Diez productores en Casanare de uno de los municipios más ganaderos de Colombia le apostaron a la asociatividad como estrategia para mejorar su productividad, negociar mejores precios y abrir nuevas oportunidades comerciales. El proceso, impulsado por el Círculo de Excelencia Ganadera de Tecnigán-Fedegán, ya dio origen a una nueva organización: Inspira Ganadería.
En Paz de Ariporo, el segundo municipio con mayor inventario bovino de Colombia, un grupo de pequeños y medianos productores decidió que la competencia ya no está entre vecinos, sino en la capacidad de trabajar juntos.
Esa convicción dio origen hace dos años al Círculo de Excelencia Ganadera (CEG) de Tecnigán-Fedegán, un espacio donde diez productores comenzaron a compartir información, analizar indicadores, intercambiar experiencias y construir una estrategia común para fortalecer sus empresas ganaderas.
Hoy ese trabajo dio un paso más: la creación de Inspira Ganadería, una asociación con la que buscan integrar su oferta, agregar valor a la producción y acceder a mercados que individualmente serían difíciles de alcanzar.
Competir juntos
Aunque Paz de Ariporo alberga más de 551.000 bovinos y cerca de 1.900 búfalos, buena parte de la producción está en manos de pequeños y medianos ganaderos, con fincas cercanas a las 200 hectáreas y hatos que, en promedio, oscilan entre 50 y 150 animales.
La mayoría desarrolla sistemas de doble propósito, mientras otros se dedican a la cría o la ceba.
Según Daniel Zambrano, médico veterinario y coordinador de Tecnigán Casanare, el primer objetivo fue fortalecer la gestión técnica de las fincas antes de pensar en nuevos negocios.
“Primero buscamos fortalecer los modelos productivos y luego avanzar hacia la generación de valor agregado”, explicó.
Medir para decidir
El trabajo comenzó por un cambio poco habitual en muchas explotaciones ganaderas: registrar información.
Los productores empezaron a documentar los principales eventos productivos y reproductivos de cada finca para construir indicadores que permitieran medir resultados, comparar desempeños y tomar decisiones con base en datos.
Con el acompañamiento de profesionales de Tecnigán, posteriormente analizaron esos indicadores para identificar fortalezas, oportunidades y aspectos por mejorar.
El proceso también incorporó herramientas de gestión empresarial, software ganadero, jornadas de capacitación, visitas técnicas mensuales entre las fincas participantes y brigadas tecnológicas dirigidas a productores y sus familias.
El siguiente paso: vender mejor
La evolución del grupo llevó a los productores a crear Inspira Ganadería, una organización con la que buscan pasar del mejoramiento productivo a la comercialización conjunta.
Uno de los primeros objetivos consiste en consolidar una oferta cercana a 1.500 litros diarios de leche, volumen suficiente para negociar directamente con queseras artesanales y, posteriormente, con industrias de mayor tamaño.
Apuesta más allá del volumen.
Los productores buscan ofrecer leche con calidad, continuidad en el suministro y trazabilidad, condiciones cada vez más valoradas por el mercado.
El proyecto también contempla la creación de un banco de maquinaria agrícola, el acceso conjunto a financiación y la reducción de costos mediante compras y servicios compartidos.
Formalizar para crecer
Los integrantes del Círculo consideran que uno de los principales obstáculos del sector en la región sigue siendo la informalidad en la transformación de productos lácteos.
Por esa razón, entre sus metas figura acompañar procesos de formalización de queseras y fortalecer la comercialización para mejorar el ingreso del productor.
Actualmente, el litro de leche se comercializa alrededor de 1.800 pesos, precio que consideran insuficiente para responder al incremento de los costos de producción.
La experiencia de un productor
Uno de los participantes del proceso es Héctor Galindo, ganadero de Tauramena, quien decidió reorganizar su finca hace apenas año y medio después de recuperarla de un contrato de arrendamiento.
Hoy desarrolla un sistema especializado en lechería y transformación de lácteos, apoyado en vacas Girolando y un programa de mejoramiento reproductivo.
“Es prudente y de sabios levantar información para tomar decisiones correctas. El software ganadero permite hacer esa gestión, aunque todavía son pocos los productores que trabajan de esa manera”, afirmó.
Además, más de la mitad de su predio permanece como reserva forestal, una decisión que, según explica, fortalece el bienestar animal y hace más sostenible su sistema productivo.
La experiencia del Círculo de Excelencia Ganadera de Paz de Ariporo demuestra que la asociatividad no comienza vendiendo juntos, sino compartiendo información, aprendiendo colectivamente y entendiendo que la competitividad del futuro dependerá, cada vez más, de la capacidad para construir empresas ganaderas que trasciendan los límites de cada finca.



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