Rodrigo Espinosa, gerente de Bursagan S.A., habla sobre los orígenes de la firma, su portafolio de productos y las oportunidades que el mercado bursátil ofrece al sector agropecuario y empresarial colombiano.
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Bursagan S.A. —Bursátiles Ganaderos de Colombia— cumple 18 años operando como firma comisionista de la Bolsa Mercantil de Colombia (BMC), entidad vigilada por la Superintendencia Financiera. Desde Bogotá, con presencia nacional, la compañía ha construido un portafolio que va desde el registro de facturas hasta inversiones en renta fija respaldadas en activos físicos reales. Conversamos con su gerente, Rodrigo Espinosa, sobre la historia, los productos y la visión que distingue a BURSAGAN en un mercado donde la institucionalidad no es negociable.
Los orígenes: una apuesta por el campo
Camila Mateus — ¿Cómo nació Bursagan?
Rodrigo Espinosa — Bursagan inició en el año 2008 en la ciudad de Bogotá con una apuesta enorme: darle oportunidades y productos al sector ganadero y agroindustrial. Desde el comienzo empezamos a identificar diferentes nichos de mercado. En el registro de facturas encontramos una primera oportunidad; luego vimos que era estratégico representar clientes que vendieran hacia las entidades públicas, y ahí incursionamos en el mercado de compras públicas. Paralelamente, encontramos oportunidades con inversionistas a través de los CDM —los Certificados de Depósito de Mercancías—. Así, poco a poco, fuimos construyendo y creciendo.
Aprender a relacionarnos con los entes de control fue un proceso complejo: la regulación es estricta y al principio no la entendíamos del todo. Pero aprendimos en el camino, y hoy llevamos 18 años en el mercado. Somos muy fuertes en el mercado de compras públicas y hemos sido pioneros en las negociaciones financieras con CDM.
“Llevamos 18 años en el mercado. Fuimos pioneros en las negociaciones financieras con CDM y hoy somos referentes en el mercado de compras públicas de la BMC.”
El respaldo de Fedegán: institucionalidad ante todo
Camila — ¿Qué papel juega Fedegán en Bursagan?
Rodrigo — Fedegán es el mayor accionista de Bursagan, y el efecto que ha tenido es, sobre todo, la seguridad y el respaldo que transmite. La Federación Colombiana de Ganaderos no es una entidad menor: tiene un peso institucional que el mercado reconoce de inmediato. Las personas que nos visitan siempre preguntan de quién somos, y cuando entienden que somos una compañía institucional —que no hay personas naturales detrás, sino una estructura corporativa seria— la confianza se consolida.
Somos pocas las firmas comisionistas institucionales en la Bolsa Mercantil, quizás dos en total. Eso le da una fortaleza particular a la compañía. Nuestra junta directiva siempre ha sido muy estricta y exigente en que la institucionalidad se debe mantener, y Fedegán es claramente el ganador en esa apuesta.
“Somos pocas las firmas comisionistas institucionales en la BMC. Esa escasez es, en sí misma, una fortaleza para nuestros clientes.”
Registro de facturas: más flujo de caja, sin deuda
Camila — Una de las soluciones más consultadas es el registro de facturas. ¿Cómo funciona?
Rodrigo — Es muy sencillo. Cuando una empresa del sector agropecuario emite una factura por la compra o venta de productos agropecuarios —sin procesamiento industrial o con transformación primaria—, esa factura normalmente tiene una retención en la fuente de entre el 1,5 % y el 3,5 %, dependiendo del producto. Al vincularse con Bursagan y registrar esa factura en la Bolsa Mercantil, queda exenta de esa retención en virtud del Decreto 574 de 2002. En contraprestación, cobramos una comisión. Y listo.
El resultado inmediato es un mejor flujo de caja: el empresario recibe más dinero sin necesidad de endeudarse, sin consumir cupos bancarios. Y si la empresa tiene saldos a favor en renta, también es una herramienta para reducirlos. Es una palanca financiera que muchos del sector agropecuario todavía no conocen.
REPOS sobre CDM: liquidez sin deuda para el productor
Camila — Hablemos del productor que tiene mercancía almacenada pero necesita plata ya. ¿Qué le ofrece Bursagan?
Rodrigo — Para ese productor existe el REPO sobre CDM, y es uno de los productos que más impacto tiene en el día a día del sector. La idea es simple: el productor tiene su mercancía —café, arroz, ganado, maíz, palma, lo que sea— almacenada en un Almacén General de Depósito habilitado, y ese almacén le emite un Certificado de Depósito de Mercancías, el CDM. Con ese certificado, el productor puede venir a la Bolsa a través de Bursagan, venderlo temporalmente a un inversionista y recibir el dinero de inmediato.
Cuando vence el plazo pactado, el productor recompra el CDM y recupera su mercancía. Eso es un REPO: una venta con pacto de recompra. Y lo clave es que no es un crédito bancario. No genera deuda en el balance, no consume cupos con los bancos, no requiere codeudores ni hipotecas. El productor usa lo que ya tiene —su propia mercancía— para financiarse, dentro de un mercado regulado y transparente.
“El REPO sobre CDM le permite al productor convertir su mercancía en liquidez inmediata sin endeudarse. Usa lo que ya tiene para financiarse.”
Inversión en renta fija: el otro lado del REPO
Camila — Mencionaste que en el REPO hay un inversionista del otro lado. ¿Cómo funciona eso?
Rodrigo — Exacto, y eso es lo interesante: el REPO sobre CDM y la inversión en renta fija son el mismo producto visto desde los dos lados. El productor pone el CDM, el inversionista pone el dinero, y Bursagan los conecta en la BMC. El inversionista —una persona natural o una empresa con excedentes de caja— compra ese título y obtiene una rentabilidad a corto o mediano plazo, respaldada en activos físicos reales: la mercancía que está en el almacén.
Lo que hace diferente a este producto es que opera por fuera del sistema bancario tradicional, con un respaldo tangible que muchos instrumentos financieros no tienen. Es una alternativa real para quienes quieren diversificar su portafolio con algo concreto, dentro de un mercado vigilado por la Superintendencia Financiera.
“La inversión en CDM tiene un respaldo que muchos productos financieros no ofrecen: activos físicos reales en almacenes habilitados y supervisados.”
Mercado de Compras Públicas: la puerta del Estado
Camila — ¿Es verdad que las entidades estatales compran en la Bolsa Mercantil?
Rodrigo — Sí, claro que sí. Es un mercado enorme: ahí se puede comprar tecnología, alimentos, equipos de dotación y mucho más, a través de un canal regulado y con trazabilidad total. Para las entidades estatales es más rápido y más transparente que una licitación tradicional; para los proveedores es una oportunidad concreta de venderle al Estado con reglas claras.
Camila — ¿Cómo puede una empresa empezar a venderle al Estado a través de Bursagan?
Rodrigo — Facilísimo. Nos contactan por la página web o las redes sociales, diligencian un formulario de vinculación con documentación básica, y arrancamos. El único requisito habilitante no negociable es tener el RUP —el Registro Único de Proponentes— en firme. Sin ese registro no es posible participar. Una vez cumplido ese requisito, BURSAGAN acompaña todo el proceso: desde el registro hasta el pago, actuando como director técnico de la operación.
“El único requisito no negociable para el mercado de compras públicas es el RUP. Con ese en mano, BURSAGAN hace el resto.”
Factoring: sus cuentas por cobrar valen hoy, no en 90 días
Camila — Muchas empresas tienen plata, pero está atrapada en facturas que todavía no les han pagado. ¿Bursagan tiene algo para eso?
Rodrigo — Sí, y es el factoring. La situación que describes es muy común: la empresa vendió, entregó, cumplió, pero el pago llega a 30, 60 o 90 días. Mientras tanto, tiene que seguir operando. Con el factoring, esa empresa puede vender sus facturas electrónicas por cobrar a través de la Bolsa Mercantil a un inversionista, y recibir la liquidez de inmediato.
La clave es que no es un préstamo: el empresario no está pidiendo plata prestada, está vendiendo un activo que ya tiene. Bursagan gestiona todo el proceso de cobro, y cuando el pagador finalmente cancela la factura, el remanente se devuelve al vendedor. Es una solución para cualquier empresa, de cualquier sector, que quiera mejorar su flujo de caja sin endeudarse.
“Con el factoring, la empresa no espera: convierte sus facturas en liquidez hoy, sin generar deuda y sin comprometer sus cupos de crédito.”
Cesión de Derechos OTC: monetizar un contrato adjudicado
Camila — A veces una empresa gana un contrato grande pero necesita recursos para ejecutarlo antes de que le paguen. ¿Cómo ayuda Bursagan en ese caso?
Rodrigo — Ahí entra la Cesión de Derechos OTC. Cuando un proveedor ya tiene un contrato adjudicado —público o privado—, ese contrato representa derechos económicos futuros: la plata que le van a pagar cuando cumpla. Con este producto, el proveedor puede ceder esos derechos a un financiador a través de la Bolsa Mercantil, y recibir los recursos de forma anticipada una vez haya cumplido sus obligaciones contractuales.
Es decir, el proveedor no tiene que esperar a que el contratante le gire: Bursagan gestiona la cesión ante la Bolsa, el financiador entra, y el proveedor puede operar con liquidez desde antes. Es una herramienta especialmente útil para empresas que ganan contratos de buen tamaño pero cuya caja no alcanza a cubrir la ejecución completa.
Órdenes Irrevocables de Giro: la garantía del pago
Camila — Dentro del mercado de compras públicas, ¿qué garantía tiene el financiador de que le van a pagar?
Rodrigo — Esa es una pregunta clave, porque en cualquier operación financiera la confianza depende de las garantías. Para eso existe la Orden Irrevocable de Giro, la OIG. Es una herramienta complementaria al mercado de compras públicas: una vez el proveedor cumple su contrato con la entidad estatal, la OIG garantiza que el pago sea transferido directamente al financiador designado, a través del sistema de compensación de la Bolsa Mercantil.
La Bolsa actúa como intermediaria entre todas las partes, lo que le da seguridad tanto al proveedor como al financiador. No hay ambigüedad sobre a dónde va el dinero ni cuándo llega. Es un mecanismo que cierra el ciclo del mercado de compras públicas con total trazabilidad, y es justamente lo que hace que operar en la BMC sea distinto a un acuerdo por fuera.
“La OIG cierra el ciclo: una vez cumplido el contrato, la Bolsa garantiza que el pago llegue exactamente a donde tiene que llegar. Sin sorpresas.”
Bursagan en perspectiva
18 años de trayectoria. Una firma comisionista institucional vigilada por la Superintendencia Financiera. Un portafolio de siete productos que cubre toda la cadena: desde la exención de retención en la fuente hasta inversiones en renta fija, mercado de compras públicas, factoring, cesión de derechos y garantías de pago. Un accionista estratégico: la Federación Colombiana de Ganaderos —Fedegán—. Y una convicción que ha guiado cada decisión desde 2008: en los mercados financieros, la institucionalidad no es un atributo opcional.
Para conocer el portafolio completo o iniciar el proceso de vinculación ingrese a la página web bursagan.com.co o directamente al siguiente enlace.



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