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Nuevo estudio revela que dieta alta en consumo de carne podría prevenir el alzheimer

Angie Barbosa 04 de Abril 2026
Estudio revela que una dieta alta en consumo de carne podría prevenir el AlzheimerFoto: Imagen de freepic.diller/kjpargeter/freepik en FreepikLa investigación, liderada por el Instituto Karolinska en Suecia, se enfocó en el gen APOE, considerado el principal factor genético asociado con esta enfermedad.

Una investigación en Suecia revela que la carne podría actuar como protección cognitiva en personas con predisposición genética al Alzheimer, abriendo la puerta a dietas personalizadas.


Un reciente estudio científico ha puesto sobre la mesa una idea que desafía varias creencias actuales sobre nutrición. Publicado en JAMA Network Open, el trabajo sugiere que una dieta rica en carne podría desempeñar un papel clave en la prevención del deterioro cognitivo en personas con alto riesgo genético de padecer Alzheimer. (Lea en CONtexto ganadero: Los lácteos y la carne pueden prevenir el Alzheimer)

La investigación, liderada por el Instituto Karolinska en Suecia, se enfocó en el gen APOE, considerado el principal factor genético asociado con esta enfermedad. En particular, las variantes APOE 3/4 y 4/4 están presentes en cerca del 30% de la población sueca y aumentan de forma significativa la probabilidad de desarrollar demencia.


Genética y alimentación


El estudio plantea que la relación entre genética y dieta podría ser más determinante de lo que se pensaba. Según Jakob Norgren, autor principal, el origen evolutivo del gen APOE 4 ofrece una pista clave sobre este fenómeno. Ya que se trata de una variante evolutiva más antigua en los humanos, que se remonta a una época en la que nuestros antepasados sobrevivían principalmente cazando y consumiendo grandes cantidades de carne animal. (Lea en CONtexto ganadero: En Colombia existe un nutriente que ayuda a prevenir el Alzheimer)

Esta base evolutiva respalda la hipótesis de que algunos individuos poseen un metabolismo adaptado para aprovechar mejor los nutrientes de origen animal, favoreciendo así la función cerebral cuando estos alimentos están presentes en la dieta.


Resultados del seguimiento


Para comprobar esta hipótesis, los investigadores realizaron un seguimiento durante 15 años a más de 2.100 adultos mayores de 60 años, todos con plena capacidad mental al inicio del estudio. El análisis cruzó hábitos alimentarios con indicadores de salud cognitiva, ajustando variables como edad, educación y estilo de vida.

Los resultados mostraron una diferencia contundente. Entre quienes consumían poca carne, los portadores del gen APOE de riesgo tenían el doble de probabilidades de desarrollar demencia. En contraste, dentro del grupo con mayor consumo —alrededor de 870 gramos semanales— el deterioro cognitivo fue significativamente menor.

En este segmento, el impacto del factor genético prácticamente desapareció, lo que sugiere una interacción directa entre dieta y predisposición hereditaria. Se observó además una memoria más estable y una mayor agudeza mental en comparación con otros grupos.


Calidad de la carne


No obstante, los científicos advierten que no se trata solo de cantidad. La calidad de la carne consumida resulta determinante para obtener estos beneficios.

La investigadora Sara Garcia-Ptacek enfatizó que el efecto positivo depende de reducir al mínimo los productos procesados dentro de la dieta. Este beneficio solo es realmente evidente cuando la proporción de carnes procesadas (como salchichas, embutidos y conservas) en el consumo total es baja.

De hecho, el consumo de carne sin procesar no solo se asoció con una mejor función cognitiva, sino también con una menor mortalidad general en los portadores del gen APOE 4.

Estos hallazgos refuerzan la idea de que las recomendaciones nutricionales no deberían ser universales. Por el contrario, abren paso a una nutrición personalizada, donde la genética define qué alimentos pueden actuar como verdaderos aliados de la salud.

Aunque los expertos aclaran que aún se requieren más estudios para confirmar una relación causal, el avance marca un punto de partida para combatir esta enfermedad.

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