En el panel central del seminario internacional Grass-Fed, que inició el jueves 2 y que culmina este viernes 3 de junio, productores, industria, científicos y comercializadores coincidieron en que el país ya cuenta con las condiciones para producir una carne diferenciada y de alta calidad. El gran desafío ahora es construir un sistema de trazabilidad que permita demostrarlo ante los compradores internacionales.
Colombia ya no discute si tiene las condiciones para producir una carne de alta calidad. La genética, los sistemas de producción a pasto, el respaldo científico y las ventajas ambientales existen.
La pregunta que hoy concentra el debate es otra: ¿qué necesita el país para convertir ese potencial en una mayor presencia en los mercados internacionales?
Moderado por Humberto Lora Jiménez, presidente ejecutivo de la Federación Ganadera de Córdoba (Ganacor), esa fue una de las principales conclusiones del panel central del seminario internacional ‘Carne Colombiana Grass-Fed: con ciencia, trazabilidad y visión global, del microbioma al mercado internacional’, realizado en Montería.
Allí, representantes de la producción, la industria, la academia y la comercialización analizaron el futuro de la carne bovina colombiana.
Para Augusto Beltrán Segrera, secretario técnico del Fondo de Estabilización de Precios (FEP), la respuesta pasa por un elemento que hoy se ha convertido en requisito indispensable para competir.
“Lo más importante que tiene hoy la ganadería colombiana es lograr los niveles de trazabilidad que exige el mercado internacional”, precisó.
Según explicó, Colombia ya abrió puertas importantes en mercados estratégicos, pero aún enfrenta un reto pendiente.
“Se habla mucho de la apertura del mercado estadounidense, pero todavía no hemos logrado consolidar un sistema de trazabilidad que permita identificar y seguir el rastro de cada animal. Necesitamos un Sinigán robusto que cumpla con esas exigencias y nos permita aprovechar plenamente esa oportunidad”, recalcó Beltrán.
Su intervención marcó el inicio de un diálogo que reunió en un mismo escenario a productores, representantes de Fedegán-FNG, la industria frigorífica, empresas especializadas, comercializadores y el sector gastronómico, un ejercicio poco habitual que permitió contrastar la visión de todos los eslabones de la cadena.
Toda la cadena en la misma mesa
Uno de los principales aportes del panel fue precisamente reunir actores que normalmente analizan el negocio desde perspectivas diferentes.
Mientras los productores expusieron las dificultades para acceder a procesos de certificación, la industria frigorífica explicó las exigencias de los compradores internacionales y las empresas que ya comercializan carne diferenciada compartieron las lecciones aprendidas durante ese proceso.
Representantes de Minerva Foods, Angus Azul, CIALTA y el restaurante Cabeza y Cola coincidieron en que la competitividad internacional ya no depende únicamente de producir una buena carne.
Hoy los compradores quieren conocer el origen del animal, verificar cómo fue criado, comprobar que se respetaron criterios de bienestar animal y sostenibilidad y tener la certeza de que toda esa información puede ser demostrada mediante sistemas confiables de trazabilidad.
Ese cambio de enfoque convierte la trazabilidad en mucho más que un requisito sanitario: la transforma en un mecanismo de confianza que agrega valor al producto y facilita el acceso a mercados de mayor precio.
La ciencia ya hizo su parte
Antes del panel, investigadores de Colombia, Japón y España presentaron los avances alcanzados por el proyecto internacional SATREPS, iniciativa que durante varios años ha generado conocimiento científico para fortalecer la competitividad de la carne colombiana producida a pasto.
Entre los resultados expuestos estuvieron investigaciones sobre el microbioma ruminal, la transferencia de fluido ruminal para acelerar el desarrollo del rumen, modelos de inteligencia artificial para estimar la biomasa disponible en las praderas y estudios que respaldan los atributos nutricionales de la carne Grass-Fed colombiana.
Durante la jornada también se realizó el prelanzamiento de la Plataforma Digital Colombian Beef Grass Fed, desarrollada por Fedegán-FNG como una herramienta orientada a facilitar procesos de certificación, consolidar información técnica y fortalecer la trazabilidad de la producción nacional.
El mensaje fue claro: Colombia ya dispone del conocimiento científico y de las herramientas tecnológicas necesarias para competir. El siguiente paso consiste en llevar esas soluciones desde los centros de investigación hasta las fincas y convertirlas en ventajas competitivas para los productores.
Del conocimiento al mercado
Más allá de las conferencias, el seminario dejó una conclusión compartida entre todos los participantes: el futuro de la carne colombiana dependerá de la capacidad de integrar a toda la cadena productiva.
Productores, investigadores, industria frigorífica, comercializadores, restaurantes y gremios coincidieron en que ninguna estrategia será suficiente si cada actor continúa trabajando de manera aislada.
La competitividad internacional exige una cadena articulada, capaz de producir información verificable, responder a las exigencias sanitarias y demostrar, con evidencia, el valor diferencial de una carne producida a pasto.
Colombia ya cuenta con la tierra, la genética, los animales y el conocimiento científico.
El reto ahora consiste en consolidar los sistemas que permitan demostrarlo ante el mundo y convertir ese potencial en una mayor participación en los mercados internacionales.



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