El manejo del suelo, el aprovechamiento de los residuos, la fertilización integrada y la diversificación vegetal hacen parte de las estrategias planteadas para fortalecer la productividad de los sistemas paneleros. Ignorarlas puede traducirse en mayor erosión, pérdida de fertilidad y dependencia de insumos externos.
En las regiones paneleras de Colombia, donde la caña de azúcar crece principalmente sobre laderas andinas, Agrosavia reunió en su manual Crecimiento verde y agricultura climáticamente inteligente en el cultivo de caña de azúcar para la elaboración de panela una serie de recomendaciones dirigidas a los productores. El propósito es mantener la rentabilidad del cultivo mientras se protege el suelo, el agua y la fertilidad de los predios. (Lea en CONtexto ganadero: La caña panelera como elemento para la suplementación bovina)
Durante años, hablar de sostenibilidad en el campo se asoció con reducir el uso de agroquímicos. Sin embargo, la apuesta de Agrosavia plantea una visión más amplia. La institución sostiene que el desempeño del cultivo depende del manejo integral del sistema productivo, desde la preparación del terreno hasta el aprovechamiento de la biomasa que genera la propia caña.
Ese enfoque cobra especial importancia porque la caña panelera se desarrolla en zonas con pendientes pronunciadas, donde la erosión, la degradación y la compactación del suelo representan algunos de los principales desafíos para mantener la producción en el largo plazo.
El suelo primero
La primera recomendación consiste en proteger el recurso más importante del sistema productivo: el suelo. Para ello, Agrosavia propone mantener coberturas vegetales permanentes, establecer barreras vivas y sembrar especies nativas de diferentes estratos para disminuir la erosión causada por el agua y favorecer la actividad biológica.
"La cobertura permanente del suelo con residuos de cosecha o cobertura vegetal reduce el riesgo de erosión por escorrentía natural y radiación solar", señala el manual.
A estas acciones se suma la recomendación de reducir las labores que remueven excesivamente el terreno y aprovechar el deshoje natural de la caña para proteger la superficie y devolver materia orgánica al sistema.
Aprovechar los residuos
Otra de las estrategias consiste en transformar los residuos del cultivo en nuevos insumos. En lugar de considerar el bagazo, las hojas y otros subproductos como desechos, Agrosavia propone incorporarlos a procesos de compostaje para fabricar abonos orgánicos.
El documento recuerda que los cultivares (variedades de plantas de caña de azúcar) utilizados para panela producen entre 37 % y 57 % de bagazo verde, una biomasa que puede reincorporarse al sistema y reducir la dependencia de fertilizantes químicos. (Lea en CONtexto ganadero: ¿Cómo utilizar la caña panelera para alimentar el ganado?)
"Los principales cultivares empleados para la fabricación de panela en Colombia proveen una fuente importante de biomasa residual para obtener nuevos productos", destaca Agrosavia, lo que abre la posibilidad de reincorporar esos materiales al sistema productivo mediante la elaboración de abonos orgánicos.
Para lograr un compost de calidad, el manual recomienda construir pilas o trinchos protegidos de la lluvia, alternar capas de residuos vegetales y animales, controlar la humedad, airear periódicamente el material y monitorear la temperatura durante el proceso de descomposición.
Nutrición del cultivo
En lugar de depender exclusivamente de fuentes químicas, Agrosavia plantea un manejo integrado basado en análisis de suelo y el uso combinado de fertilizantes minerales, abonos orgánicos y biofertilizantes.
Entre estos últimos menciona hongos formadores de micorrizas, bacterias fijadoras de nitrógeno y microorganismos solubilizadores de fósforo, capaces de mejorar la absorción de nutrientes y favorecer el desarrollo radicular.
"Estos microorganismos promueven la diversificación biológica del suelo y aumentan la exploración de las raíces, facilitando la absorción de agua y nutrientes", precisa la publicación.
Las recomendaciones también incluyen emplear mucílagos vegetales —carbohidratos de alto peso molecular— para clarificar los jugos durante el procesamiento de la panela, reducir el uso de insumos externos y promover la diversificación de especies dentro de la finca.



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