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“No es reclutamiento, es secuestro”: alerta por niñez en Colombia

Melanny Orozco 21 de Mayo 2026
defaultla Contraloría General advirtiera una reducción del 83,8% en los recursos destinados entre 2024 y 2026 para prevenir el reclutamiento forzado de niños, niñas y adolescentes.

La disminución de recursos para prevenir la vinculación de menores a grupos armados, sumada al abandono institucional y nuevas formas de captación, evidencia la presión que enfrentan regiones históricamente golpeadas. Voces como la de Deisy Guanaro, que vivió el conflicto desde la infancia, advierten que dejar vacíos en educación, oportunidades y presencia estatal profundizaría el problema.


La alerta volvió a encenderse en Colombia luego de que la Contraloría General advirtiera una reducción del 83,8% en los recursos destinados entre 2024 y 2026 para prevenir el reclutamiento forzado de niños, niñas y adolescentes.

La advertencia aparece en un contexto en el que las organizaciones defensoras de derechos humanos y entidades estatales vienen alertando sobre riesgos persistentes en regiones golpeadas históricamente por el conflicto armado.

Deisy Guanaro conoce esa realidad desde la experiencia propia. Cuando tenía 11 años terminó vinculada al conflicto armado colombiano tras ser víctima de secuestro.

Décadas después, convertida en activista política y voz sobre memoria y niñez afectada por la violencia, mantiene una postura contundente frente a un fenómeno que considera lejos de desaparecer.

“Para mí no se llama reclutamiento, se llama secuestro”, afirmó a CONtexto.

“Es muy triste ver que tantos años después siga sucediendo este flagelo tan doloroso para los niños en Colombia”, sostuvo.

Desde su visión, el problema persiste porque siguen existiendo territorios donde la ausencia estatal deja espacio para que estructuras criminales encuentren menores vulnerables.

La discusión trasciende las cifras presupuestales, pues lo que preocupa a expertos, organizaciones sociales y víctimas es que el debilitamiento de la prevención ocurre mientras los grupos armados transforman sus métodos de captación y continúan llegando a poblaciones donde confluyen pobreza, abandono institucional y pocas oportunidades educativas.

Hoy, el fenómeno ya no pasa únicamente por hombres armados llegando a las comunidades. Las redes sociales, falsas promesas económicas y estrategias de persuasión comenzaron a ocupar un papel determinante.

“Con la llegada de las redes sociales estos criminales tienen más facilidad”, explicó Guanaro.

Según su experiencia, organizaciones ilegales utilizan plataformas digitales para construir narrativas aspiracionales alrededor del dinero, el poder económico y símbolos asociados a grupos criminales. “Les muestran una realidad que no es”, aseguró. (Lea en CONtexto ganadero: Con mensajes de Tik Tok e incentivos económicos, así reclutan menores los criminales)

La situación se vuelve más delicada cuando esos mensajes llegan a menores que enfrentan falta de oportunidades educativas o laborales. “Los grupos armados se aprovechan de esa necesidad”, sostuvo.


Fenómeno cambiante


Las alertas también se mantienen sobre departamentos históricamente afectados por actores armados como Catatumbo, Arauca, Chocó, Casanare y varias zonas rurales donde convergen problemas estructurales como pobreza, baja cobertura educativa y dificultades de conectividad

Especialistas en prevención advierten que esos factores aumentan vulnerabilidades y facilitan la expansión de estructuras ilegales.

Desde su recorrido territorial, Guanaro aseguró que hoy la captación también ocurre mediante estrategias más silenciosas.

Relató denuncias conocidas por ella donde grupos ilegales buscarían generar cercanía con comunidades mediante ayudas básicas o entrega de elementos tecnológicos. “¿Cómo es posible que grupos criminales lleguen primero que el Estado?”, cuestionó. “Les prometen celulares, dinero, oportunidades que no encuentran”, agregó. (Lea en CONtexto ganadero: Masacre de Jamundí sacude la Paz Total y revela reclutamiento forzado)


Falta de presencia


Para Guanaro, una de las raíces del problema sigue siendo la ausencia institucional. “Hace falta más educación, deporte, tecnología y oportunidades”, expresó.

Advirtió que cuando el Estado pierde presencia territorial, estructuras ilegales encuentran espacios para ampliar influencia sobre niños y adolescentes. “Los niños terminan viendo oportunidades donde realmente hay violencia”, manifestó.

Por eso insistió en fortalecer prevención antes de reaccionar cuando el daño ya ocurrió. “Necesitamos una política pública de verdad para proteger nuestra niñez”, concluyó.


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