banner

Cargando...

La salud del ganado también depende de la fauna silvestre: el reto que enfrenta la ganadería colombiana

Álvaro Quintana 14 de Julio 2026
Eliana Gallo CastroFoto: Contexto ganaderoEn un país tan biodiverso como Colombia, la convivencia entre la fauna silvestre y los animales de producción también hace parte de la vigilancia sanitaria.

La nueva estrategia de la Organización Mundial de Sanidad Animal (OMSA) refuerza una realidad que cobra cada vez más importancia para Colombia: proteger la sanidad del hato también implica comprender la relación entre el ganado, la fauna silvestre y los ecosistemas.


Un murciélago que sale a alimentarse durante la noche puede recorrer apenas unos kilómetros, sin embargo, ese corto trayecto basta para recordar que la salud del ganado no depende únicamente de lo que ocurre dentro de una finca.

En un país tan biodiverso como Colombia, la convivencia entre la fauna silvestre y los animales de producción también hace parte de la vigilancia sanitaria.

La rabia bovina es uno de los ejemplos que mejor ilustra esa relación, pues los murciélagos pueden actuar como reservorios de virus y transmitirlo al alimentarse de mamíferos, como los bovinos, y ocasionar una enfermedad que puede ser mortal y generar pérdidas para los productores.

Esta realidad adquiere una dimensión especial en Colombia, que cuenta con cerca de 31 millones de bovinos distribuidos en alrededor de 700.000 predios ganaderos, muchos de ellos ubicados en zonas que comparten espacio con bosques, humedales, sabanas y otros ecosistemas donde habita una amplia diversidad de especies silvestres.

Con ese panorama, la Organización Mundial de Sanidad Animal (OMSA) presentó su Estrategia para la Sanidad de la Fauna Silvestre 2026-2030, una hoja de ruta que busca fortalecer la prevención, la vigilancia y la capacidad de respuesta frente a enfermedades que pueden surgir en la interacción entre la fauna silvestre, los animales domésticos y las personas.


Una sola salud


Lo que ocurre con un murciélago, un ave silvestre o cualquier otra especie que comparte territorio con una finca puede terminar teniendo efectos sobre un hato bovino.

Esa relación hace parte del concepto de ‘Una Salud’, que reconoce la estrecha conexión entre la salud de las personas, los animales y los ecosistemas.

Para Eliana Gallo Castro, subdirectora de Salud y Bienestar Animal de Fedegán, comprender esa interacción es el primer paso para fortalecer la prevención.

“Más que preocupar, es un tema que hay que entender. En un país como Colombia, con tanta biodiversidad, es importante reconocer que el ganado bovino y bufalino convive en ecosistemas que comparte con la fauna silvestre. El concepto de 'Una Salud' nos dice que la salud de las personas, los animales y los ecosistemas están relacionados y son interdependientes. Casos como la rabia bovina nos ayudan a entender esa relación”, afirmó.


El productor también vigila


La vigilancia sanitaria comienza mucho antes de que aparezca una enfermedad.

El primer observador es el propio productor, quien conoce el comportamiento habitual de sus animales y del entorno que rodea la finca.

Una alteración en el comportamiento del ganado, síntomas inusuales o la presencia de mortalidad en aves y otras especies silvestres pueden convertirse en señales tempranas que permitan activar los protocolos de las autoridades competentes.

"Es importante reconocer en qué ecosistemas tenemos nuestras fincas, qué otras especies conviven allí y cuáles son los riesgos sanitarios asociados. Ese conocimiento también se fortalece consultando al médico veterinario de confianza. La vigilancia consiste en notificar al ICA cualquier síntoma inusual en bovinos o bufalinos”, recordó Gallo.

De igual manera, recalcó, es importante reportar la muerte de aves u otras especies silvestres cuando el productor considere que puede existir un riesgo sanitario.

En estos casos, recomendó tener en cuenta que también intervienen las corporaciones autónomas regionales, que son las entidades encargadas de la fauna silvestre en el país.

Cada reporte oportuno permite que las autoridades sanitarias y ambientales evalúen la situación y adopten las medidas necesarias para evitar que un evento aislado evolucione hacia un problema de mayor impacto para la producción pecuaria.


Prevenir protege al campo


La estrategia de la OMSA coincide con un principio que la ganadería colombiana ha fortalecido durante años: prevenir siempre será más efectivo que reaccionar cuando la enfermedad ya está presente.

La vigilancia sanitaria, la bioseguridad en las fincas y el trabajo coordinado entre productores, médicos veterinarios, el Instituto Colombiano Agropecuario (ICA), las autoridades ambientales y Fedegán fortalecen la capacidad del país para responder con mayor rapidez frente a cualquier amenaza que comprometa la salud animal.

Además de proteger los animales, estas acciones contribuyen a conservar la confianza en la producción pecuaria colombiana, un aspecto determinante para mantener la competitividad del sector y respaldar el reconocimiento sanitario alcanzado por el país.


Un compromiso de todos


En una nación reconocida por su riqueza natural, el desafío no consiste únicamente en mantener sano el ganado. También implica comprender el territorio que lo rodea.

Cada ave que deja de comportarse como es habitual, cada murciélago presente en un ecosistema ganadero y cada cambio que el productor observe en sus animales pueden aportar información valiosa para prevenir enfermedades.

La vigilancia sanitaria no empieza en un laboratorio ni en una oficina; comienza todos los días en el campo, con la mirada atenta de quienes conocen mejor que nadie el comportamiento de sus fincas y entienden que proteger la fauna silvestre también ayuda a proteger la ganadería colombiana.


banner