motive a los jóvenes a quedarse, a capacitarse y a ver en la producción de leche una actividad rentable”, manifestó el ingeniero.

Desde su propia experiencia familiar, Caipe Ortiz contó que él mismo representa el relevo generacional de un productor que ha dedicado cerca de tres décadas al sector lácteo.

Confía en que proyectos como este permitan asegurar la continuidad de la actividad ganadera en Nariño.

“Queremos demostrarle a los jóvenes que sí es posible vivir de esta actividad, innovar y diversificar el sector. Puede parecer un ideal, pero creemos que ese es el camino que necesita seguir la ganadería lechera de nuestra región”, concluyó Caipe Ortiz.

Con una ejecución estimada de ocho meses para la construcción y puesta en marcha de la infraestructura, la planta procesadora de Guachucal aspira a convertirse en el punto de partida para el sector lácteo del sur del país.

La apuesta no solo busca industrializar la producción y reducir las pérdidas por excedentes, sino también mejorar los ingresos de cientos de familias ganaderas.

También busca abrir nuevas oportunidades para el desarrollo rural de Nariño.


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