Los impuestos y el cierre de pasos fronterizos entre Colombia y Ecuador tienen en alerta a productores, ganaderos y empresas logísticas del sur de Nariño. Gremios y autoridades locales advierten impactos económicos, riesgo de contrabando y piden un diálogo urgente entre ambos gobiernos.
La reciente decisión del Gobierno del Ecuador de imponer restricciones comerciales y aplicar una tasa del 30 % a productos provenientes de Colombia encendió las alarmas en el sur de Nariño. En municipios como Ipiales, donde la economía depende en gran medida del comercio binacional, la medida genera incertidumbre inmediata entre productores, ganaderos y empresas de servicios logísticos.
Desde la frontera, los gremios han coincidido en que las decisiones adoptadas desde Bogotá y Quito no están considerando la realidad de los territorios. Nariño, aunque no figura como gran exportador, cumple un papel clave como plataforma logística y de abastecimiento para ambos países. (Lea en CONtexto ganadero: La ganadería ecuatoriana enfrenta los mismos desafíos de Colombia: crisis lechera y abigeato)
Impacto en la frontera
Iván Javier Flórez Portilla, presidente ejecutivo de la Cámara de Comercio de Ipiales, explicó a CONtexto ganadero que la preocupación se instaló desde el primer anuncio oficial. “Desde que se dio el anuncio por parte del presidente Noboa lo vimos con mucha preocupación porque sabemos que nos va a afectar en la economía local, en esta zona somos una plataforma logística”, afirmó, al advertir que las primeras afectadas serán las empresas que viven del movimiento fronterizo.
Advirtió que la respuesta colombiana con posibles aranceles recíprocos agrava el panorama. Flórez insistió en que las retaliaciones comerciales afectan a sectores sensibles y al consumo básico. “Estos productos a lo que se les está queriendo poner barreras arancelarias son productos de primera necesidad, eso va a crear aún más el crecimiento de economías ilícitas”, señaló, al tiempo que alertó sobre un aumento del contrabando y la informalidad en la frontera.
Alertas del sector agropecuario
La preocupación también fue expresada por la Sociedad de Agricultores y Ganaderos de Nariño (SAGAN). En un comunicado público, el gremio advirtió que la imposición de aranceles del 30 % a productos ecuatorianos tendrá efectos directos sobre la economía rural del sur del departamento. Según SAGAN, el encarecimiento de insumos como fertilizantes, agroquímicos, alimentos balanceados y medicamentos veterinarios afectará la rentabilidad de pequeños y medianos productores. (Lea en CONtexto ganadero: Bajo precio de leche, impuestos y clima, preocupaciones de lecheros en Nariño)
El gremio señaló que la medida incrementa el riesgo de informalidad y contrabando, con consecuencias sobre la sanidad animal y vegetal, y un impacto particular en el sector ganadero. Por ello, solicitó al Gobierno Nacional adoptar medidas diferenciadas para las zonas de frontera y evaluar excepciones o mecanismos compensatorios que eviten una afectación desproporcionada a las familias rurales.
Llamado al diálogo binacional
Las cámaras de comercio de ambos países también elevaron su voz. En un oficio dirigido a los presidentes de Colombia y Ecuador, las cámaras de Ipiales, Tulcán, Ibarra, Pasto, Tumaco, Putumayo, Amazonas y la Cámara Provincial de Turismo de Imbabura advirtieron que las restricciones comerciales y el cierre de pasos fronterizos pueden derivar en alza de precios, pérdida de empleo y mayor inseguridad en los pasos no autorizados.
En la entrevista, Flórez Portilla recalcó la necesidad de retomar los canales diplomáticos. “Requerimos un diálogo urgente en el territorio colombiano de parte de las diplomacias colombiana y ecuatoriana”, afirmó, recordando que el Gabinete binacional era el principal espacio para tratar temas de comercio, seguridad e integración. “No se puede perder la diplomacia. Ese gabinete debió haberse realizado hace dos años. Y no se hizo. Era el mejor instrumento que teníamos para tener buenas relaciones con Ecuador”, agregó.
El presidente ejecutivo de la Cámara de Comercio de Ipiales señaló que la tensión acumulada ya genera malestar social. “Estamos preocupados, ya se ha llegado a hablar de movilizaciones”, dijo, aclarando que desde la entidad se promueven salidas institucionales y legales, aunque reconoció que sectores como los transportadores de carga pesada han planteado protestas si no hay soluciones.
Mientras tanto, productores y comerciantes del sur de Nariño permanecen en vilo, a la espera de que ambos países atiendan el llamado de la frontera y prioricen el diálogo para evitar que las restricciones comerciales profundicen la crisis económica y social en la región.



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